21 de agosto de 2009

Horrícula

Las personas quienes me conocen personalmente, bien por los cursos, las consultas o mis presentaciones, saben que tengo el cabello crespo (más que ondulado). Por alguna razón de las leyes genéticas de Mendel que desconozco, a las personas con esa característica les crece el cabello hacia arriba (tipo Marge Simpsom, o el difunto Michael Jackson en sus tiempos del afro) no hacia abajo (tipo Angelina Jolie). Yo caigo en la primera categoría. Además de eso soy venezolana.... si han leído mis posts en este blog entenderán lo que quiero decir (Miss Venezuela? Miss Universo? una carga muy pesada para las mujeres comunes y silvestres de mi país).

Mi cabello, hasta un momento en mi vida (a final de los años 70 cuando viví en Montreal), era un tema existencial. No aceptaba el determinismo del sacerdote Austríaco (Gregor Mendel) y seguro tampoco hubiese aceptado los más recientes planteamientos sobre el genoma humano..... Simplemente quería cabello liso como el de las personas asiáticas. Afortunadamente a los 23 años se es dócil y un peluquero francés maleducado y gritón me explicó que a él le pagaban para hacer que la gente luciera como yo (se refería al cabello, por supuesto!!)... fin de la doctrina filosófica que se fundamentaba en mi propia existencia. Cortar y peinar este tipo de cabellera requiere ciertas habilidades de peluquería además de cultura sobre el tema capilar (hay que tener pelo rulo para saber lo que cuesta domarlo, sino recuerden la publicidad del Shampoo Sedal y el león).

Como hace tanto calor en esta ciudad se me ocurrió la brillante idea de cortarme la melena sin considerar lo antes expuesto. Además pesa el tema de los signos de la edad que se van marcando en mi vida y pensé sobre la oportunidad de "refrescar mi look". Fui al salón donde va mi hija. Pedí que me atendiera su estilista, un joven de Laos (país del sudeste asiático que limita con China, Vietnam, Camboya y Tailandia). Le dije inocente y valientemente que le diera rienda suelta a su creatividad y entusiasmo.... garrafal error!!! Se dio con furia. Me decía mientras cortaba "no se puede pelear contra los rizos". Yo me dije a mi misma "dale chance de que se exprese el muchacho mijita... que sabes tu si te sorprendes".... Claro que me sorprendí!!! Parecía literalmente un sol.... de los años 80, no pasaba por la puerta... se acabaron los rizos, ahora había frizz y montones de productos especiales que le daban "volumen y textura" (a mi me parecía cabello masticado por chivos). Yo me lo tomé con soda (decir venezolano que significa no me alteré)... total aquí nadie me conoce, aunque por la Ley de Murphy había altas probabilidades que me encontrara a todos los venezolanos que viven en esta región de la bolita del mundo. En la noche tenía una reunión e iba ir tal cual saliera de salón de belleza (!!???). Decidí comer algo antes de regresar a la casa.... Gracias Dios mío por esa idea!!! Por una de esas cosas del destino había un espejo inmenso frente a la mesa donde me senté. No cargaba los anteojos y me los puse porque me parecía conocida la señora de enfrente. Que susto!!! Era yo misma pero en la dimensión conocida de la década ochentosa... solo me faltaban las hombreras y el maquillaje. Terminé la sopa y salí rapidito a acomodar ese look con agua, shampoo y litros de acondicionador, no fuera mi hija a pensar que le habían cambiado a su mamá.

Flores para las emociones generadas por el cabello esponjado?
Crab Apple para apreciar la belleza natural y la edad creciente, aceptándolas con genuina seguridad.

Walnut para manejar la presión de pares y medios que buscan mujeres de pasarela.

No pude más que recordar una palabrita inventada por las niñas y jóvenes fashion: horrícula, que es la mezcla entre horrible y ridícula. Más o menos así me sentí, con más énfasis en la primera que en la segunda. Por supuesto ese adjetivo no le cae a la Miss Universo Venezolana que acaba de ganar el certamen!!!!

20 de agosto de 2009

Inseguridad por la simplicidad

Para mis compatriotas (y para mí) recibir un servicio de calidad es casi como ganar una batalla y salir ileso. Esa es la razón por la cual menciono generalmente el caos en el cual vivimos en mi ciudad y en mi país; me sirve para hacer comparaciones y explicar sobre las emociones, por que al fin y al cabo, todos las experimentamos. Como ejemplo reciente: llevo más de 6 meses solicitando la recolección de basura en el centro empresarial donde trabajo (¿Será por eso que me quedé atrapada en el basurero aquí? ¿Será que Papa Dios y la vida me estaban mostrando una lección? ¿O sería un vudú de las personas a quien he remitido mis quejas por escrito?) y aún no he recibido una respuesta cónsona a la petición sanitaria.

