6 de julio de 2009

Instrucciones .....sin anteojos


Uno de los signos del inexorable tiempo es que la visión 20/20 deja de serlo y se convierte 10/10 (en casos optimistas). Pasamos de curiosear lo que no nos importa a casi necesitar un lazarillo (el perrito guía). Señores y señoras contemporáneas conmigo, en su afán de leer, extienden al máximo sus extremidades superiores, léase brazos, casi hasta las rodillas tratando de buscar el enfoque perfecto. Ni mencionar situaciones en los restaurantes cuando tratan de descifrar el menú.... los brazos tal cual como los del hombre elástico, por poco llegan a la mesa vecina. Ahora si entiendo las razones por las cuales abundan las ventas de "lupas" (esas tipo abuelito) en las cadenas de farmacias, nunca me había detenido en fijarme en ese detalle. Conclusión: No estoy sola en esto de ver no tan bien.

Debido a que las letras de las instrucciones, contratos, letreros, avisos, etiquetas, productos han pasado de ser pequeñas a mínimas, he tenido que aceptar el uso más frecuente de mis lentes. Debo confesar que me costó mucho entender este proceso natural de declive de mi agudeza visual. Yo me negaba a utilizarlos, no por coquetería o ser glamorosa, sino porque me debatía entre el no poder leer por causas naturales y el no poder leer por no poder manejar los diferentes enfoques de mis sofisticados lentes de visión progresiva (visión corta, media y larga). Mi hijo siempre me reclama que no leo las instrucciones por impaciente, pero la realidad es que no las leo porque no las veo, y cuando las veo no las entiendo; debo confesar... soy analfabeta funcional, me descontrolo y agobio con los chorros de frases, palabras y letras que buscan "explicarme" situaciones y/o aparatos. No obstante, me he dedicado afanosamente a hacer las pruebas de rigor para beneficiarme de los mencionados multifocales. Me he sorprendido de los hallazgos entre el ver, mirar, leer y entender. Por ejemplo, puedo ya ver cómo realmente me queda la ropa cuando me miro al espejo, no confundo los colores de los zapatos en las mañanas, no me pongo la ropa al revés y digo que es la moda, tampoco confundo el colirio con las gotas de analgésico (el primero no sabe bien, tampoco me hace ver mejor cuando lo he bebido accidentalmente!!).

Lo interesante de toda esta "adaptación" es que si antes no entendía las instrucciones creo que ahora menos, y no es cuestión de tamaño de letra. No he podido capturar aun la esencia de las personas quienes las escriben. ¿Quieren casos concretos? Compré una plancha Rowenta para regalarla en una despedida de soltera y en la caja decía "evite usarla sobre el cuerpo"(¿será una nueva técnica que desconozco?, con razón mi mamá me decía que no se me daban las labores hogareñas). Otra mas? Mi hijo estaba preparando las piezas que va a exponer en Jóvenes con FIA y pude leer en las instrucciones del taladro eléctrico que estaba usando "no intente detenerlo con las manos o las piernas" (sólo de imaginármelo me da escalofríos, recordé la película la masacre de Texas!!). Pero eso no es todo, justamente para preparar la cena decidí sacar vegetales congelados de manera de acelerar el proceso (no me gusta la cocina, mientras menos tiempo pase allí mejor) y en la bolsa decía "descongele antes de consumir"; no puedo imaginarme el placer de comer trozos helados de vainitas, zanahorias, maíz y guisantes, duros como piedras y además fríos. En otras palabras, mi descubrimiento ha sido: los anteojos si sirven, las instrucciones no.

Flores para mi confusión?

Walnut para adaptarme a mi nueva fórmula visual y a los famosos anteojos con sus rangos de visión progresiva, además de facilitarme la entrada a un nuevo periodo de mi vida.

Impatiens para tomarme el tiempo de leer las instrucciones antes de encender los equipos, o las de Windows Vista, de las cuales no tengo ni idea de cómo funcionan, así con el apuro no dañaré los textos ni la computadora.

Intentaré a ser más concienzuda ahora, quien sabe si haga más descubrimientos sobre nuevos usos de viejos enseres. Por cierto ¿Qué será de la vida de Mister Magoo?