13 de abril de 2010

Juana La Iguana y demás menesteres

Aja, seguro que se estaban preguntando dónde estaba yo metida, ¿verdad? Yo también me lo preguntaba durante estas semanas de ausencia. De hecho, me cuestioné escribir con humor cuando mis paisanos hablan de dolor y de escasez. Durante varias semanas me preguntaba sobre que podría hablar que no revolviera las emociones más básicas del ser humano (incluyendo las mías!!). La mezcla emocional se hizo intensa producto de visitar lugares por razones laborales y el shock post traumático luego de pisar en febrero tierra venezolana. Este síndrome se fue haciendo más agudo cada vez que salía y entraba desde Uruguay, México y Guatemala. Llegué al punto de inadaptación total ante la inseguridad del país y al realismo mágico imperante en mi ciudad.

¿No me lo creen? Lo primero que me pasó fue el cambio contrastante de temperatura; pasé del frío invierno Canadiense, con temperaturas bajo cero (-30°C) e inenarrables capas de ropa para no morir congelada a temperaturas Caraqueñas de más cero (+30°C) y inenarrables escenas de poca ropa (en mi casa por supuesto), con agua y electricidad racionadas. El uso del ventilador ni se me ocurría so pena de ser multada por exceso de consumo energético (no de comida, de luz). Mi hijo que nunca se había preocupado por apagar las luces de la casa ahora estaba cual policía de hacienda. Pensé “La cosa es y está seria de verdad”.

Esta escasez de agua y luz venía acompañada por comentarios sobre el acuerdo de Copenhague, el mantenimiento de la Represa del Guri, El Niño, los terremotos y tsunamis en otros países y la intervención de la CIA. Un ministro del gobierno nos pidió que rezáramos para que lloviera. Yo me asusté mucho porque recordé un anuncio de una iglesia en Calgary, en plena nevada, que decía “aquel que esté pidiendo nieve por favor pare, Papá Dios ya escuchó”. Para mis adentros yo pensaba y si eso pasa aquí porque rezamos de más? Ya el año pasado casi nos inundamos en mi municipio. ¿Será que el fin predicho por calendario Maya, ese del 2012, se adelantó?

Mis amigos de los países donde trabajo creían que estaba loca. Cuando me pedían que quería ver en Montevideo, Ciudad de Guatemala o Ciudad de México siempre decía lo mismo: llévenme al supermercado. Quería ver con mis propios ojos o llevarme grabada en mi mente cómo luce un refrigerador lleno de alimentos y estanterías repletas de productos. Hasta se me ocurrió un tipo de turismo para los venezolanos: viajes al exterior con tours incluídos a supermercados .También les pedía que fuéramos a caminar en la calle. Es que la sensación de libertad y no ser asaltado/secuestrado no tiene precio.

Por supuesto, en cada regreso se me incrementaba más el síndrome de carestía y el de inseguridad personal. Justamente hace dos semanas se me acabó mi reserva de leche descremada de larga duración y de agua potable, y no sabía que había escasez. Hice un safari por mi zona buscando sin resultados agua embotellada y leche . Casi después de visitar el sexto auto mercado conseguí diez botellitas de agua mineral de 250 ml. Evidentemente las compré. Luego me debatía si beberlas o bañarme con ellas. Hoy bajé a la panadería y vi como el dueño hablaba casi en código encriptado con una cliente; al rato la doña salía con una bolsa oscura encubriendo tres litros del descremado líquido, iba directo a su automóvil. Yo me dije, si ella pudo yo puedo. Con un tono convincente, asertivo y casi en susurro, me le acerqué al dueño y le dije “aja, tiene leche escondida”. El señor no se desmayó de casualidad. Pensó que yo era del INDEPABIS. Corrió y me preguntó ¿cuántas quiere inspectora? Le puedo dar tres. Más me asusté yo que él (igualito las compré).

Hace dos días supe que esta crisis y apagones frecuentes tienen una razón: una iguana se comió un cable que distribuía energía eléctrica al país. Y yo que creía que las iguanas no tenían dientes y eran herbívoras. ¿Será que los venezolanos terminaremos comiéndonos un cable?

Flores para las carencias?

Walnut para ayudarme a la adaptación al terruño amado, con o sin agua / electricidad.

Oak para reconocer mis necesidades personales en la lucha por la leche, quiero decir la búsqueda diaria : dónde hay cada cosa.

White Chestnut para manejar productivamente mis discursos mentales, de manera de ubicarme en el aquí y el ahora.

¿Qué me hizo mover nuevamente? Repasar a Gerver Torres con su libro Un Sueño para Venezuela. Pensar que la esperanza hace lo deseable posible, y que la energía no es solo petróleo, es el optimismo por el futuro.

4 comentarios:

  1. Está buenisimo, además me gusto lo de inspectora del INDEPABIS...lo voy a aplicar para ver si me venden azúcar, leche y harina precocida jejejeje

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  2. Marielena, todos tus posts están demasiaaado buenos!!! Gracias por ser tan aplicada con tu blog :-) Todo lo mejor!!

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  3. Gracias Ana Cristina, ya puedes ejercer esa nueva posición, a ver si te resulta igual que a mí.

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  4. Gracias Colega!!! Es un placer escribirlos

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