11 de junio de 2009

Vamos a contar mentiras tralalá!!!


Iba hacia mi trabajo y escuchaba en la radio a un psicólogo quien era entrevistado sobre la mentira. Las personas quienes llamaban para intervenir en el programa se sentían felices de haber "pasado" mentiras a jefes, parejas, padres y profesores.

No pude mas que pensar desde cuándo mentimos, cómo mentimos, por qué mentimos. Recordé mi niñez: las historias del Ratón Pérez, del Niño Jesús, de los Reyes Magos, de cuando el periquito de mi casa se ahogó y mi tía Carmen me dijo que se había ido al cielo. También me acordé de cuando le decía a mis compañeritas del colegio que mi papá estaba estudiando fuera del país (que era verdad) para no decir que mis padres estaban divorciados. Asimismo recordé cuando Ruth me invitó a comer fondue y nunca le dije que eso jamás lo había probado en mi vida (aquí no mentí, pero no dije la verdad) al igual que el martini doble con dos aceitunas (eso lo aprendí de las películas, los cocteles digo). Rememoré instantáneamente mis amores de joven y no tan joven cuando dije "no eres tú, soy yo" para no herir a la otra persona. Es decir, confieso que he mentido.

Inmediatamente me pasearon por la mente embusteros profesionales a quienes conozco o han pasado por mi vida y que han mantenido situaciones inventadas, grandes y pequeñas (me refiero a mujeres, hombres, adolescentes y niños). Recordé inmediatamente a mi tío Héctor diciendo que la mentira “tiene patas cortas”, es decir, que no llega muy lejos porque los cuenteros tienen que tener ante todo muy buena memoria, si no quieren ser descubiertos. Decía que una mentira era el comienzo de una cadena de mentiras infinitas para mantener siempre a flote eso que se dice o cuenta. Pensé en aquellos a quienes se miente y descubren en algún momento que les han engañado... yo he estado allí también, me han embaucado!!! Me he creído esos cuentos y luego he descubierto con sorpresa que no era lo que me habían dicho. Y es que hay mentiras para todos los gustos y situaciones: mentiras blancas, mentiras piadosas, mentiras familiares, mentiras amorosas, mentiras colectivas, mentiras históricas. Y ahora hasta mentiras físicas; sí, asi mismo como lo lee. Personas que se reconstruyen de los pies a la cabeza y dicen que nacieron así, sino que le pregunten a Osmel Sosa, el presidente del Miss Venezuela. O simplemente vean la cantidad de rubias o botox que hay en la ciudad (sin intención de ofender).

Flores para aquellos que mienten a veces o siempre?

Agrimony para aquellos que lo hacen porque necesitan ser aceptados,lo hacen para evitar confrontarse con su realidad. Esta flor les ayudará a convivir con ellos mismos y estar en paz.
Larch si mentimos porque pensamos que no tenemos capacidad para hacer algo, nos permitirá darle un chance a nuestra auto-estima, fortaleza para intentar.
Mimulus si mentimos por temor a alguien, para que tengamos valentía y seguridad al decir la verdad.
Crab Apple si mentimos (transformándonos físicamente) porque no nos gustamos, para que encontremos lo hermoso que hay dentro de nosotros.
Walnut si mentimos por la presión del ambiente y la de nuestros pares, para que podamos manejar esa susceptibilidad.

Por cierto ese atuendo típico que lleva la Miss Venezuela, el de la foto de esta entrada del blog, no existe; es una aproximación imaginaria/fantástica de la mujer de la etnia Yanomami (es eso una mentira?).