Por la razón anterior, cuando aquí me atienden no puedo dejar de sorprenderme (¿gratamente?). Me traje mi Black Berry, pero la tecnología que usamos en Venezuela es diferente a la que se usa en la cuna de esos aparatos (Canadá). Visité a uno de los proveedores de servicio telefónico a ver cómo podía resolver. Me atendió una jovencita muy diligente y casi sin mediar palabra sacó una SIM card (un chip, le decimos en mi país) y un código numérico. Me dio unas instrucciones que no entendí, primero por que hablaba bajito y después, por eso de las distancias personales de casi un metro y medio entre cuerpo y cuerpo, solo me llegaba el eco lejaníiiiiisimo de su voz. Yo infería pero no entendía lo que me decía. Ella marcó mecánicamente un número y me dijo que hablara para activarlo poniendo en mi mano un auricular (ups!! ¿Cómo? ¿Cuándo? ni idea, auxilio!!). Inmediatamente del otro lado me contestó alguien con acento ininteligible. Cada cuatro palabras que me decía yo le pedía respetuosamente que me repitiera, y mientras mas lo hacía, más sorda yo me volvía; es decir, no entendía NADA (ni del inglés ni de la explicación técnica). Comencé a sudar frío, en mi imaginación me veía corriendo hacia la puerta en cámara lenta, como aquella película Chariots of Fire. En una de esas interacciones, la dama al otro lado de la línea telefónica me habló de la legalidad y demandas del uso del Black Berry en este país..... Esa era mi oportunidad, no la podía perder... le respondí con mucha seguridad okey (en venezolano) y presioné "accidentalmente" el botón para cortar la comunicación. Me salvé... por los momentos (¿cómo sería la cara de la señora al otro lado del teléfono?). La jovencita juraba que yo había resuelto lo de la conexión. (ujum!) Sorprendida me dio entonces unas instrucciones para que lo hiciera desde mi casa. Ella no podía entender qué había sucedido (igualito que en mi país!!) Ufff...! que alivio, podría hacer el ridículo yo sola, sin testigos, desde la tranquilidad del hogar.

Apenas llegué a casa marqué el número que me suministraron.... era un sistema automatizado de voz. En ninguna de las opciones había ser humano que respondiera (ni siquiera la ininteligible). Lo mejor de la situación era que dicho servicio se activaba a través de instrucciones verbales no digitales (de dedo!!). Como por arte de magia cada vez que tenía que decir el comando..... me venía un ataque de tos (esa que traje de Caracas) y el sistema entendía una instrucción diferente a lo que yo quería. Así pasé (tosiendo y obteniendo el resultado incorrecto) no se cuantos largos minutos hasta que desistí. Pensé que iba a dañar el famoso sistema y me lo iban a cobrar como nuevo por causar algún corto circuito. ¿Resultado final? Valen, mi querida amiga, llamó por su propia voluntad a mi operadora celular en Venezuela y me instalaron el roaming. Pero ni se les ocurra llamarme pues les va a salir cariiiiiiiiiisimo.

Flores para la inseguridad?

Mimulus para el susto (no dejaba que expresara que no entendía nada), me dará más valentía y firmeza al no tener temor.

Larch para la inseguridad que sentía cuando me hablaban y no entendía los tecnicismos asociados al Black Berry, para desarrollar confianza en mis habilidades y capacidad de manejar el riesgo.

Cherry Plum para controlar mis pensamientos temerosos y no desbordarme, dominar esa "fiera" que llevo por dentro.

Me pregunto que "comprendería" el sistema automatizado cada vez que yo tosía. Por cierto, jugando con el celular me dí cuenta el montón de opciones para los mensajes que yo desconocía, realmente cúmulos de alternativas. Gracias Diosito por la simplicidad de mí día a día, ya es suficiente con twitter, Facebook, webnotes y los misceláneos.

Lo complejo de la simplicidad

Definitivamente vivir en caos (mi ciudad) es muy diferente de poder predecir como se va a organizar el día (esta ciudad). Todo es tan simple que al mismo tiempo se hace complejo en estos lares. Hay que experimentarlo para entenderlo.

