27 de febrero de 2017

Auto-saboteándonos


Cuantas veces nos hemos encontrado diciéndonos “esto no me va a pasar otra vez, voy a controlar la situación antes de que me suceda de nuevo”.  Situaciones en las que postergamos una entrega de proyecto, una actividad (arreglar los closets, planchar, revisar las cajas que tienen mil años en el sótano y no sabemos que tienen dentro), una conversación, la dieta, hacer ejercicio, las resoluciones de año nuevo, en fin, paremos de contar.

Los especialistas llaman estos comportamientos de muchas maneras: obstaculizar nuestro propio camino, comportamiento de auto-derrota, miedo al éxito, dispararse en el pie.  No importa como lo llamemos, si tenemos un objetivo, meta, actividad y hacemos que no suceda por flojera/pereza, porque nos da fastidio, porque adelantamos mentalmente la inmensidad de la tarea, porque nos falta chispa para comenzar, porque tememos a los resultados…. estamos no cooperando con nosotros mismos.  

Hay muchas razones por las cuales podemos auto-sabotearnos.  Una es cuando establecemos estándares muy altos y no podemos cumplirlos.  Por ejemplo, querer ir al gimnasio cinco días durante la semana.  Vamos el lunes, el martes, pero el miércoles se complica la situación y no vamos.  El jueves vuelve a pasar. Sentimos que no somos capaces de mantener el ritmo o estándar y abandonamos.  Otra razón es la falta de control. A veces sentimos que es preferible no intentar a sentir que no podemos mantener en orden una situación.

Otras veces no intentamos porque nos sentimos impostores. En la medida que tenemos más preparación, más responsabilidad o nuestro perfil es público podemos sentir que si no logramos lo esperado o establecido podemos caer bajo la lupa del escrutinio. Por lo tanto, podemos ser considerados un fraude.  Por eso tratamos de hacer tan poco como sea posible de manera que nuestra “incapacidad” sea no revelada.

En algunas ocasiones el auto-sabotaje está asociado con el trabajar bajo presión. Muchas personas dicen que dan lo mejor de sí mismas cuando dejan todo para el último momento porque la creatividad se despierta.  Yo creo que lo que se despierta es el estrés. Muchos estudiantes y profesionales se pueden ver reflejados este espejo.

Otras personas usan un chivo expiatorio para responsabilizarlos del sabotaje que se causan.  Buscan una pelea, un enfrentamiento creando caos, quedándose en lo superficial en lugar de apersonarse de la situación.

Otras personas se auto-sabotean por el aburrimiento,  el fastidio que les produce saber que tienen que iniciar una tarea.  Saben que tienen que hacerlo, pero el comenzar … les produce tedio y hasta cansancio mental sin haber gastado una pizca de energía.

Cualquiera de los elementos anteriores puede tendernos la trampa de la postergación y hacer que nos distraigamos de las metas.  Es más fácil estar revisando Facebook, Twitter, las noticias, los correos electrónicos, ver la televisión, crear conflictos que agarrar el toro por los cuernos en el momento presente.

Lo importante es que identifiquemos las razones de nuestro diferir, del comer por estrés, del dejar de hacer ejercicio, de abandonar la dieta, de evadir recurriendo a las drogas, sexo, alcohol o juegos.  Cada caso es distinto; no hay varita mágica para desaparecerlo. Cada persona y su auto-sabotaje puede ser ocasionado por razones diferentes. Es cuestión de observarnos a nosotros mismos y a nuestras circunstancias.
  
¿Flores para el auto-sabotaje?

Hornbeam si dejamos todo para el último momento porque nos da tedio el comenzar.  Nos encenderá la chispa para arrancar de una vez por todas.

Rock Water si en la búsqueda de la perfección y de lo que queremos proyectar nos retrasamos en los logros.  Nos ayudará a entender que lo perfecto es enemigo de lo bueno.

Elm si perdemos la confianza temporalmente al abrumarnos con la cantidad de cosas que tenemos que hacer.  Nos ayudará a jerarquizar las tareas y a establecer prioridades.

Chestnut Bud Si repetimos las situaciones una y otra vez en nuestras vidas sin aprender de ellas.  Nos permitirá prestar atención para no caer siempre en lo mismo.

