19 de octubre de 2009

Que susto!!!

Este fin de semana dicté un curso nivel 1 del BIEP (Bach International Education Programme) en Caracas. Realmente lo pasamos muy bien (creo yo!!). Los participantes estaban muy motivados y eso es glorioso... verlos sonreír y disfrutar mientras se presenta la información; más que una clase parecía un cóctel, nadie quería irse del salón.

En una de mis explicaciones de las flores, cuando justamente estaba en el punto de la desesperación (no la mía, del grupo floral llamado desaliento!!), explicando lo que puede sentir el alerce o larch, hice una acotación sobre los árboles nacionales. Hablé del araguaney como emblema de Venezuela. Una joven me interrumpió para mencionar que ese ya no era el árbol simbólico del país, ahora era el mango.

Oh sorpresa!!! Quedé como pajarito en piso de cemento. Sentí en ese momento como mi mente se desdoblaba en dimensiones paralelas y una película mental se encendía en minutos diminutos llevándome a mis días de primer grado y a......... la tortura de aprenderse el himno al árbol. Me acordé que nunca pude salir de la primera estrofa (no se me grababa), y que cada mes de mayo había que fajarse a cantarle al derrocado araguaney. ¿Cómo era posible que todos los esfuerzos de ese montón de chiquillos tarareantes se hubiesen perdido? Me acordé así mismo de las repeticiones cansonas a través de poesías y cantos inentiligibles (para mi) sobre la orquídea, el escudo, la bandera y el himno nacional con la señorita Clara Moure (nunca pude entender lo de señorita, en mi mente infantil señorita implicaba joven y esa maestra era muy entradita en años). A lo mejor tenía real sentido este cambio arbóreo: probablemente millones de niñitos estaban cansados de repetir las estrofas de algo que no tenía significado para ellos, quizás nunca habían visto un araguaney en su vida (no son muy comunes en la capital), seguramente los nuevos niños venezolanos prefieren el ritmo del hip hop o el reaggetón en contraste con la solemnidad (¿monotonía?) de los himnos, o tal vez no le encuentren sentido cantarle a un árbol (yo tampoco lo encontraba muy normal que digamos, ver a un poco de muchachitos inspiradísimos cantándole a un ente inanimado, bajo un solazo tropical inclemente, sudando la gota gorda del calor y oliendo a pollo remojado en infusión de cobre), al fin y al cabo todo cambia con el espíritu del tiempo. Probablemente más que cantarle, ahora los jovencitos se dispondrán a merendar la fruta (del nuevo árbol nacional) bajo la sombra de esa verde frondosidad de las mangueras (mat'e mango en criollo).... mientras que otros simplemente saldrán golpeados, desmayados o heridos producto de un soberano mangazo (golpe infligido por la fruta) en la cabeza, directamente a un puesto de emergencia. Puro ejercicio imaginativo de mi parte!!!

Escuché una voz interna: Epale Marielena!! Me di cuenta que estaba en el medio del salón, tenía que volver a mi realidad. Viajé en tiempo e imaginación por nano segundos pero ya era tiempo de continuar. Apenas fuimos a la pausa para el café navegué en Internet para constatar la información...no había habido golpe de estado contra el dorado araguaney, aún seguía gobernando. Aunque nunca se sabe si el mango esté planificando un magnicidio para usurpar el poder alegórico y así acompañar al caballo con la cabeza volteada y a la bandera con la estrellita de más.

Flores para el susto?

Clematis para el fantaseo que hace volar la imaginación y perdernos del aquí y el ahora, para que permita focalizar nuestra atención en lo que es necesario.

Honeysuckle para la revisión del pasado, la nostalgia. Para que centremos nuestro pensamiento en el presente.

Willow para el sentimiento de queja sobre lo vivido y la cantadera al árbol, para superar la historia con alegría y no sentirnos víctimas.

Mientras más lo pienso tanto el mango como el araguaney nos demuestran la majestuosidad de la naturaleza, cualquiera de ellos son dignos representantes de la flora y de su poder.

Nota: La imagen de esta entrada es de un araguaney y el pajarito se llama reinita.



2 comentarios:

  1. Mayestra yo creo que si nombran al mango arbol nacional, sera en tu honor. Aquí en mexico a los guapos y gpas decimos esta hecho(a) un mango, o que mangazo.

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