4 de diciembre de 2016

La belleza de lo imperfecto


Hace muchos años aprendí formalmente sobre las experiencias “pico o cumbre” de Abraham Maslow mientras estudiaba en la universidad.  En una época se pensaba que esto solo lo sentían los santos o aquellos “tocados” por Dios en cualquiera de sus denominaciones. En la historia de la psiquiatría occidental hubo un momento en el cual se sostenía que estas experiencias eran producto de enfermedades mentales hasta que Maslow probó científicamente que no era de ese modo, que se podían dar en personas comunes y corrientes, y bien adaptadas.  Este psicólogo decía entre otras muchas cosas que se producía un estado mental en el cual se experimentaba una fuerte emoción positiva con efectos positivos residuales.

¿A qué viene todo esto? Bien yo he experimentado esto varias veces en mi vida, a lo mejor porque he vivido varias décadas.  He sentido una plenitud que resulta curativa, regeneradora y benéfica. Es un sentimiento de armonía y conexión con lo que me rodea.  Es un momento prácticamente mágico.  Recientemente lo sentí en una presentación de mi coro.

Me uní a un coro hace 8 meses para trabajar mis procesos de memoria, relajarme, cantar música moderna que me gusta, fomentar mi comunicación en un idioma que no es mi lengua materna y practicar sonidos que no existen en español.   El lunes pasado luego de haber viajado por casi 24 horas llegué a mi casa a alistarme pues en la noche habría una presentación en un festival de corales.   Nos reunimos en el lugar de hacer el calentamiento antes de la presentación.  Como soy petite de altura me toca estar en la primera fila.  Sin embargo, como me costaba una de las canciones porque no entendía la letra (inglés antiguo) configuré un plan de acción rápidamente.  Me fui rodando hacia atrás hasta llegar a la tercera fila donde pensé iba a pasar por desapercibida. ¡Buen plan! me dije.   El director de mi coro tiene una asistente que organiza las entradas y salidas al escenario.  Ya ella había estado afuera y revisado el lugar.  Entró a la sala y dijo que entraríamos por filas, dos estarían abajo a nivel del director y el resto en el escenario.  Yo no caí en cuenta de lo que había dicho la señora hasta que entramos al escenario.  Tanta estrategia y quedé en la primera fila, a la vista de todo el público.  Cuando vi donde había quedado me paralicé como un conejo ante las luces de un automóvil… Sólida como un trozo de hielo.

¿Flores para la inmovilización?

Rock Rose para el miedo intenso que no deja pensar, hablar, escuchar y/o moverse, nos da valentía serena.

Larch para la seguridad en nuestra capacidad cuando nos sabemos las canciones y pensamos que no.

Recue Remedy para las pequeñas y grandes emergencias en lo cotidiano.

Luego del susto inicial, respiré profundamente y me dije “todo está bien, todo está en orden”. Cuando comenzamos a cantar sentí el éxtasis de mis 250 compañeros y por supuesto el mío propio.

Mi hija que grabó el concierto me dijo que yo no paraba de sonreír y se notaba que lo estaba disfrutando plenamente. La sensación colectiva residual fue tal que luego a mitad de semana tuvimos otro ensayo y la gente estaba aún embriagada de felicidad y bienestar.  Eso es una experiencia pico basada en la belleza de la imperfección.  Me convertí en el clon del conejito de Energizer.



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© 2016 Marielena Núñez


23 de noviembre de 2016

Sobreponiéndonos a la adversidad



Esta es la perfecta entrada o mini artículo para hoy ya que tenía un buen tiempo sin escribir.  Estaba trabajando con y sobre mi resiliencia.  Si, estaba en el proceso de hacer las cuentas con algunas situaciones adversas y  algunas pérdidas.  Como decía Bach, tenemos que estar bien para ayudar a otros.  Así que me tomé mi tiempo para decantar y aprender de las circunstancias. Como yo no soy hecha de teflón ni de materiales anti-adherentes a mí también me suceden cosas, pero afortunadamente cuento con herramientas para aprender sobre mi misma.  Las flores de Bach han ayudado en esos momentos.

