25 de mayo de 2010

Arroz con Pollo

El viernes algunos amigos contemporáneos de mi hija en Calgary fueron a la casa a comer y a compartir un agradable rato. Dos hermanos entraron hablando sobre cosas de los hombres y de las mujeres que coincidían perfectamente (digo yo, humildemente!!) con lo planteado en mi entrada anterior del blog. De repente ella, Eiglis, habló sobre una costumbre familiar: el inenarrable "arroz con pollo" de sus paseos infantiles y juveniles. Su historia me hizo recordar casi instantáneamente a millones de las que he vivido y escuchado toda mi vida. De niña y de adulta, impuestas a mí y por mí. Mi conclusión: Todo el mundo tiene su propio arroz con pollo. Yo creía que esa condena era propia de mi tribu familiar. Lo que pasa que no en todas las estirpes es arroz ni es pollo, puede ser cualquier cosa.

Mi amiguita decía que cada vez que salían a cualquier paseo, su mamá había preparado meticulosamente el preciado platillo y ella lloraba desconsoladamente porque quería comer otra cosa, quería variedad. Cuando comenzamos a compartir su experiencia, algunos decían que esas costumbres maternas eran una mezcla de poca imaginación (alias monotonía) y que ellos llegaron a sentir algo de vergüenza ante la comparación de la olla mondonguera del alimento con los contenedores de las otras tribus. Yo estuve allí mismo, en esas mismas situaciones y, añadiría en mi caso particular, que mi arroz con pollo era por una situación presupuestaria también.

Voy a explicarme mejor. Algunas matriarcas venezolanas (¿de otras épocas?) por razones de tiempo, de creatividad, de economía de escala, preparan la mismísima comida cuando hay una reunión o salida grupal no importa donde sea, playa, montaña, o ciudad. Hasta se les conoce por el famoso manjar. Una prima de mi hija es conocida por el mousse de parchita maracuyá, mi prima Rosalba por su mousse de atún, mi prima Rebeca por su arroz con balines de maní (cacahuates), ¿yo? Por la comida latina (latas, cajas y sobres, ya les he dicho que la cocina no se me da fácilmente). Hay, en contraposición, personas que son muy habilidosas en la cocina, tienen un repertorio variadísimo (tipo Utilísima Satelital, el canal por cable) y siempre quedan elegantísimas con lo que cocinan. Mientras tanto los demás nos morimos por que nos den la recetica para ver si salimos del aburrimiento culinario.

¿A qué viene todo esto? es que gracias a Eiglis recordé que ese arroz con pollo en mi casa tuvo evoluciones cada lustro tales como chicha andina, pollo con canelones, hallacas, pasticho (lasagna), hervido de res, pollo en caldero, quiche, y parrilla. Puedo recordar como en navidad comenzaba mi vía crucis, dos actos religiosos muy diferentes que se daban juntos en mi imaginación infantil por arte de magia. Cuando veía las hojas de plátano en las cuales iban a envolver el tamal decembrino, se me bajaba la presión sanguínea. Ya sabía que iba a desayunar hallacas, almorzar hallacas, merendar hallacas, cenar hallacas, las veía casi en merengadas o licuados, porque en mi casa hacían como doscientas y se reproducían en las noches por generación espontánea dentro del refrigerador. Creo que aprendí a apreciarlas cuando viví fuera de Venezuela, hasta las extrañaba. Ni hablar del famoso pollo con canelones. Cuando escuchaba que íbamos a visitar a mi tío Evaristo el domingo....ya sabía lo que me esperaba, a pasar más hambre que un fakir en cama de clavos. ¿Y la sopas? Creo que Quino se inspiró en mi para las tramas de Mafalda, modestia aparte. Ahora me gustan, que contradicciones tiene la vida!!!

¿Flores para mi arroz con pollo?

Willow para la lamentación, para ese sentirme víctima de una olla mondonguera que me perseguía cada vez que había reuniones familiares. Me ayudará a controlar mi destino y llevarme un sándwich o a pasar hambre sin quejarme.

Honeysuckle para los recuerdos del pasado, ya eso pasó. Estoy en el aquí y el ahora, puedo aprender a cocinar lo que me gusta.

Walnut para transitar las recetas culinarias de la vida y no sentir que cuesta avanzar, para aprender nuevas sazones.

Cada quien ve la misma situación con diferentes ojos. Eleazar contaba ante la misma realidad que luego que su mamá sustituyó el arroz con pollo por el escabeche de atún, realmente extrañaba la olla. Mis primos se morían por comer hallacas de mi mamá toda la navidad. Todo depende del cristal con que se mira y la cucharilla con que se coma. ¿Cuál será el arroz con pollo de mis hijos?

1 comentario:

  1. POR FAVOR ESTE ARROZ CON POLLO SE VE DELIC IOSO..........DESEO SI ME MANDAN LA RECETA DE ESTE..!!!! ARROZ CON POLLO, EXACTAMENTE ASI COMO ES EN LA FOTO, PRINCIPALMENTE TODOS LO QUE LLEVA , APARTE DE LOS CONDIMENTOS.

    UN MILLON DE GRACIAS....

    A: mirtagriega@hotmail.com

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