Nadie es perfecto. Además, el mundo sería monótono  si no hubiese las excusas por las cuales postergamos.  No habría perros que se comen los cuadernos donde estaba la tarea, no habría bebés que aprendieron a usar las tijeras y cortaron el documento que debíamos entregar, no habría operadoras de internet que no trabajaran en su servicio a la hora precisa que tenemos que enviar la asignación por Dropbox o por correo electrónico, no habría parejas enfermas que tosieran toda la noche y no nos dejaran descansar para poder llegar al trabajo y hacer la presentación que teníamos planificada, no se enfermarían los familiares con tipos de virus intergalácticos que hacen que no hagamos dieta y ejercicio porque debemos cuidarlos, no caería hielo seco desde un avión que sobrevolaba el vecindario matándonos del miedo y dejando de asistir a clases.

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© 2017 Marielena Núñez

19 de febrero de 2017

Locos de Amor


Hoy tuve la oportunidad de grabar un programa de televisión con una joven emprendedora latinoamericana – Nash Chaparro-  que conecta a la comunidad hispana de la ciudad donde vivo. Hablamos sobre cómo nos comunicamos hombres y mujeres, y lo complicadas que pueden llegar a ser las relaciones.  

Luego que terminamos de grabar, rumbo a casa fui pensando sobre la expectativa general en relación al amor, qué es lo que aprendemos no solamente en la literatura sino en las películas y la televisión. Las palabras que usamos generalmente están asociadas a locura, al dolor, refuerzan la sensación de víctimas.  No, no estoy exagerando.  Solo fijémonos en las frases que usamos: estoy locamente enamorada, él me rompió el corazón, no puedo superar este dolor de alma, estoy sufriendo como loca, me va a matar esta relación, voy a morir sin él, me muero de amor, estamos locos de amor (como la canción de Yordano) entre otras muchas. 

El amor romántico produce en nuestro cerebro alteraciones en los niveles de serotonina.  Esas mismas alteraciones se producen en los estados del síndrome obsesivo compulsivo.  Como producto de ambos (amor y de la obsesión) se dan cambios de comportamiento y de los estados anímicos. Afortunadamente, esta locura de amor no dura mucho ... de otra manera terminaríamos bajo atención médica.  Es justamente, esa locura la que nos lleva a hacer cosas inimaginables bajo otras circunstancias… Julieta la de Romeo se suicida cuando no lo ve (ya se, es una obra de Shakespeare), novias que se escapan antes de llegar al altar por amor, caballeros que cometen locuras, todos anestesiados por los neuroquímicos que producimos en esos estados de conciencia alterada.  Por eso cuando pasa el periodo de locura y el efecto de la anestesia nos damos cuenta de cosas y atributos de nuestra alma gemela de las cuales no nos percatábamos cuando estábamos narcotizados.  Allí es cuando comenzamos a ver los defectos que en algún momento  nos parecían gracias.

Nuestro lenguaje sobre el amor definirá su forma y reforzará nuestras expectativas.  El amor no necesariamente tiene que ser dramático como el del cine argentino y el mexicano de otras décadas.  El amor puede ser un reflejo de cómo experimentamos el mundo. Si creemos que vamos a enloquecer, sufrir, morir, eso es lo que vamos a crear pues la cultura lo va a reforzar. Le decía a Nash cuando comenzamos a grabar, que cuando entrábamos a las relaciones de forma plena y felices dábamos lo mejor de nosotros, cuando esperamos que alguien nos de la felicidad o nos llene, cuando creemos que amor es igual a drama allí comienzan los problemas.

¿Flores para la locura de amor?

Cherry Plum si perdemos el control y tememos enloquecer de amor.  Nos ayuda a recuperar la cordura.

Centaury si somos débiles y nos doblegamos ante personalidades más fuertes.  Nos ayudará a mantenernos en nuestra línea de pensamiento y poder decir no cómodamente.

Larch si pensamos que no somos capaces de mantener una relación.  Nos ayudará a creer en nuestra capacidad.

