29 de mayo de 2009

Ese señor si que tiene conversación


Decidí ir al supermercado a pesar de ser viernes y fin de mes. Todo implicaba grandes cantidades de personas tratando de hacer lo mismo que yo... llenar las despensas. Me llené de valor; me dispuse con toda la intención pues en el refrigerador de mi casa solo quedaba agua y luz. Eso valía mi osadía. En efecto habían familias completas haciendo sus compras. El sonido de las voces (ruido?) era intenso. Era una amalgama de niños llorando, mamás llamando la atención, caballeros hablando por sus respectivos celulares, todo ésto aderezado por la música de un señor que tocaba un piano de cola en el pasillo de los licores (supuestamente para relajar a los clientes).

Yo con mi lista en mano decidí que iría ,como en los programas de concursos, llenando mi carrito sin detenerme pues la fila para pagar era inmensamente larga. No miré hacia los lados, ni me distraje en nada que no necesitara. Mi objetivo era claro: llegar a la caja que tuviese menos gente. Oh! sorpresa, estaban copadas. Me coloqué en la que pensé iba a moverse más prontamente pues habían tan solo cuatro personas. Sin embargo, no contaba con la astucia de un señor que conversaba con las personas que estaban delante de él, a sus lados y atrás. Yo estaba justo en el límite, había una persona entre el susodicho y mi persona. Estoy a salvo , pensé. Pues ni tanto. Me enteré de su vida, obras y milagros, además supe de la condición climática, del debate posible entre Vargas Llosa y el presidente del país, de sus hijos, de los precios en escalada y de la tasa del dólar permuta entre otras nimiedades. Hablaba sin parar; no era excluyente, hasta la cajera formó parte de su audiencia. Cada vez que me miraba en busca de aprobación, yo me ponía a ver el expendio cercano a la caja registradora tratando de perder su atención (aunque sentía su mirada). Y es que allí no podía hacer lo que hago cuando viajo en avión y me toca un hablador. En la aeronove caigo rendida con el arrullo de las turbinas casi inmediatamente que tomo asiento. El señor habló ,lo que me parecieron horas, sin parar.

Flores para el momento?

Heather podría ayudar al señor a ser mejor escucha, dándole la oportunidad a los otros de hablar o bien de disfrutar el silencio.

Walnut para todos los demás quienes se sentían influenciados por la conversación, y quedaron drenados por las historias (pobre cajera!), casi vampirizados.

Puedo imaginarme una próxima vez al señor entrando al supermercado y todas las personas huyéndole despavoridas. Se preguntaran que tiene que ver Patrick Dempsey (el de la foto de esta entrada) con todo ésto. Bueno, pensé que probablemente si él hubiese sido el hablador yo le hubiese prestado atención... no me hubiese distraído entre las hojillas de afeitar, los cubitos de carne, y los chiclets. También podría haber dicho "ese señor si que tiene conversación". Sin embargo el hubiese no existe.