22 de abril de 2010

La fórmula, bendita fórmula!!!!


Hablaba con unas jóvenes y me decían que no entendían qué les pasaba al tratar de vincularse con el sexo opuesto. Contaban que ellas eran consideradas realmente amigas (las propias panas) por ellos en el preludio a un vínculo y , a la hora de la verdad, las relaciones no se consolidaban. Un amigo canadiense me dijo lo mismo sobre lo difícil de encontrar a la mujer "correcta". Acoto su gentilicio pues probablemente podemos creer que este trastorno emocional es tercermundista. Pues no señor!!! Las emociones no tienen nacionalidad, ni edad, ni sexo, ni credo, ni religión, ni fecha en el calendario.... son irracionales aunque usted haya estudiado en La Sorbona, en Harvard, en el MIT, o en la Simón.

Comprender lo que una mujer quiere del sexo opuesto es más complicado que lograr la paz en el medio oriente. Los hombres son simples y sencillos….van al grano normalmente aunque también pueden encontrar fracaso en sus intentos. A mi se me ocurre , como ejercicio reflexivo, que ese momento previo al primer encuentro puede ser la luz verde del semáforo o la alarma de emergencias contra incendios, concretamente…. puede ser momento de la verdad, una profecia anunciada. Ese primer encuentro es una coctel de química y conversación, es lo que dictaminará si habrá una próxima vez. Todos pedimos la fórmula, esa para que pasemos a ser hechiceros y el otro caiga rendido locamente a nuestros pies (hay que hacerse la pedicure por si acaso). Se me ocurre plantearles algunas consideraciones personales basadas en lo que escucho de ellas y de ellos. Conforman un menú de los temas rompe idilio. Así que amigas y amigos vean si esto alguna vez les ha ocurrido. Algún parecido con la realidad es pura coincidencia. Enfatizo, estos son temas de conversación mata pasiones.

1. Discursos sobre el ex o la ex: si la historia es negativa usted va a aparecer como la víctima amargada de la telenovela, y si es positiva parecerá que usted todavía está sumergido en ese barranco. La cosa se pondrá peor si se le ocurre dar detalles de las propiedades físicas del ex, o de los sitios visitados, o de detalles específicos como “mi ex es el portero del Real Madrid o ella es la modelo de las tangas brasileras”. Recuerde siempre cuál es el punto que quiere demostrar con el relato. Para que va a traer ese tema si nadie se lo ha pedido? No ha escuchado que cuando hay santos nuevos los viejos no hacen milagros? Como dicen los auditores “no aclare que oscurece”.

2. Referencias sobre su caudal financiero: si tiene poquito o si tiene mucho en el banco, mejor es que se lo calle en este momento. Mejor es que cada uno lo descubra en su oportunidad. Ellos se asustan si creen que lo que ellas quieren es un millonario (tipo Carlos Slim) para la merienda, y ellas le huyen a cargar un bacalao a cuestas pues eso puede ser karma (como el hombre de la emulsión de Scott). Hacer alarde de lo que se tiene (o finge tener) puede atemorizar al otro. La canción de Juan Luis Guerra (y cada día que pasa yo me enamoro de ella, lalala) es puro cuento.

3. Aquellos tiempos: eso se lo dejamos a Trino Mora, a Julio Iglesias, a Tom Jones, a Oscar Yanez, Bing Crosby. Contar las peripecias de la banda de rock de su secundaria, de Woodstock (aquí si se le cae la cédula de identidad), de los días gloriosamente alocados, de orgías, de parrandas, de borracheras celebres pueden ahuyentar al potencial venadito /venadita o dejarle la mandíbula en el suelo de la impresión. Mantenga su conversación en el aquí y el ahora, y sea “light” en cuentos del pasado; ya para eso habrá tiempo e interés. Si lo asusta .... lo pierde.

4. Agenda personal: si usted es una apasionada del gobierno o las milicias comunicacionales, de los derechos de los animales, de la campaña contra el calentamiento global, ultra feminista quema brassieres, o simplemente seguidora del sexo tántrico por favorcito no trate de convencer a su potencial media naranja de ese interés. Si insiste en hacerlo no me pregunte porque no la llamaron al día siguiente, se lo advertí.

5. Descripciones detalladas de su oficio o trabajo: sabemos que lo que hace tiene un valor importante en su vida pero contar a nivel de detalle su rutina laboral, o procesos de trabajo puede ser un somnífero poderoso o un mata pasiones fulminante. No cuente los pros y contras de Linux versus Windows, o de Vista en relación a 7, o como disecciona ranas en el laboratorio u organiza meticulosamente las cajas de los inventarios. Eso es pavoroso o mejor dicho en venezolano pavosísimo.

6. Problemas de salud: evite contar cuántas cirugías, yesos, hospitalizaciones, prótesis, erupciones, rotavirus, uñeros, vacunas y exámenes de laboratorio lleva en su haber. A lo mejor fueron de rutina y sin mayor importancia, pero la persona que está a su lado puede pensar que usted es una bomba de tiempo, algo así como un arma biológica de las que usan in Irak, además de dar la impresión de que usted le mete al hipocondriaco con frenesí. Evite el extasis que puede producirle sus historias de la H1 N1 o del VPH. Si tiene una condición de vida dígala pero no en la primera cita, de repente no hay química y no es necesario ventilar su privacidad.

7. Cantidades de citas en su balance personal: si usted reseña que está viendo (o ha visto) a múltiples personas, o que está es la primera salida en un montón de años , contando encima detalles de los encuentros o desencuentros, va a generar diálogos mentales en la persona que tiene enfrente, que no lo/la van a dejar disfrutar de usted. Ejemplos de ellos? "y porqué si ha visto tantos me toca ahora a mí? será que el último loco le puso un vudú o un hizo un trabajo de brujería para que se merendará al próximo candidato? o en el caso de la escasez " qué le pasará a éste que no levanta ni polvo? Será que tiene una enfermedad mental o sufre de algo contagioso? " Como decía un amigo “si no vas a ganar nada, para qué lo cuentas?

Flores para la bendita fórmula?

Mimulus para mejorar la tímidez y no quedarnos mudos en ese primer encuentro (y la otra persona enfrente pensando cómo salirse de esa situación a la brevedad posible), para que nos de seguridad ante el temor y valentía para entablar conversaciones.

Larch para afianzar nuestra auto estima y creer en nuestra capacidad de entablar relaciones, sintiendo seguridad.

Heather para ayudarnos a mantener el chorro de palabras bajo control y dejar que la otra persona se exprese. Los escucharemos y aprenderemos de ellos, también nos sentiremos gratamente acompañados.

Vervain para manejar nuestro entusiasmo en esos primeros encuentros y la desbordante elocuencia, de manera mantener equilibrada nuestra vehemencia (no empujando nuestra agenda).

Mi amigo David me decía que aún, con varias décadas a cuestas, no había podido descubrir a las mujeres, ni siquiera a su hija ya médico. Yo le respondí con un secreto a voces: a las mujeres no hay que entenderlas solo hay que quererlas. No hay fórmulas para descifranos o interpretarnos, tampoco hay fórmulas para los primeros encuentros. Después no digan que no se los dije. Cosmo no es la biblia, ni Penthouse es el hamaca sutra ilustrado.






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