El amor es más que felicidad o más que momentos de alegría. Es el arte de trabajar en colaboración con el otro, con esfuerzo, compromiso, creatividad, comunicación y disciplina para lograr un objetivo, una relación. Pensar que el amor es lo que nos brinda la televisión solo nos traerá insatisfacción. La felicidad hay que trabajarla.  Como decía el filósofo John Locke “la felicidad es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias”.




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© 2017 Marielena Núñez

10 de febrero de 2017

La-la land


Estamos en plena época de los premios la televisión y del cine norteamericanos. Por lo menos algo diferente y variado para salir de los temas de la presidencia de los EEUU.  Tuve la oportunidad de ver el fin de semana una película llamada La la land con Emma Stone y Ryan Gosling. Es una historia de amor musical, si se puede llamar de esa manera; algo parecido a las películas de la época de oro de los musicales de Hollywood pero a lo moderno.
La la land se traduce como un estado mental caracterizado por expectativas poco realistas, fantaseo, soñar despierto. Leí en alguna parte que tiene que ver con LA (Los Ángeles, California) y la manera cómo la gente vive sus sueños de ser artistas en esa ciudad.  La película tiene tres elementos que me gustan: baile, música y una historia de amor.   ¿Y a qué mujer no le gusta una historia de amor? Nos gustan desde que  somos chiquitas, desde el momento cuando vimos alguna o todas las películas de las princesas de Disney. Lo interesante de esta historia es que no termina con el colorín colorado al cual  estamos acostumbrados.  De hecho, cuando culminó sentí una especie de hueco nostálgico en el pecho que vino y se fue sin ton ni son.  Me cuestioné si ese era el final.  Por supuesto, no es lo que yo atávicamente me esperaba.
Decidí revisar en mi mente el argumento de la película y sus canciones. ¿Qué era eso que no me cuadraba? Pues bien, tengo dos lecturas que me explican el final aunque no les voy a contar la historia para no estropearles la ida al cine. 
La primera, la vida es como el Eclesiastés. Todo tiene su momento y su estación. Conocemos a personas que nos acompañan en las diferentes épocas de nuestras vidas. En esos periodos perseguimos sueños que requieren esfuerzos y sacrificios.  A veces, alcanzado esos sueños, se presentan oportunidades únicas que cambian nuestras vidas para siempre, y  en ese cambio perdemos amigos, gente que amamos, relaciones y otras cosas que son importantes.
La segunda, basada en esa  especie de melancolía que sentí, es que el final de la historia es una celebración por aquellos que persiguen sus sueños y mantienen sus convicciones a cualquier costo. Es sobre la importancia del no abandonar la esperanza ni tirar la toalla, de la electricidad que se produce en nosotros cuando perseguimos aquello que nos produce felicidad.
Definitivamente los finales felices no son los mismos finales felices que solían ser, porque han sido reemplazados por las hermosas y confusas situaciones/condiciones que nosotros mismos creamos sin pensarlo o pensándolo mucho.    
¿Flores para La la land?
Mustard para ese sentimiento de melancolía que llega de repente y se va como vino.  Nos ayudará a sentirnos otra vez bien y a identificar qué nos hizo sentir tristes.
Walnut para la incomodidad con el nuevo tipo de finales felices; nos ayudará a adaptarnos más fácilmente a las nuevas circunstancias y a estos nuevos  e inesperados cierres.
Honeysuckle si añoramos los finales felices de las épocas doradas de Hollywood.  Nos ayudará a entender que aquellos eran buenos pero estos se adaptan al espíritu de estos tiempos.
No tengo la menor idea si esta película ganará un Oscar o no.  No sé si será tomada como simplona para muchos.  Lo importante es que ayuda a los soñadores de oficio a salir de situaciones estereotipadas y plantearse otros escenarios no tradicionales.  Les dejo el tráiler oficial.  La música y las letras de las canciones son hermosas, y los personajes son como cualquiera de nosotros, bueh! sin los camerinos, entrenadores personales, chefs particulares, tratamientos de spa, trajes y otras menudencias.