Mi hija me pidió que fuese al auto mercado a comprar víveres (yo creo que ella piensa que estoy fastidiada de no hacer nada y esa es una manera de distraerme). Acostumbrada a que en mi ciudad puedo pasar fácilmente 2 horas trancada en tráfico planifiqué mi salida. La parada de autobús queda cruzando la calle (aquí no manejo). Mariel me dio un celular para que no estuviese aislada (de ella!!) y pudiese comunicarme y ubicarme con facilidad. Antes de irme de compras llevé las bolsas de basura a su sitio, a un cuarto especial en otro piso. Resulta que la luz de ese lugar se enciende con un mecanismo activado por el movimiento de las personas (sofisticado el asunto). Cuando entré había tres contenedores de basura de acuerdo a mi percepción tercer mundista (solo uno era depósito, los otros eran compactadores). Me quedé viéndolos como gallina que mira sal. ¿Cuál de los tres sería? En ese proceso de indecisión, se me ocurrió llamar a mi hija por el teléfono móvil. Inesperadamente se apagó la luz y del susto se me cayó la llave de la mano. Genial, pensé; a dónde vine a parar de vacaciones…nunca me van a encontrar si muero sofocada (veía la prensa en mi imaginación: ”Venezolana cincuentona muere asfixiada tratando de botar la basura”). Mi hija me pedía que me moviera por que la luz se activaría con el mecánica de la marcha, pero que va… conmigo no funcionó (debe ser por mi tamaño). Trataba de encontrar la llave en el suelo y al mismo tiempo ver donde quedaban los escalones para no caerme (volvía a ver el anuncio imaginario en el periódico “la extranjera apareció polifracturada también”). Por fin llegué, por arte de magia y por los gritos de mi hija pidiendo que le prestara atención, al interruptor. Primer obstáculo vencido, perdí el glamour momentáneamente pero estaba lista para la segunda fase: el autobús. Mi amigo Juan Carlos me había explicado que no era necesario llegar con media hora de anticipación a la parada (como en Venezuela), que el colectivo era muy puntual. No le hice caso, por la rutina desenfrenada en la cual coexisto, me fui con suficiente tiempo . Comencé a preguntarme si estaría en el sitio y momento correctos pues no había un alma allí. Faltando dos minutos de acuerdo a mi reloj, de repente y de la nada comenzó a aparecer gente como conejos de un sombrero. Estaba llegando el autobús. Aquí nadie se estresa, llegan cuando va a justo pasar el transporte, lo saben... pueden planificar su tiempo.

Llegué al supermercado…… tuve una sobredosis de capitalismo: había excesivas opciones para escoger; había leche, papel sanitario, azúcar y café, además de un montón de otras cosas que tenía tiempo que no veía en Caracas. Aquí no voy a poder llenar mi cartón de bingo, aquí encontrar los productos es normal.

Flores para la simplicidad?

Rock Rose para el miedo paralizante que no me dejaba reaccionar en el basurero, me dará serenidad y pensamiento claro para poder actuar.

Scleranthus para facilitarme el proceso de decisión entre tantas y variadas opciones.

Larch para sentirme más segura y confiar en mis habilidades, para poder salir del cuarto de basura sin ayuda.

¿Será que las cosas son tan simples que por uso o desuso se me hacen complejas?

13 de agosto de 2009

Junta de condominio

Como por ahora estoy infiltrada cualquier actividad me sirve para aprender algo nuevo o al menos para ver cómo la gente de estos lados responde a ciertos estímulos. Mi hija debía asistir a una reunión de condominio; pensé que sería magnífico aprender cómo se comportan los canadienses en una asamblea de ese tipo. Justamente una de mis más recientes participaciones ciudadanas fue en la junta de condominio de mi edificio en Venezuela; fui primero vocal (nunca pude saber cuál de las cinco, aunque supongo que la O) y luego, en una segunda elección, fui secretaria.

