18 de mayo de 2010

Vitamina D

Cuando llegué aquí hace unos días, vine escoltada por una monumental tormenta y un himno cantado por el viento que decía "Calgarienses temblad" (¿sería por mi?). Esta ciudad ya debe estar acostumbrándose a mis ruidosas entradas. Llegué entre granizo y un tipo de nieve llamada “húmeda”. Resulta que en estos países donde se dan las 4 estaciones hay múltiples variedades de los elementos de las acompañan. Por ejemplo, la nieve puede ser de copo grande, copo pequeño, aguada, húmeda, y para cada variedad hay una palabra específica en inglés. Algo así como el café para nosotros los venezolanos: negro, negrito corto, negro largo, guayoyo, marroncito, marrón claro, café con leche, tetero. Algo que solo entendemos nosotros y que seguro Starbucks no maneja, de otra manera tendría sucursales en la república Bolivariana de donde soy originaria.

Afortunadamente el clima cambió y desde hace unos cuatro días comenzó la primavera con casi dos meses de retraso, lenta la niña!!!. Las temperaturas subieron y su rango está entre los 13 y 18 grados centígrados. En Venezuela estaríamos usando abrigos y quejándonos del frío, aquí la gente se desnuda metafóricamente hablando; utiliza shorts, sandalias, franelillas celebrando el calorcito (ujum!).

Estaba montada en el bus que me llevaría al centro para encontrarme con mi hija y no salía de la sorpresa de ver a la gente casi danzando de felicidad con ellos mismos mientras caminaban por la calle, casi flotando. Inmediatamente la salvaje (mi imaginación) se escapó y comenzó a hacer observaciones y reflexiones. En Venezuela tenemos sol casi los 365 días del año. Hasta hace unos cuantos días le pedíamos a Papá Dios que llorara para que se llenara la represa del Guri y dejaran de racionarnos la electricidad y el agua. El astro rey es tan potente en el trópico que nos lleva a expresiones tales como “el catire está enojado” (catire es rubio en venezolano, realmente no decimos enojado sino una palabrota!!). Nos protegemos de él encerrándonos bajo cuatro paredes a menos que sea carnaval, semana santa o vacaciones escolares cuando nos bañamos de bronceador (que puede ir desde Pepsi Cola hasta Coppertone) y nos colocamos como tocineta bajos sus rayos para freírnos y ….luego parar en el dermatólogo con insolaciones o quemaduras de tercer grado por sobre exposición. En general, no apreciamos ese resplandor en nuestro día a día, solo en esas ocasiones especiales cuando andamos semi desnudos y derrochando físico (los que pueden!!).

Aquí en contraposición, la gente entra en combustión espontánea de bienestar, se sientan en patios abiertos y sin techo a comer/beber aprovechando los largos y cálidos días de luz (¿qué dirían mis compatriotas maracuchos que tienen la ciudad más fría del mundo?). Llevan más sol que buhonero (vendedor ambulante) en autopista caraqueña, sudaaaaaados y sin quejarse.

¿La razón de este contento? pues es la vitamina D conocida como "la vitamina del sol", debido a que el cuerpo la produce luego de la exposición a la luz solar. La vitamina D al regular los niveles de calcio en la sangre tiene un papel importante en el funcionamiento saludable de los sistemas nervioso, inmunológico, esquelético y muscular. La mezcla apropiada Vitamina D y sol puede aumentar el estado de ánimo, evitando o solucionando a veces los estados depresivos. Ese mismo sol hace que el magnesio actúe en nuestro cuerpo contra la irritabilidad y la inestabilidad emocional, aumentando los reflejos, la coordinación, mejorando las sensaciones de apatía y debilidad. Por eso es que los canadienses se sienten mejor cuando el catire aparece en sus vidas. A lo mejor los venezolanos lo tenemos en demasía y…. ningún exceso es bueno.

¿Flores para enfrentarnos al sol?

Chestnut Bud si siempre nos pasa lo mismo y parece que no aprendemos de las lecciones de la vida… nos quedamos dormidos bajo el sol y luego parecemos chicharrón de cuerito de lo tostados que quedamos.

Cherry Plum si nos descontrolamos ante la presencia del astro rey y llegamos a estados de euforia no manejables, de manera que podamos orientar nuestra razón (evitando ser atropellados por un carrito de helados en nuestra danza por el medio de la calle).

Crab Apple para ayudarnos con nuestra auto imagen, para ponernos shorts, vestiditos veraniegos, camisitas descotadas aprovechando el buen clima, sin sentirnos ridículas.

Ahora entiendo por que los caribeños somos "Don't worry be happy" , es que tenemos exceso de sol. Todo nos lo tomamos a chiste, sino que nos lo pregunten a los venezolanos que aún con escasez e inseguridades de toda índole hacemos bromas, gracias a Dios. ¿Se imaginan a las caraqueñas caminando en bikini por la calle como a los canadienses? Yo podría mostrar mis piernas color yuca (blaaaaaaaancas) o mi dorado apio.


Ahora una canción que suena a verano y a sol con Los Beatles


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