La resiliencia consiste en esa capacidad de poder “rebotar” de una experiencia difícil, no de sobrevivirla.  Por lo tanto, hay un montón de conductas, pensamientos y acciones que hay que poner en juego para salir adelante.  Nadie nace resiliente, pienso yo.  Creo que es un mecanismo que se aprende, se desarrolla y nos hace conscientes de las situaciones y cómo actuamos ante ellas.  En eso consiste esta ganancia, en tener consciencia que lo que vivimos puede ser pasajero y puede traer consigo montones de aprendizajes.   Como decía mi abuelita, entender que todo pasa y estar preparados para navegar en la marea.

Es muy fácil opinar cómo hacer o vivir las situaciones si no se está dentro de ellas.  Lo que encuentro importantísimo es saber que mantenernos en positivo nos ayuda.  Los elementos básicos para no caer en un hoyo oscuro son básicamente: tener una red (de amigos y conocidos) para conversar, no ver las crisis como un obstáculo insuperable (algo duro si se vive en Venezuela), tomar acciones (aunque sean pequeñas), buscar oportunidades para auto-descubrirnos y cuidarnos (meditación, ejercicio físico aunque sea una simple caminata para ventilar los pensamientos), mantener la perspectiva (a pesar de los comentarios negativos de los demás), no perder la esperanza (aunque estemos cerquita del límite).

Una de las técnicas que utilicé para mí misma fue evocar situaciones del pasado en las cuales había salido victoriosa.  Revisé los obstáculos de esos momentos y cómo había hecho para resolverlos.  Me permití sentir y reconocer emociones, dar un paso atrás para observar y poder actuar confiando en que todo pasa. Todo esto, sin caer en lo que dice Carlos Fraga que deseamos las mujeres: que algo cambie, que algo venga, o que algo desaparezca. En lugar de esperar magia yo hice la mía propia, aunque me tardé.  Definitivamente los ritmos de cada quien son diferentes. 

Flores para ayudar con la resiliencia

Sweet Chestnut para la angustia mental que no permite ver la luz al final del túnel, nos ayudar a accionar los pensamientos en busca de soluciones.

Star of Bethlehem para el shock y el desconsuelo, nos ayuda a encontrar nuevamente la alegría.

Oak para reconocer las necesidades personales a pesar de la incesable lucha a través de los obstáculos.

Gorse para no abandonar la lucha y tirar la toalla, nos ayudará a renovar la esperanza.

La resiliencia es como un viaje por el río Orinoco en curiara (para mis lectores internacionales la curiara es un bote hecho con un tronco de árbol.  Es utilizada por las etnias que viven en los márgenes de ese río).  Vamos a navegar en corrientes rápidas, en corrientes lentas, en aguas profundas,  en aguas turbulentas, a lo mejor vamos a ver pirañas (¡realmente no si esa especie habita en esas aguas!).  Mejor es que tengamos un plan de viaje pues de otra manera vamos a llegar a cualquier parte menos a la que creemos.  Segurísimo vamos a tropezarnos con obstáculos, pero es a través de la perseverancia y nuestra confianza que vamos a llegar al destino final.  Podemos bajarnos de la curiara y descansar en la orilla.  Pero si no nos volvemos a montar, nos podemos ahogar con la marea, o quedarnos en ese punto para siempre.  Hay que movilizar nuestra energía y pensar en formas de acción. !A montarse en el bote pues!

Si en este proceso usted requiere ayuda profesional, por favor búsquela.  No todos contamos con herramientas para navegar el río Orinoco.


