27 de mayo de 2009

Caracas sucursal del cielo o la gran entelequia


Cuando hablo con mis amigos del exterior y les digo que puedo pasar cuatro horas (si, 4 , dos en la mañana y dos en la tarde cuando no llueve, con lluvia puede subir el número!!) sentada en mi carro rumbo a mi consultorio, o regresando a casa les cuesta comprenderlo. Es que estamos hablando de 4 horas de 24 que tiene el día. La vida cotidiana depende de la cola, tranca o taco. Por ejemplo, hoy iba a tomarme un cafecito con mi amigo Pancho en el mismo sitio donde trabajo. Supe que había una marcha y decidí cancelar la grata conversación pues sabía que me iba a encontrar con un gran estacionamiento de carros en marcha a lo largo y ancho de la autopista. Ahora entiendo la razón por la cual muchas personas resuelven su vida dentro del vehículo. He visto damas en faenas de manicure, maquillaje, sacado de cejas por ejemplo. Otras personas pegadas al BlackBerry (es como el ombligo, casi todo el mundo tiene uno), otros trabajando con computadoras portátiles y celulares, niños escribiendo sus deberes escolares, otros cantando en voz alta (esos si están gozando). Todo para aprovechar el tiempo útil y sentir que estamos viviendo.

Puedo recordar claramente mientras manejo los dibujos animados de Disney donde Tribilín (Goofy), el buenazo, se convertía en un monstruo detrás del volante (sería que era bipolar?). Me pregunto como hacen los vendedores ambulantes o buhoneros para subsistir, no solamente de la venta de sus artículos sino del toreo de camiones, motos,ambulancias, comitivas gubernamentales y automoviles, además de cargar con gigantescos juguetes inflables, CDs quemados de toda índole, chucherías, matamoscas y otros enseres durante el caos del tráfico Caraqueño.

Flores que pueden ayudar en este caso?

Impatiens cuando las colas de carros se hacen infinitamente largas y sentimos que la vida se va en un suspiro, nos ayudará a manejar la tensión interna.

Beech para tratar de entender los puntos de vista de los demás colegas conductores, cuando nos tiran el carro encima, nos tocan la corneta, nos gritan improperios.

Cherry Plum para controlar esa necesidad de dejar el carro encendido e irnos corriendo como caballos desbocados a casa, o a sacar al cabeza por la ventana y gritarle algo al señor que no deja de hacernos señas manuales desde el vehículo de atrás.

Gorse para aquellos que pierden la ilusión de creer que Caracas es la sucursal del cielo, de manera que no renuncien a esa promesa celestial.

Yo estoy pensando en este momento que podría inventar para distraerme durante tanta espera, acepto sugerencias y compartiré las ganancias. A lo mejor nos hacemos ricos.

1 comentario:

  1. me recuerda tanto a la Ciudad de México.
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