©  2017 Marielena Núñez

29 de enero de 2017

Enfrentando al pequeño monstruo que llevamos adentro


Cuando algún familiar, amigo o conocido tiene una dificultad de cualquier índole tendemos a responder ante la situación reconfortando, cuidando, serenando, ayudando dentro de nuestras posibilidades.  Podemos ser un bálsamo para aliviar las penas del otro.   Nuestro repertorio de ayuda es como una cajita de primeros auxilios para rupturas amorosas, problemas laborales, situaciones familiares, duelos, noticias sobre el muro de Trump, la economía mundial y paremos de contar. Incluso a veces podemos dar consejos sobre cómo evitar esas situaciones para que no sucedan más en el futuro. Lo hacemos con la mejor intención.

Sin embargo, cuando nos pasa algo a nosotros mismos podemos ser muy duros y críticos, escondernos sintiendo vergüenza, sentirnos las victimas del universo, invertir un montón de tiempo revisando todos los escenarios que pudimos haber contemplado y dejamos de lado en esa situación.  Podemos ser nuestros propios enemigos; peores que aquello (situación, objeto, o persona) que pensamos nos está afectando. Nos olvidamos de aplicar en nosotros mismos la amabilidad que usamos con otros en los momentos de desconcierto. Esto puede conllevar como consecuencia malestares físicos y emocionales que nos afectan personalmente y a nuestro entorno.

Cuando nos damos el permiso de entender que podemos tratarnos de la misma manera como asistimos a otros, suceden muchas cosas buenas. Recuperamos el optimismo, la satisfacción, nuestra autonomía, reducimos la ansiedad y el estrés, nos sentimos bien.  

Hay una razón fisiológica para entender esto.  Cuando estamos conviviendo con el pequeño monstruo que llevamos por dentro, nos desbordamos en noradrenalina la cual trabaja en contra de nuestro bienestar a todo nivel.  Cuando trabajamos la amabilidad, la benevolencia y la atención hacia nosotros mismos producimos oxitocina que es la hormona del sentirse bien. No somos inmunes a la agitación de ese pequeño monstruo, pero podemos aprender a domarlo sin látigo y sin azotes.

¿Flores para domar al pequeño monstruo interno?

Rock Water si somos muy exigentes con nosotros mismos en la búsqueda de la perfección. Nos ayuda a disfrutar el camino, a sentir placer y regocijo en esa búsqueda del ideal que nos hemos establecido.

Pine si nos sentimos culpables por lo que hicimos o dejamos de hacer. Nos ayuda a entender que no somos responsables por todo lo que pasa, que hay elementos que están fuera de nuestro control.

Crab Apple si somos detallistas y queremos cubrir todos los aspectos que suponemos debemos contemplar en una situación específica, si nos amargamos porque no luce como debería.  Nos ayuda a relajarnos y a entender que aún en lo diferente a lo que pensamos puede haber belleza y otro tipo de estética.

Cuando sentimos que el pequeño monstruo está desatado lo primero que podemos hacer es reconocer lo que estamos sintiendo, es decir, las emociones presentes. Luego podemos pensar cómo otros podrían experimentar la misma situación.  Pensemos en qué le diríamos a esa persona que queremos ayudar.  Esto nos ayuda a aprender a cómo tratarnos a nosotros mismos con amabilidad, calidez y respeto. El Dr. Bach hablaba de sanarse uno mismo (Heal Thyself) como base fundamental para ayudar a otros.  Yo lo "traduzco" como  comenzar con nosotros mismos para entender el cómo ayudar a otros. ¡A querernos más!

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© 2017 Marielena Núñez

22 de enero de 2017

El "Chicorazo" del Día


Cuando queremos que nos amen como nosotros queremos que nos amen. Chicory nos ayuda a entender que todos amamos de maneras diferentes. Nos ayuda a recibir el afecto de la manera que viene.....naturalmente.


Imagen tomada de Facebook - Mafalda Dice
© 2017 Marielena Núñez

21 de enero de 2017

Sobrecarga de Información


Esta semana me encontré perdiendo la tarjeta de débito, mi portamonedas y mi celular 4 veces. No recordaba dónde los había colocado.  Las cuatro veces estaba fuera de casa, en cuatro lugares diferentes y haciendo cuatro actividades distintas. En cada episodio sentí un “sustico” (hermano menor del susto). Afortunadamente, he tomado tantas flores en mi vida que inmediatamente volvía la compostura y pensaba objetivamente qué hacer con cada suceso.  En un momento me dije que eran cosas de la edad, pero escucho a tanta gente diciendo lo mismo que el tema de los años es una variable a considerar más no la única.  