Disfruten este Orínoco Flow -  Flujo del Orínoco cortesía de You Tube

https://www.youtube.com/watch?v=6G8d0xN-cOk

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© 2016 Marielena Núñez

6 de enero de 2014

Intención de comienzos de año






Todo el mundo en todo el globo habla de resoluciones de año nuevo, de cambios que duran días, horas o minutos.  Las tiendas están llenas de aparatos y pociones para perder peso, máquinas para hacer ejercicio, los gimnasios están que explotan de personas con ganas de convertirse en imágenes perfectas de salud y belleza. Hay aplicaciones para llevar control de las metas, algo así como gerencia de proyectos personales para teléfonos inteligentes.  Todo el mundo quiere ser mejor en cualquier aspecto de la vida que considere está fuera de "norma".  Pensando en qué escribir para abrir el ciclo, sobre todo hoy día de Reyes, encontré una nota de un ex compañero de trabajo que encontré perfecta, de acuerdo a mi punto de vista, para este momento.  Pensé "¿porqué  no buscar más adentro de nosotros mismos que afuera?".  Realmente su versión era de fin de año pero a mí se me ocurrió que podía reconvertirla en una intención de comienzos del rosario de 365 días que apenas se inicia. La nota de mi amigo es realmente una oración.  Yo no soy la autora pero  el texto me pareció apropiado para el momento. Lo comparto con ustedes como una intención de ser mejores:

"Señor, Dios en cualquier denominación conocida, dueño del tiempo y de la eternidad, tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro. Al comenzar este año quiero darte gracias por todo aquello que he recibido de ti.

 Gracias por la vida y el amor, por la naturaleza, el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser.  Te ofrezco cuanto hice en este año pasado, el trabajo que pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos, lo que con ellas pude construir.

Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé, las amistades nuevas y las antiguas, mis amores, los más cercanos a mí y los que están más lejos, los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar, con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.

También  Señor hoy quiero disculparme, por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado, por la palabra inútil y el amor desperdiciado, por las obras vacías, por el trabajo mal hecho, por vivir sin entusiasmo en algunos momentos.

 También por la oración que poco a poco fui aplazando y que hasta ahora vengo a presentarte. Por todos mis olvidos, descuidos y silencios, nuevamente excúsame.

Te presento estos nuevos días que sólo TÚ sabes si llegaré a vivir.

Hoy te pido para mí y los míos la paz y la alegría, la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría para cualquier circunstancia.

Quiero vivir cada día con optimismo y bondad llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y paz.  Cierra mis oídos a toda falsedad y mis labios a palabras no ciertas, egoístas, mordaces o hirientes.

Cólmame de bondad y de júbilo para que, cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí encuentren en mi vida un poquito de TI.  Permítenos construir  un año feliz, repleto de buenas y productivas intenciones”   Amén




¿Flores para el comienzo del año?


Walnut si queremos romper hábitos e ncorporar nuevas formas de hacer las cosas.

Chestnut Bud si queremos aprender de nuestro errores y "Karma" de vida.  Nos va a ayudar a tener más atención en lo que hacemos y nos sucede.

No importa cuál sea su intención para este año, haga de ella una aventura maravillosa… así dure minutos. Disfrútela intensamente y si la abandona piense que puede comenzarla nuevamente, no se castigue.  La vida es muy corta para estarse azotando de gratis.  Feliz comienzo de año, como todos los años.

Imágenes tomadas de Internet

9 de abril de 2013

Zona de confort


Interesante reflexión.  Tomada de internet para ustedes.

8 de abril de 2013

Una cuestión de actitud




Hoy estaba leyendo en Facebook un comentario de mi amigo Josué.  No pude dejar de pensar sobre su actitud positiva y activa en pro de los venezolanos en Calgary y en toda Canadá (me imagino un país de género femenino).  No importa si es un evento social, cultural o político.  Él siempre está allí, en la cabeza de la situación buscando sacar lo óptimo de cualquier circunstancia.  Parece el conejito de Energizer, en constante movimiento, nunca desmaya.  Él es lo que yo llamo un realista positivo. 

