20 de mayo de 2009

Comenzó mi pesadilla: tengo un Blackberry



Mi primer teléfono celular fue un Motorola, de aquellos que llamaban mini ladrillos… una maravilla realmente, aguantaba todo incluyendo caídas libres desde varios pisos.
Luego los teléfonos que le siguieron también fueron de esa marca: para un total de cinco, ninguna queja. Fácilmente manejables… predecibles.

Realmente tenía algún tiempo pensando en comprar un Blackberry, pero soy básica basicuorum (no me gusta complicarme la vida), pensaba que un teléfono era para llamar y recibir llamadas, para qué más. Eso de tomar fotos, videos y demás era demasiado tecnológico para mí. Sin embargo al mudarse Mariel a Canadá, el poder ponernos en contacto más eficientemente era una opción de acortar distancias y tiempo. Mi hija cambió su celular por un Blackberry y ahora me tocaría a mí. Efectivamente procedí a la compra, intimidada hasta por la caja. Me quedé observándola (la caja!!) casi paralizada, fui a mi proveedor de servicios a conectarlo. Me debatía entre comprar otra línea para mi nueva adquisición dejando mi Motorola intacto y en uso. Estuve así unas dos horas, luego tomé mi carro y regresé a casa. No había hecho nada. A la mañana siguiente me encontré con mi querida Valentina quien en un arranque de entusiasmo y en un pestañear ya había cuadrado para que lo instalaran. No tenía excusas ahora. Conectaron el BB.

Por supuesto el teclado distinto, las funciones también, el manejo de la mensajería, todo diferente. Que pesadilla…. quiero mi Motorola!!! Tanta información es un agobio. Comencé a tener “clases” particulares: Mariel a través de la cámara de la computadora, Florandy tratando de convencerme que era lo máximo y dándome tips, Enrique tratando de transpolar su menú al de mi aparato, Valentina configurando el correo electrónico. Yo viéndome como un pollito picando maíz cuando escribo. Antes me tomaba un segundo pasar un mensaje de texto, hasta con los ojos cerrados, en la cola de carros, en el súper, boca abajo, en un trapecio, ahora… sesenta minutos con un texto para luego borrarlo accidentalmente. Ahora entiendo la cosa: Blackberry une a los que están lejos y separa a los que están cerca.

Qué flores pueden ayudarme?
Walnut: para poder hacer la transición tecnológica y acostumbrarme al nuevo teclado y formas de acción.
Gentian: para manejar mi baja tolerancia a la frustración.
Rock Rose para trabajar el miedo intenso que me produce el nuevo teléfono.
Elm: para la sensación de agobio ante tantas cosas que debo aprender para manejar mi BB.
Larch: para reforzar mi capacidad y auto-estima
Rescue Remedy para sobrellevar los altibajos emocionales y sensación de crisis.

Ahora soy la presidenta del club de fans de Motorola. Tengo el mío resguardado por si acaso el Blackberry me defrauda… o yo lo defraudo.