Convocaron a las 6.30 PM, llegamos a las 6.15. Nos recibieron e invitaron a pasar, ya había varios vecinos sentados. A la hora convenida comenzó la reunión con quórum y agenda (la cual tenían en mano todos los copropietarios). Inmediatamente rebobiné y me transporté en el túnel del tiempo y espacio a Caracas, específicamente a mi edificio. Convocábamos a las 6.30, cuando eran 8.00 PM solo habían 3 gatos o personas; al no lograr el quórum comenzábamos a "sabanear" o "animar" a los vecinos puerta a puerta a que se unieran a la reunión. Se escondían, apagaban las luces, hacían silencio sepulcral para pasar por desapercibidos. Los vecinos que acudían lo hacían por que probablemente estaban muy aburridos en casa, o se sentían solitos (querían hablar con alguien) o realmente eran señores muy responsables. Ah!!, eso sí, había también que llevar la silla a riesgo de pasar esas cuatro horitas de la reunión sentado en el suelo y terminar con las piernas y posaderas dormidas. Otra vez de vuelta a Calgary: cada punto de la reunión se "hurgó" y discutió quietamente, con tonos de voz calmados, en el perfecto orden de palabra y con tiempo medido para tal fin. En mi edificio: ¿llevar agenda, para qué? Como va viniendo vamos diciendo!! ¿Orden de palabra? nada que ver, el que grite más fuerte ese es el que tiene la oportunidad de expresarse. Y si hay un tema en el tapete político o una anécdota personal aplicable al momento, la reunión puede extenderse hasta la semana que viene. Nunca faltaba algún inspirado que podía contar sobre Dudamel, Plácido Domingo o Ricky Martín….. jamás faltó el super tópico .....el presidente o su gabinete!!!

Aquí la gente se postulaba entusiastamente para los cargos de junta directiva y hablaban de lo que podían ofrecer con su experiencia, ligaban ansiosamente ser elegidos (parecía una escena del Miss Venezuela, con las manitas agarradas). ¿En mi edificio? las juntas duraban por varios periodos "gobernando" por que nadie quería los cargos, o les sacaban el cuerpo. Nadie quería reemplazar a otra persona, especialmente si el reemplazado era de dudoso desempeño (por que se sabe el trabajón que le va a caer encima). Si una persona tenía siglos en la junta, buscaba a un vecino nuevo con características de Bambi (inocente!!) y lo convencía diciéndole que lo iba a apoyar durante toda la gestión (ujum!!). Aquende una señora en su discurso auto promocional decía que ella pasaba la mayor parte del tiempo en su apartamento y podía apoyar cualquier situación que fuese necesaria. Eso jamás lo diría un venezolano por el riesgo implícito: algún compatriota habitacional se puede molestar por cualquier trance en sus alrededores, desde música a altas horas de la madrugada hasta el arrastrado de las pantuflas de la señora del piso de arriba, o el arreglo de los muebles por un insomne a horas inexplicables. Esto no tendría repercusión alguna si los vecinos se dirigieran a poner su queja en los momentos adecuados (aquí mandan emails para informar la situación!!!). En mi edificio, tumbaban la puerta de los miembros de la Junta para que resolvieran el problema en ese momento en que ocurrían los hechos (resultado final: todo el mundo ojeroso y cansado al día siguiente). Conclusión: le faltó fogosidad a la reunión infiltrada, muy predecible y apacible.

Flores para los miembros Junta de Condominio?

Olive para el cansancio mental y físico producido por el trabajar en favor de la comunidad, ayudará a los miembros de la junta a recuperar energías.

Oak para los adictos al trabajo por la responsabilidad personal que sienten, les ayudará a tomar en cuenta sus necesidades personales.

Centaury para esas personas serviciales que siempre están haciendo favores y complaciendo peticiones, para que aprendan a poner límites y no se conviertan en esclavos del vecindario.

Seguro que no todos los edificios son como el mío, deben haber ejemplos de buenas prácticas. No obstante no puedo dejar de pensar que las organizaciones son un reflejo de quienes las conforman. Me pregunto ¿Por qué será que los problemas del condominio ocurren justamente en la noche cuando lo que queremos es descansar?

Hada Madrina

Si algo he tenido en mi vida es imaginación. Soñaba de pequeña con varitas mágicas, hadas, lámparas de Aladino, capas mágicas, poderes sobrenaturales, invisibilidad, cualquier cosas que cambiara mis circunstancias. Con los años me dí cuenta que mi imaginación se vería premiada con la materialización de mis sueños. Ruth es mi hada madrina y la de mis hijos. Mi Lady Santa Claus particular con kipá, esa que trae felicidad, calidez y risas en cada encuentro. Mi amiga a lo largo de casi cuarenta años.