¿A qué viene todo esto?  Viene sobre el tema de cómo aprendemos a ver las cosas, a cómo aprendemos a ver la vida desde la infancia.  Por uso y costumbre en la cultura familiar, religiosa y escolar de mis años mozos, uno debía ser comedido y austero en las aspiraciones, esperar siempre lo peor para que cuando viniera lo mejor hubiese  una celebración por el éxito (sí, yo te aviso chirulí).  Por ejemplo, al finalizar un examen para el cual había estudiado yo no decía “Que bueno….salí cheverísimo  yo decía “no sé cómo salí, a lo mejor me reprobaron o no me fue tan bien”.  Nadie se imaginaba que el estado negativo del pensamiento producía estrés y alteraba la bioquímica corporal. En consecuencia, cuando aprendemos bajo la óptica negativa, a esperar lo peor, mientras pensamos o hablamos de esa manera nos estamos envenenando, generando internamente un coctel de toxinas que producen enfermedades. 

Las personas con tendencia positiva se economizan lo nocivo y perjudicial del pensamiento trágico. ¿Cómo? Ellos en general buscan estrategias para mejorar situaciones, tienen relaciones más efectivas basadas en confianza y cooperación, las situaciones negativas no dejan que su entendimiento se enturbie (son más objetivos), pueden rebotar de la crisis más eficientemente y con más energía. Todo esto en contraste con el desgate que le queda a las personas quienes anticipan catástrofes o son tremendistas ante las circunstancias. Por eso repito una y otra vez, la importancia de la palabra. Aprendemos de chiquitos un discurso que puede ahogar aspiraciones y hasta aniquilar personas. 

Por supuesto que las cosas pueden irles bien o mal tanto a los optimistas como a los pesimistas, la diferencia estriba la reacción de cada grupo.  Los optimistas tienden a sentirse mejor en cualquier circunstancia. Por eso pueden salir más rápido emocional y físicamente de cualquier situación no favorable.

¿Por qué comencé mi relato con el caso de Josué?  Porque él maneja las situaciones con un enfoque realista positivo; es decir, tiene un margen de ilusión en las circunstancias pero sin sobre-estimar las habilidades y posibilidades de éxito además evita comportamientos poco responsables o narcisistas. 

Hagamos como Josué, mantengámonos alerta sobre los elementos positivos de cualquier situación sin negar la existencia de los obstáculos, entendamos que hay desafíos mientras estamos aferrados a la esperanza y hagamos reality checks (revisiones de la realidad) en el transcurso.  Esta es justamente la diferencia entre un optimista y un realista positivo. Hay que tener metas, recursos conocidos y estrategias, no es solo un asunto de esperar a que algo pase o que la magia se manifieste. 

 ¿Flores para la actitud?
  
Clematis si estamos en ensoñación y no aterrizamos. Sin acción los sueños no se cumplen, no es un tema de solo desear.

Vervain si nuestro entusiasmo por convencer a otros nos lleva al fanatismo ciego, nos ayudará no sobre-estimarnos.

Gentian si vemos con incertidumbre los obstáculos, nos ayudará a sortearlos con actitud más firme.

Los optimistas ven los obstáculos como algo temporal con una causa externa, los pesimistas los ven de largo alcance y dominando la vida en muchas dimensiones. El optimismo y el realismo no necesariamente son excluyentes. El optimismo puede ser cultivado. Por eso hay que fijarse cómo nos expresamos sobre nuestra vida y nuestras circunstancias. Hay que enfocarse más en nuestros triunfos que en las adversidades. Lo positivo comienza con el ejercicio de la palabra y del pensamiento. Como dice Don Miguel Ruíz hay que ser impecables con el verbo….  todo invariablemente sazonado con realidad.  

Un obsequio de internet, Don Miguel Ruíz, un resumen de los Cuatro Acuerdos