19 de julio de 2009

¡Ay mamá!!!!!!!


Anakarina, mi instructora de Gyro y Pilates, me hace siempre sonreír cada vez que exclama inquietamente su frase "¡ay mamá!". Esa consigna, tipo mantra, es instrumento para liberar la mente del flujo constante de pensamientos que me confunden. Al mismo tiempo evoca en mi situaciones límite y, a veces, puedo tener muchas en un mismo día.

Ayer tenía una invitación para trabajar en un proyecto. Decidí que llevaría mi vehículo pues el lugar de la reunión estaba ubicado en un punto medio entre mi trabajo y mi casa. No había pasado una cuadra cuando un motorizado golpeaba mi automóvil y me pedía que bajara la ventanilla. Inmediatamente pensé ¡Ay mamá!! secuestro express. Bajé el vidrio, era un policía (será de la banda los invisibles de la que habla la prensa, me pregunté). Me hablaba y yo no le entendía nada. No se si era por el susto que me produjo o por la inmensa bola de chicle de casi un kilogramo que el gendarme masticaba. Al parecer yo debía haber seguido por otra vía. Así sería mi cara de confusión que me dejó ir. Pensaría que hablaba con una demente que miraba a través de él.

Ya iba retrasada y ni siquiera estaba cerca del Centro Empresarial. Siempre le he tenido "respeto" a ese lugar pues debo confesar que no entiendo la distribución del estacionamiento. Por fin llegué...era el momento... ¡ay mamá! tendría que bajar al temido sub mundo de las tinieblas... la zona de aparcamiento !!!! Respiré profundamente para relajarme....y casi me ahogo con los vapores que emanaban los carros que estaban en procesión delante de mí. Comenzó el peregrinar, como pagando promesas de semana santa. Bajé tres sótanos, vueltas y vueltas sin parar (en esas ocasiones noto que tengo que apagar la radio para ver bien, ¿será que tengo interconectados la vista y el oído?). Comencé a pasar mensajes de textos a la gente que me estaba esperando, casi en descontrol porque no "salían del buzón". Como por arte de magia, apareció un ángel untado en aceite de motor que me dijo "Misia espere aquí, ese carrito amarillo ya va a salir" y yo obedientemente me aparqué a un ladito. Pasaron 5 minutos, luego 10, siguieron 15 y nada. Llegó el momento tan esperado, salió el carrito amarillo. Cuando metí retroceso para ubicarme.... el ángel, ahora Mefistófeles, le había vendido el puesto, mi puesto, a los dueños de una super cuatro por cuatro!!! Salí del carro como poseída, buscando una explicación (como si eso sirviera en Caracas)... pero cuando le vi la cara de pocos amigos al señor, ¡ay mamá! me hice la loca, giré y me fui a la taquilla a pagar, decidí irme. Que desesperanza, ni puesto, ni reunión, y ya había dentro de mí dos botellas de Minalba. Mefisto se conmovió, y cuando estaba yo haciendo la fila para pagar se me acercó y preguntó "usted es la del carro verde?" Me provocaba ahorcarlo al mejor estilo de Ally Mc Beal, pero no perdí el glamour; le respondí afirmativamente. Yo tengo otro puesto allí. No pude más que pensar en la película la Última tentación de Cristo. ¿Sería que este joven me estaría engañando nuevamente? no obstante era verdad, me había guardado un puesto, lo cual agradecí con una propina. ¡Ay mamá!! a correr, estaba una hora retrasada

Flores para mi desencuentro?

Gorse para la sensación de haber tirado la toalla en la oscuridad del estacionamiento, para ayudarme a recobrar la esperanza de conseguir un puestico.

Holly para el placer de estrangular al señor de la 4 X 4 (que nunca sucedió, por supuesto), me ayudará ser más compasiva y entender que él también tiene derecho a estacionar.

Cherry Plum
para mi transformación tipo Ally Mc Beal, de manera de mantener en control de mis acciones y pensamientos.

Me pregunto ¿Cuál será la motivación para el diseño de los estacionamientos de los centros comerciales.... confundir o entretener a los usuarios?

Nota: Misia es el femenino de monsieur (señor, en francés), por supuesto.... esa palabra no es francesa es venezolana.