Se que esta entrada es muy diferente a las anteriores pero no podía dejar pasar la oportunidad de agradecer... por que nunca es tarde cuando la dicha es buena. Así que los invito a soñar, quién sabe de repente Merlín anda cerca de ustedes.

Flores para aterrizar los sueños?

Clematis para darle estructura a la fantasía, apoyar esa arquitectura mental con ingeniería práctica y bases sólidas.

White Chestnut
para dejar los discursos y monólogos mentales y trabajar nuestros pensamientos productivamente.

¿Qué será de la vida de David Copperfield, de Mandrake, de Flora, Fauna y Primavera?

7 de agosto de 2009

Calgary infiltrada: descubriendo misterios

Debo reconocerlo... mi mamá tenia razón. Las labores del hogar no se me dan fácilmente. Cómo pudo ella detectarlo a mi temprana edad, no lo se, pero si se que tenia la facultad y argumentos suficientes para predecirlo. A lo mejor es algo que se me ve en el cuerpo, un letrero que llevo en la frente, la forma de articular las manos, la actitud general.... ella sabia que clase de hija tenia, especialmente en todo lo referido a las labores de limpieza (por eso es que Ana es mi mano derecha) y a la cocina. Mamá nunca me critico aunque me sacaba del medio rápidamente de manera de no ver desastres y accidentes a mi paso. Sin embargo, conociendo mi motivación y pasión, alimentaba mi materia gris con libros, visitas a las bibliotecas, comprándome enciclopedias (no había computadoras en esa época). Siento profunda admiración por las personas quienes tienen habilidades como cocinar gourmet, decorar, limpiar, lavar, planchar y además, en sus ratos de ocio, pueden hacer maravillas manuales, estar bellas y planificar fiestas!!! Simplemente son geniales, para muestra Julia Child la famosa chef.

Ahora que estoy aquí infiltrada he decidido que entre lectura y lectura, corrección y corrección, entre Tyra Banks, Ellen De Generes y Martha Stewart (no puedo dejar de sorprenderme con los temas que plantean, como se nota que no estoy en Venezuela!!!), y luego de mi caminata matutina, puedo ayudar a Mariel a mantener su apartamento arregladito. No obstante hay dos cosas que no he podido inferir aún: la primera de dónde sale tanta pelusa (no la veo nunca en Venezuela ¿será gracias a Ana?) y, la segunda, por qué siempre se me pierde una media cuando lavo; tengo varios pares de medias incompletas (eso tampoco me pasa en mi país, ¿será nuevamente Ana?).

Lo de la pelusa (una mezcla de polvo, lana, suciedad, fibras de tela, células humanas y partículas cósmicas) es un asunto secreto, inaccesible a mi razón, al trapito de lysol, al detergente y a la aspiradora. Se reproduce a escalas inexplicables y exponenciales así se haya acabado de limpiar. Puedo pasar los pañitos húmedos… pareciera que ya no está y de repente, zas!!! Nuevamente se ven parches de esa cosa donde se acaba de asear. He desatado toda una estrategia metodológica para ubicar si hay agujeros ocultos o válvulas de escape en este lugar (colocadas por algún otro infiltrado del imperio Venezolano) por donde se cuela este fenómeno que busca perturbarme. Tengo dos caminos a seguir, puedo generar toda una investigación doctoral al respecto o pasar el resto de mi vida persiguiendo la famosa pelusa como forma entretenimiento (una opción a ofrecer a Walt Disney World).

El otro misterio a resolver (¿elemental mi querido Watson?) es la razón por la cual siempre desaparece un calcetín cuando hago la lavandería. Tengo montones de medias solitarias llenando las gavetas y esperando tristemente a sus compañeras de vida. He llegado a pensar que la lavadora tiene hambre y se las come. Ya me reconoce y cuando voy a lavar dirá: Yupi, hoy voy a merendar!!

Aquí me recreo con ese tipo de aventuras, en mi país la dinámica nos come como la lavadora a los calcetines.

Flores para los misterios?

Crab Apple
si la limpieza se me convierte en una obsesión, me ayudará a disfrutar o al menos manejar la presencia de la pelusa.

Gentian para manejar el extravío de las calcetas, a lo mejor inesperadamente impongo la moda de los impares.

¿Será que el remolino impetuoso de la vida nos devora en Caracas y la cosa es más sencilla de lo que pensaba?

Nota: mi hija tiene el cartelito en la frente pero tiene excelente disposición y maravillosa actitud (cosa que su mamá no tuvo!!)