Pensando cómo podía mejorar las perdidas y evitar los susticos llegué a una reflexión. Nuestros estilos de vida han cambiado tanto con los avances tecnológicos que nos distraemos más fácilmente y no prestamos atención a lo que estamos haciendo, nos comportamos como si estuviésemos en un modo automático.

No significa que antes no se me perdieran las cosas, o que no las encontrara quiero aclarar aquí.  Lo que siento me pasa ahora es que tengo y manejo más información que antes. Si hiciera los cálculos podría decir que con solo pasar un vistazo por Facebook, los infinitos grupos de Whatsapp, Instagram y Pinterest ya me he leído el equivalente a seis periódicos (prensa) diarios si los comparo con mis leídas  dominicales de EL Nacional y Estampas cuando mis hijos estaban pequeñitos. He aprendido más recetas de cocina últimamente solo viendo Facebook que en todos los años de mi vida. ¡Ojo, no significa que las haya preparado! Sé cómo hacer un montón de manualidades sin haber tocado una pistolita de goma, sé cómo hacer contour de maquillaje y no tengo ni uno de los productos/pinceles que usan las personas que demuestran las técnicas. Soy una pseudo - experta en campos que ni siquiera imaginaba.

Ahora nuestros cerebros, en lugar de enfocarse en una tarea, brincan como saltamontes de una red social a otra buscando información y/o averiguándoles la vida a otros. Decimos que nuestros niños tienen problemas para concentrarse pero nosotros también andamos en una de gratificación instantánea cuando texteamos incesantemente, o respondemos correos electrónicos sin parar.  Nos entretenemos un montón y hasta podemos pasar un buen rato….haciendo nada.
Nos llenamos de tanta información inútil que nuestro cerebro se agobia. Sin duda alguna, necesito trabajar más mi mindfulness. Probablemente así me enfoque más en el presente.

¿Flores para concentrarme en el aquí y el ahora?

White Chestnut si mis pensamientos se presentan en infinitas listas de cosas por hacer. Me dará pensamientos más productivos y enfocados

Chestnut Bud si sigo haciendo siempre lo mismo esperando otro resultado.  Me ayudará a prestar atención y a aprender de lo que estoy haciendo.

Clematis si estoy fantaseando cómo me va a quedar el vestido que me voy a hacer con un pañuelo de playa o cómo me va a quedar la receta de Bien Tasty que algún lejano día voy a preparar. Me dará contacto con la realidad.

Mindfulness es una capacidad de la mente de estar presente y consciente en un momento determinado; el cuerpo y la mente se conjugan en la realidad presente. Esta práctica (mindfulness) no tiene como objetivo la relajación, la paz o la mente en blanco como la meditación. No es para escapar de la realidad sino estar presente.  Voy a buscar que dicen en Pinterest, si alguien lo recomienda por Facebook o si hay un video en You Tube para aprender cómo hacerlo.

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© 2017 Marielena Núñez

5 de enero de 2017

¿Cómo la gratitud afecta nuestro cerebro?


Todo el mundo habla sobre las intenciones y resoluciones de año nuevo, ahora también se le ha sumado la importancia de agradecer. El tema del agradecimiento no es nuevo, yo misma he escrito sobre esto en otras entradas.  Lo que sí es novedoso es la explicación de cómo el agradecer afecta a nuestros cerebros. Muchos estudios e investigaciones indican que agradecer promueve  no solo la actividad cerebral sino también la salud en general.

Agradecer hace que nuestro cerebro active un centro de recompensas que incrementa los lazos sociales. Cada vez que damos las gracias nuestra computadora cerebral se inunda de sustancias químicas positivas (endorfinas).

Dar las gracias tiene como beneficio la reducción de la ansiedad y la depresión además de mejorar nuestro bienestar.  Es un escudo natural contra las emociones negativas.

Cada vez que damos las gracias o nos sentimos agradecidos con alguien o por algo, nuestro hipotálamo se esfuerza por mantener nuestro cuerpo en paz, balance y armonía.

