9 de octubre de 2009

Yo con Yo

Después de regresar de mis merecidas vacaciones y de haber pasado tan solo dos semanas en la sucursal del cielo (Caracas) viajé a México y luego a Guatemala. En tan solo 8 días ...cuatro ciudades, cuatro camas, cuatro almohadas, cuatro salas de baño. No me había medio acostumbrado a una habitación cuando ya tenía que hacer nuevamente el equipaje, el martirio de "ensamblar" mi maleta. Me pregunto cómo hago para viajar "tan liviana". Llevo siempre cosas de más por si acaso, casi guías telefónicas de las gordotas (esas de Nueva York), ropa como para un mes, cosméticos de todo tipo (soy venezolana!!), materiales educativos por montones. Recuerdo cariñosamente en mis tiempos de ejecutiva corporativa que uno de mis compañeros, Chinco Ferrer, siempre comentaba que yo viajaba con una maleta llena de zapatos, una exageración pedagógica simplemente para demostrar desde el punto de vista ingenieril la vanidad de las mujeres. Mi hija Mariel puede dar fe de lo que significa preparar el equipaje cuando vamos de viaje familiar. Por supuesto las valijas pesan una enormidad y siempre estoy rezando para no pasarme del peso reglamentario (no yo, mi maleta). ¿Se imaginan si eso lo hicieran con los pasajeros, lo de pesarlos y cobrar el exceso? Todos los venezolanos pagaríamos pues nos encanta viajar llenos de bolsas, sombreros mexicanos, muñecos de peluche, accesorios tamaño king size, productos del duty free y equipaje de mano tipo baúl de expediciones al Congo, los cuales queremos meter como de lugar en el compartimiento superior de la cabina.

Todo el tiempo de mi viaje estuve en nirvana, nadie hablaba de política ni de asaltos ni conversaciones incendiarias (esos cuentos y relatos que queman la tranquilidad). Todo era paz y amor. Cuando llegué al aeropuerto de Maiquetía me encontré nuevamente con mi realidad aderezada de un soberano calor y humedad que encresparon mi rula cabellera más de lo que la tengo.

Se me ocurrió decirle al taxista que encendiera la radio para bañarme de esa realidad que me había perdido por poquitos días. Me enteré entonces que iban a anunciar "un paquete" económico, que habían suspendido a varios locutores de radio, que había habido una huelga estudiantil, que están asaltando los edificios en la modalidad comando (varios robos a la vez en una misma edificación), que mis programas radiales favoritos ya no estaban, y, encima de todo eso, mi Blackberry se volvió loco apagándose por lo menos diez veces en una hora. El aparatico se había contagiado del virus nacional!!!. Comencé nuevamente a darme mis propios masajes mentales (respira profundo Marielena, cuenta hasta diez), a enjabonarme el pensamiento, a tratar de adaptarme lo más pronto posible a mi día a día antes de que me viva a mi más que yo a él. Es que al parecer los cambios de horarios y de geografía están mostrando el paso inexorable del tiempo sobre mi ser. Como que ahora si llegué a la tercera edad!!! Lo que no me afectaba antes ahora si.

Flores para mi Yo con Yo?

Walnut para adaptarme a los cambios de hábitat y no sufrir con las consuetudinarias adaptaciones, hasta consultorio nuevo tengo.

Honeysuckle
me ayudará con las nostalgias y añoranzas de las almohadas y de las gentes queridas, de la comidita rica, de los paisajes imborrables (no puedo narrar lo hermoso de Antigua en Guatemala).

White Chestnut para los discursos mentales sobre mí día a día y la parálisis por análisis, para los monólogos de mi yo con yo.

A lo mejor ahora no tengo que hacer filas para cobrar en el banco, y los jóvenes me cederán sus puestos en los lugares públicos. Haré uso extensivo de los privilegios de los años dorados!!!! Eso sí, no apareceré en caballo y con cirugías mal hechas como la de Madonna en el show de David Letterman. Siempre el glamour en alto tal cual bandera enarbolada.

1 comentario:

  1. Hoy cuando sali de tu consulta me quede con la curiosidad de entrar al blog...este relato esta buenisimo, me hicistes reir!!!
    Gracias!

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