15 de abril de 2009

Turismo de Aventura: Viaje al centro de Caracas


Anoche repasé mi lista de cosas por hacer justo al hacer contacto con mi almohada. Todo estaba fríamente calculado: lo primero, lo que seguía, la tarea con la cual finalizaría. Mi despertador sonó, me levanté para comenzar mi día. Nuevamente repasé mi lista. Decidí que, para aprovechar el tiempo, mejor era tomar un taxi. Comenzó la aventura.

El taxista no parecía muy contento pues teníamos que ir a la Biblioteca Nacional primero y luego al Centro Simón Bolívar. Partimos hacia el destino programado. Colas y trancas por todas partes: se me olvidó que era quincena, día de pago. El taxista dió innumerables vueltas. Le pregunté si conocía la zona, oh! sorpresa, acababa de llegar a Caracas; toda su vida vivió en San Cristóbal (taxista? pensé, uhm!!) Terminé mi diligencia en la biblioteca, nos dirigimos a la Torre Norte. El señor me llevó a Parque Central , dió innumerables virajes y desvíos. Pensé que no iba a llegar, mi tiempo era limitado. Le pedí que se estacionara por un lado y salté tal cual Indiana Jones. No reconocía mi ciudad; las calles no eran las mismas, estaban deterioradas. Pensar que decían que Caracas era la sucursal del cielo. Tuve que sortear buhoneros que vendían artículos de mundos bizarros (si tuviese una cámara fotográfica, pensaba mientras aceleraba el paso). Por fin llegué (creía yo). Me dijeron: "Señora aquí no es". Pregunté dónde quedaba el sitio que andaba buscando. Por fin dí con él. Subí y un angelito llamado Ana Rojas me ayudó. Toda la aventura había sido coronada exitosamente, a pesar de los pesares.

Las flores que me hubiesen ayudado? Para las listas friamente calculadas, antes, durante y luego de mi descanso: White Chestnut. Me hubiese ayudado a acallar mis pensamientos, a desconectarme del día a día.

Para el apuro de la travesía y la sensación de que estaba perdiendo mi tiempo: Impatiens. Me hubiese ayudado a mejorar la tensión interna y a entender los tiempos de los demás choferes y del taxista.

Para la sensación de obstáculo tras obstáculo: Gentian, que me hubiese ayudado a ver el lado positivo y a entender si iba a llegar y lograr mi cometido.

Finalmente debí haber tomado Chestnut Bud para aprender de una vez por todas que al centro de Caracas se va en Metro no en automóvil, siempre repito la misma historia. Me quedé corta en comparación con el Maestro Julio Verne.