En una entrada anterior hablé sobre la resiliencia como un viaje por el río Orinoco.  Pues bien, cuando somos y estamos agradecidos por las pequeñas cosas de la vida podemos recuperarnos más rápidamente de situaciones estresantes.

Agradecer hasta nos ayuda a caer dormidos profundamente, con un sueño reparador, sentirnos frescos como lechugas romanas y  nos ayuda a mejorar situaciones de dolores crónicos.

¿Flores para sentirnos más agradecidos?

Holly si nuestro problema es la suspicacia y pensamos que nadie hace nada de gratis.  Nos ayudará a tener un corazón más generoso.

Willow si sentimos que no podemos perdonar, que somos víctimas del destino.  Nos ayudará a tener el control de nuestras vidas y a pasar la página.

Yo por mi parte me siento súper agradecida por cada minuto que vivo, por la gente maravillosa que ha tocado mi existencia y dejado sus huellas, por amigos y familiares generosos en afecto a pesar de las distancias, por amigos de otras culturas que me han enseñado otras maneras de ver las cosas, por gente que me ha ayudado y me ayuda en diferentes contextos de vida, por despertarme cada mañana y pensar que tengo otra oportunidad para disfrutar 24 horas más, por alumnos que me retan a ser mejor, por seguidores de mis textos y elucubraciones mentales, por dos hijos maravillosos cada uno a su manera, por Isa Lara que mantiene viva mi social media, por poder ver el sol en las mañana a pesar de frío a menos 31 grados centígrados y caminar hasta mi trabajo enrollada en bufanda-gorro y abrigo.  En fin, no hay espacio ni palabras para expresar lo bien que me siento cada vez que les agradezco.

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© 2017 Marielena Núñez

2 de enero de 2017

Plan B


Yo vengo de una cultura donde siempre hay un plan b por si acaso falla el plan original.  En un momento histórico en mi país lo que se hablaba era del famoso plan b a nivel personal y a nivel colectivo.  El famoso plan ha hecho que ahora exista una diáspora venezolana por el mundo cuando no teníamos cultura de emigrar, sino de recibir a personas de diferentes nacionalidades en nuestro país.

El plan b se utiliza para todo, para lo complejo o para lo trivial, para lo simple o para decisiones trascendentales.  Por ejemplo, si queremos preparar una receta y vamos al supermercado a comprar los ingredientes, como no sabemos que vamos a encontrar tenemos en mente un plan b… para preparar cualquier otra cosa con los ingredientes que encontremos. Puede ser también para otros temas como los de estudios; quiero tomar una materia en la universidad, pero si los cupos están llenos ya tengo en mente otra opción para tener una carga horaria y no perder el semestre.

Según los estudiosos de los procesos de decisión, cuando hay un plan alternativo, en el caso venezolano el plan b, no insistimos con ahínco para lograr nuestra idea original. Los investigadores han encontrado que mientras más detallado sea el famoso plan b, mayores serán las distracciones para lograr el plan original.  Ellos dicen que deberíamos dejar de lado el plan alternativo hasta que logremos conseguir los objetivos originales que nos hemos establecido y medir nuestro progreso en la consecución del plan a. Es la manera de saber cuándo  y cómo estamos desviando nuestra energía y foco de la meta original.

¿Flores para los planes b de nuestras vidas?

Scleranthus si nuestro problema es decidir entre dos alternativas, nos dará certeza ante la duda.

Cerato si dudamos de nuestro juicio y buscamos confirmación preguntándole a cualquier persona que pensemos que puede tener una opinión sobre nuestra decisión.

Wild Oat si dudamos del rumbo que queremos tomar en un momento de nuestra vida, para que nos permita utilizar un GPS o mapa personal.


A lo mejor yo debería aprender a insistir en mis planes a.  Yo misma para la noche del 31 de diciembre tenía pensado comprarme algo específico para las celebraciones. Sin embargo, tenía mi plan b por si no encontraba lo que estaba buscando.  Quería comprarme una blusa color cobre, y…. terminé comprando una pulsera de ese mismo color. No insistí en mi plan a.

Que este año que apenas comienza traiga muchas ideas para planes a y que se puedan cumplir a cabalidad y satisfacción para todos.

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© 2017 Marielena Núñez