2 de julio de 2009

Extreme Makeover u oda a Osmel Sousa


En estas noches Cynthia mi amiga de Guadalajara me envió un correo donde aparecen varias damas finalistas del programa de Swan (el cisne, en español). En ese programa las señoras en cuestión entran no muy agraciadas y salen como diosas a nivel de belleza física. Es impresionante ver allí como florece la autoestima a través de esa transformación de la imagen y del bisturí. Personas que podrían sentirse insignificantes, se abren a la vida, su nueva vida. Todo esto en tres meses separadas de su familia pero acompañadas de dieta, cirujanos, entrenadores personales, odontólogos, oftalmólogos, maquilladores, estilistas y pare usted de contar.

Me decía a mi misma que los productores de esos programas podrían haber ahorrado un dineral si hubiesen hecho un sondeo rasante en Venezuela. Como será esto de la belleza en mi país que el médico del reality show Dr. 90210 (Dr. Robert Rey) estuvo en Caracas agarrando datos, y tenía todo el tiempo la quijada en el suelo!!! Aquí un porcentaje importante de la población le importa muchísimo como se ve e invierte todo lo que pueda en ese tema. ¿No me creen? Me remito a mi realidad cercana: en el centro comercial donde está mi consultorio conviven 24 peluquerías (si, 24!) y 14 centros de estética que prometen milagros (desde desaparecer casos pertinaces de celulitis hasta planchar arrugas o hacer tatuajes de cejas). Las peluquerías abren a las 6 de la mañana porque ninguna Caraqueña originaria o reencauchada va a salir con el cabello machucado, no señor. ¿Para qué está la queratina, los alisadores japoneses, los tintes, las extensiones? Simplemente para verse regias. Ni hablemos de las fiestas de botox, las fajas de spanx, los balones /mangas gástricas y rallys por los consultorios de los cirujanos plásticos, aderezados por sesiones de gimnasios y Pilates. Las mitades de las revistas dominicales están dedicadas a publicidad para mejorar la imagen a través de la intervención directa y circunstancial. Le escuché a un señor que entrevistaban en la radio que las venezolanas, si caían de frente, rebotaban por el silicón.
Una joven amiga me decía que la competencia entre "viejas " y jóvenes" era tan feroz que ya era desleal. Pero que siempre se reconocería a una "vieja" operada por que aunque se viese hermosísima tenía obligatoriamente que usar anteojos bifocales pues la presbicia al leer era irremediable.
Y yo me pregunto ¿si éste negocio de la belleza tan es tan fuerte no se podrá exportar como el petróleo?

Flores para la belleza o ausencia de ella?

Crab Apple si no nos gusta como nos vemos y eso nos abate, para que nos apreciemos en la justa realidad y dimensión.
Rock Water si queremos la perfección del cuerpo en cada detalle, para ser prácticamente modelo, sin fallas. Nos ayudará a lograrlo con placer, sin rigidez.

Ahora entiendo las razones por las cuales el proyecto de la Belleza Real (ese del jabón de la palomita) no "cuajó" en Venezuela, Osmel Sousa creó la necesidad de ser bellas aunque se vea estrellas!!!!

Nota: Osmel Sousa es el "creador" del moderno concepto del Miss Venezuela y del más reciente certamen Mister Venezuela. Aprovecho para aclarar que no sólo las damas venezolanas se aplican a esto de la belleza... también lo hacen los caballeros. Entre paréntesis, cada quien es libre de verse como quiera y sus medios lo permitan.