5 de agosto de 2009

Calgary infiltrada: primera experiencia


Llegué a las 10 de la noche después de la odisea descrita en mi entrada anterior. El trayecto Dallas-Calgary fue bastante diferente si se compara con lo vivido en la mañana saliendo desde Caracas. Por alguna razón no conocida, Papa Dios decidió premiarme por haber experimentado el episodio matutino y habló con la agente de chequeo en Dallas quien me dio, sin mediar palabra, un upgrade a Business (Dios trabaja en formas milagrosas). Por supuesto que apenas me senté ¿qué creen que pasó? caí en un estado de narcosis total (sin utilización de fármacos). No supe nada de mi, aunque podía observar ocasionalmente a la joven señora a mi lado contemplando al espécimen que tenía a su lado (yo!!). Solo recuerdo algunas sacudidas y murmullos lejanos de la aeromoza ofreciéndome bebidas o alimentos. No puedo dejar de imaginar su cara de asombro ante ese ente inerte parecido a un gran saco de arena (otra vez, yo!!). Espero no haya roncado, cabeceado, babeado o aullado durante mi reposo.

La mañana siguiente sentía que me faltaba algo. En Venezuela tengo el hábito de prender la radio para saber si todavía tenemos país. Aquí prendí la TV y lo que pasaban era el estado del tiempo y una misma noticia que repitieron sesenta veces durante esa hora. Nosotros tenemos una noticia diferente por minuto (sesenta por hora) y cada una es más intensa que la otra. Yo que vengo con una sobredosis de adrenalina y cortisol!!! Mi hija tenía que ir a laborar. Se levantó a las 6 AM se arregló con su santa paciencia, preparó su desayuno (lo degustó tranquilamente también), cocinó también su almuerzo para llevar al trabajo, y luego salió con calma a tomar el autobús que pasaría en cinco minutos, sabiendo que, luego de 45 minutos de recorrido, la dejaría cerquita de su oficina. Ella termina su faena a las 4.30 PM y sale a tener una vida (deportes, cine, mercado, su casa). Utilizando mis habilidades de pensamiento (esas que he enseñado durante décadas) no pude más que comparar y me remití a mí día a día en la seductora Caracas. Me levanto a las 5 AM, me ducho y arreglo; degluto mi desayuno a la carrera (otras veces me lo llevo y como en el automóvil), si salgo después de las siete AM estoy destinada a pasar dos horas de mi vida trancada en tráfico. Aderezo mi peregrinaje con las "noticias" del día o del minuto. Si por casualidad tengo que tomar un taxi, esa es otra historia, las posibilidades de que nunca llegue son altas, especialmente si llueve. ¿La razón? muy simple... si bajo condiciones normales toma un tiempazo llegar o salir, imagínense el caos bajo los torrenciales aguaceros tropicales.

¿Resultados de estos apremios? variados. Por ejemplo, calzarme zapatos diferentes y darme cuenta cuando llego a un lugar donde segurísimo tenía una reunión. Pensar que estoy perfectamente combinada y luego darme cuenta que eso que creía negro era realmente azul marino (menos mal que ahora todo es estilo casual-contemporáneo-étnico, lo que disminuye mi riesgo de hacer el ridículo). Nunca se a qué hora terminará mi día, dependerá del tráfico, del comportamiento de la naturaleza, de alguna ocurrencia de nuestros gobernantes. Resultados finales de la comparación: mi hija llega fresca como una lechuga, dispuesta para su día. Yo llego algo desgastada como parchita maracujá antes de comenzar realmente mi jornada. Por eso es que cada vez que viajo a otro país a trabajar para mi es una vacación!!!

Seguro que cuando ya me acostumbre a esta forma de vida (vacacional!!) es tiempo de regresar a mi realidad.

Flores para la adaptación a este nuevo territorio?

Walnut para transitar cómodamente los cambios y adaptarme a la realidad que me toque vivir sin dificultad.
Chestnut Bud para aprender de las situaciones y establecer patrones de reflexión, incorporándolos a mi vida cotidiana.
Honeysuckle para cuando añoro situaciones, me ayudará a cerrar capítulos y vivir el aquí /ahora.
Rescue Remedy si la cosa se pone crítica y se sale de las manos, para manejar el aprieto y los altibajos del momento.

Me pregunto cuáles serán los disparadores de estrés para estos ciudadanos de paz en estas latitudes geográficas. OMMMMMMMMMMMMMMMMMMMM!!!!!!