24 de abril de 2010

Al mejor estilo de Franco De Vita

A las seis de la mañana ya estaba de pie, lista para comenzar mi día. Una ducha, desayuno, vestirme para repasar mi presentación. Quería estar perfectamente preparada para mi conferencia en la Feria de la Lectura de Chacao 2010. He hablado sobre lo mismo innumerables veces pero me gusta tener control de todos los detalles, desde mi saludo hasta mi despedida. Hice todo lo que necesitaba hacer, reposé un ratito y me acicalé como buena venezolana que soy. Pensé hasta en la temperatura ambiental reinante para decir el color a utilizar en mi atuendo.

Estacioné mi vehículo y caminé hasta la Plaza Altamira, un ambiente de júbilo. Todo el mundo celebraba el festival de Sant Jordi, ese de la leyenda, del dragón y la rosa. Al mismo tiempo se escuchaban datos y los últimos retoques para las primarias ante el congreso. Observaba a la gente rebosante de felicidad. Ya era mi hora, el sitio lo tenía ubicado. Una carpa blanca de plástico que más se sentía como baño turco que como auditorio, con razón no había mucha gente adentro. Estar vestidos y con tanto calor no era algo muy seductor.

Dispuse todo lo que habría de utilizar, incluyendo las blancas hojas de mi esquema; cada frase flotaba en mi cerebro formando morfemas, fonemas, mapas de letras, frases y oraciones. Me presentaron, y comenzó a llegar más gente. Así comenzó mi preparado discurso que duró menos de 10 minutos de los 45 que estaban programados. De pronto entró a la salita un joven con una caja, como la de los vendedores del estadio en los juegos de beisbol. Mi pensamiento se desdobló por un instante y mientras hablaba al público se me ocurrió que podría haber sorpresas en ese momento. Pensado y sucedido (algo así como dicho y hecho!). Comencé a hablar sobre los mecanismos del estrés cuando se me ocurrió la brillante idea de hacer preguntas al público para yo responderlas. Quería que sonara y se sintiera realidad. Pues bien, de realidad pasó a reality show. Pregunté con la tranquilidad que me caracteriza quién quería contar una situación de estrés cotidiano. ¿Quién creen ustedes que se levantó y se vino al frente del micrófono? Pues el señor de la caja tipo estadio!!!

Los segundos corrían cuadro a cuadro por mi cerebro (será que así se siente cuando se consume esas cosas no legales?). Era algo así como Charriots of Fire, en cámara lenta. Las caras de las personas asistentes eran mezcla de angustia y sorpresa. Vi, nuevamente en cámara lentiiiiiiiiiisima, las actitudes corporales de mi auditorio y en especial la de la Gerente General de Ediciones B quien me acababa de presentar, casi para correr despavoridos. Escuché en la lejanía que estaban llamando al cuerpo de seguridad de la Feria. Yo estaba hombro a hombro con el joven, así podía ver el movimiento de sus ojos y su cuaderno lleno de unas inmensas letras que hasta yo sin anteojos (cosa difícil) podía interpretar sin problemas. Comenzó a hablar de su vida, de su tránsito religioso, de sus sufrimientos, y yo mientras tanto sosteniéndole el micrófono (¿qué tal? nada más me imagino la escena siendo observada, de premios Oscar). En una de esas, él se mete la mano dentro del pantalón, tantantantan!! Casi todo el mundo agachado, como tirado en el piso, parecían esquivar algo (¿una bala?). Nuevamente en esa película de corto metraje mental me pregunté "será que saben algo que yo no sé?" El hecho es que de repente el joven se voltea y se quita la camisa. Yo saqué mi mano hacia atrás buscando la mesa, como tanteando un revolver. Tenía colocado allí un frasquito de Rescue Remedy en su cajita, un empaque de pastillas de Rescue y un libro Gota a Gota. Lo primero que alcancé fue la botellita de Rescate. Y como en las películas de vaqueros de Clint Eastwood saqué mi arma (el frasquito) y le dije "Señor se ganó la rifa". Le puse el frasco en la mano, cerrándosela fuertemente y lo escolté a la salida de la carpa. En eso llegó el cuerpo de seguridad de la Feria. Pero todo ya estaba tranquilo. Un caso más para Rescue Remedy en el manejo del estrés cotidiano.

Para quien lo desconozca: Sant Jordi luchó contra un malvado dragón que mantenía retenida a una princesa. Finalmente, Jordi vence y en el lugar donde el dragón derrama su sangre crece un rosal como signo de amor y amistad. El santo puso su parte también para salvar mi situación y seguir alegremente la celebración del día internacional del libro. Gracias Papa Dios por el pana Jordi y por Rescue Remedy!!! Ajá , se estarán preguntando qué tiene que ver el famoso Franco De Vita con este suceso? Pues bien a él le pasó algo parecido en el Miss Venezuela del 2005. A diferencia del caso de la Feria de la Lectura de Chacao 2010, Rescue Remedy dominó mi situación. Y ahoraaaaaaaa con ustedes..........Franco De Vita en acción!!!!



5 comentarios:

  1. Madre susto...menos mal contamos con Rescue

    ResponderEliminar
  2. La pistola más rápida del Este de Caracas en acción.

    Un abrazo,

    Marielena

    ResponderEliminar
  3. hola,acabo de leer tu peripecia y te felicito porque al leerte senti que estba escuchandote y me hiciste reir,; siento el mal rato... pero te felicito porque sabes hacer llegar no solo la palabra sino la emoción del momento con lo que sentí que estaba presenciando la escena .. feliz fin de semana

    ResponderEliminar
  4. jajaja fue una situación totalmente inesperada. Yo estaba allí, en el público presente sentado justo detrás del personaje. AL principio sentí miedo de lo que pudiera pasar, pero al ver tu mirada y hacerme sentir que eras dueña de la situación pues me tranquilicé bastante (ahopra sé que disimulaste muy bien ese miedo, te veías serena y segura de lo que hacías) Cuando el muchacho regresó a su puesto, se volteó y me enseñó el frasquito, me rpeguntó si se lo podía tomar todo de una vez. ¿qué tal? yo le sonreí y le dije que se tomara de a poquito. Luego salió y seguí disfrutando de una excelente ronda de pregutnas y respuestas.

    ResponderEliminar
  5. Gracias Gustavo,
    así mi lectores se darán cuenta que no invento las historias, las vivo de verdad verdad!!!!!

    Agradezco tu amable cometario, yo tomo Rescue antes de mis presentaciones.

    Un abrazo,

    Marielena

    ResponderEliminar