29 de julio de 2009

Odisea Espacial Caracas-Dallas siglo XXI


Seis AM, me asomo a la ventana y el taxi me está esperando. Me despido con besitos, abrazo y sollozos de mi hijo quien se queda (feliz!!!) en Caracas. Pasé toda la noche arreglando maletas. No se que pasa conmigo que no puedo hacerlas con tiempo como toda la gente normal, pareciera que siento placer en luchar contra el tiempo (¿Ley de Parkinson?). Me acosté a las dos de la madrugada arreglando hasta el último detalle.

El trayecto era solo media hora de mi casa al aeropuerto. Mi vuelo era a las 9.55 AM así que había tiempo de sobra para disfrutar la espera, revisar la prensa, un cafecito y con suerte una arepita....si, eso creía yo. Pues no, la cola (fila en Caraqueño) para chequear los boletos era de dos cuadras de largo y leeeenta. Ni modo, habría que esperar. Afortunadamente aprendí a viajar cómoda en términos de vestimenta (jeans, zapatos deportivos, un suéter) porque mis rutas de viaje normalmente son muy largas. Quedé embelesada al ver a mis féminas compatriotas, jóvenes, contemporáneas y mayorcitas, con el glamour ondeante, como debe ser!!!. A esa hora del día, en tacones de plataformas y estiletos, perfectos maquillajes y cabellos en su lugar... casi para una sesión de fotos. Si yo lo que dormí fue unas tres horas y ando en esta facha, estas niñas deben estar levantadas desde ayer para estar con esta impecable belleza. La larga espera no le hizo nada a sus pies de bailarina que aguantaron estoicamente esos taconazos. Podía verme en mi imaginación, contorsionándome del dolor en ese calzado, haciendo paradas de un solo pie tipo cigüeña, tratando de descansar el otro pie apoyándome en cualquier superficie que me aguantara. Por fin me atendieron y pasé a la segunda estación del Vía Crucis... inmigración. Allí la cola era más larga pero sub dividida en filas o núcleos entrópicos donde no se sabía cuál era el principio y cuál era el final (¿teoría del caos?). Ninguna línea se movía y quedaba media hora para abordar la aeronave. ¡Que estrés!!! Yo impacientemente comencé a moverme a las filas que creía eran más cortas o que se movían más rápido. Toda esta tensión venía acompañada por un ambiente "musical" de fondo tipo chill out producto de las voces altisonantes de decenas de jovencitos que contaban sobre su viaje de graduación a no sé que isla del caribe. Por fin...me tocó a mí, segundo obstáculo vencido.

Ahora solo el avión, pensé. Soñaba con sentarme y caer dormida con el arrullo de las turbinas, para recuperar el sueño perdido preparando el equipaje. Pero no contaba con el detallito que los demás pasajeros eran venezolanos y nosotros somos muy particulares, en el mejor sentido de la palabra. Los agentes de la aerolínea comenzaron a llamar por grupos marcados en el ticket... todo el mundo se levantó tratando de entrar (aunque no les tocaba); pedían equipaje de mano de máximo 10 kilos.... algunos querían meter baúles tipo expedición a África o muñecos de peluche gigantes que casi ocupaban un puesto. Por fin adentro del avión, ahora sí voy a dormir me decía felizmente en mi pensamiento. ¿Pues que creen que pasó? TODO el mundo roncaba, hasta las misses de plataforma, perfecto maquillaje y modelos Channel...no pude pegar un ojo. Parecía un coro de cantos gregorianos, siendo los instrumentos las afinadas cuerdas vocales de ese gentío en reposo. No me quedó otra que darme paseos en el pasillo del avión durante las cinco horitas de vuelo. Así que pude detallar mandíbulas batientes, cabeceos buscando equilibrio, silbidos, apneas de sueño y cualquier tipo de ruido imaginable. Ni los carritos de las bebidas ni el de la comida pudieron con el hechizo de Morfeo.

Flores para esta odisea?

Impatiens para entender el ritmo de los trámites en el aeropuerto y mejorar la tensión interna, evitando mi paseo por todas las filas.
Beech para ponerme en los zapatos de los demás (plataformas y estiletos también!!) y entender otras formas de sentir y hacer.
Walnut para la adaptación a un nuevo ambiente como el avión, relajarme y hasta dormir!!

Para demostrar un poco lo que sentí durante el vuelo, he colocado un video. El bebecito representa mi experiencia. Sobran mis comentarios.