11 de junio de 2010

Waka Waka

Anoche pasé la noche entre periodos de tos y de sueño gracias a unos palitos de incienso y humo de cigarrillo que respiré sin voluntaria intención. Me levanté como de costumbre. Sin ser el día de racionamiento de mi zona, al abrir la llave para ducharme encontré que no había agua. Rápidamente recurrí al plan B diseñado para esa situación “Operación Minalba”. Ya lista me dirigí a mi oficina, allí, pensé, tomaría el desayuno (no quería ensuciar platos bajo esas circunstancias de racionamiento). Me obligué a recordar un reciente discurso del presidente, de una de las 4 interminables cadenas de esta semana (bueh… hoy es viernes que dan dos días más). Estoy segurísima que dijo que ya no habría cortes de agua ni de luz, que ya Venezuela estaba resuelta (¿será que nadie de los que trabajan en esos menesteres se enteró de la noticia?). El hecho cierto es que me fui por la autopista, y no había mucha gente. ¿Será que me equivoqué de hora? pensé viendo mi reloj. Revisé la hora en mi celular, pero no…todo estaba bien en relación al tiempo. Llegué con 20 minutos adelantados a mi destino final (¿en Caracas? Ma, Non é possibile). Me dirigí a la panadería a buscar mi brebaje energético (léase café). Justamente en el medio del bebedizo, me di cuenta que había un televisor encendido y un grupo más o menos numeroso de gente aglutinada e hipnotizada viendo lo que estaban pasando. Inmediatamente pensé: ¿Caería el gobierno y ni me enteré? ¿Se desbordaría ahora el Guaire con la llovedera? ¿Llegarían ovnis y tomarían Caracas por sorpresa? Pues no, era la ceremonia de inauguración del Mundial de Futbol 2010 Sur África y yo ni me había enterado!!!!.


Pensé que los venezolanos somos muy particulares en el mejor sentido de la palabra, vamos como las mangas direccionales de las pistas de aterrizaje: por donde nos lleve el viento. Me refiero a la fiebre del mundial de futbol, o a la de las olimpiadas, o a la de los juegos de invierno (aquí la única nieve que existe está en la cima del Pico Bolívar de Mérida, y es de decoración, no se esquía!!) El futbol es una pasión reciente, no es como en Colombia, México, Uruguay o Argentina un deporte de tradición. La digna Vino Tinto no tiene la experiencia de Los Leones del Caracas o de Los Navegantes del Magallanes. Antes siempre fue beisbol y para los más mayorcitos/gorditos/panzones/mujeres era el softbol. La razón que siempre se me dio sobre nuestro deporte nacional (beisbol) es que somos caribeños (lo que eso implique o signifique, a lo mejor era para que dejara de preguntar y me callara!!). Aquí solo jugaban ese deporte del mundial las conocidas colonias. Había equipos de oriundos portugueses, españoles e italianos radicados en el país. El estadio universitario de futbol solo era para ellos. Mi tío Martín vino a estas tierras desde Zaragoza- España a jugar y se enamoró de mi tía Carmen, y aquí se quedó para siempre, tan tán! Es más, yo solo recuerdo el futbol a partir del año 1970 porque fue mi gran excusa para no estudiar para el examen final de física. Casi me reprueban pues yo me obligaba a ver partidos que ni entendía con tal de no agarrar el problemario de Camero y Crespo. De esas sesiones de trance únicamente recuerdo la ruedita de cambio de canales de televisor y que fue celebrado en México. Papá Dios que siempre juega en mi equipo (con shorts larguitos tipo Beckham y colita de caballo, le da un look muy deportivo; probablemente la túnica es algo incómoda para correr en el campo de juego) logró que pasara exitosamente el examen tanto teórico como práctico.

Pues desde hace unas dos décadas mis compatriotas se han llenado de la fiebre universal del deporte, mis hijos tuvieron los álbumes de Panini, mis amigos se compran las banderitas que colocan en sus automóviles, la gente hace quinielas y hablan en argot deportivo como expertos. Hasta existen aplicaciones made in Venezuela para el Black Berry con resultados de los partidos en tiempo real. Caracas se convierte en pueblo fantasma durante los juegos y en torbellino de alegría en Las Mercedes luego de los juegos. No hay un solo lugar que se respete donde se escape un aparatazo de alta definición / tercera dimensión / plasma encendido en los canales que trasmiten el gran evento (léase Televisor). Hoy estaba en la farmacia comprando mis remedios para la tos y frente a las cajas registradoras los clientes aprovechaban la interminable fila para ver a los franceses jugando contra los uruguayos. Buen plan para mantener a la gente calmada en la espera. Por supuesto que yo no sé nada, ni entiendo nada, ni me interesa pasar horas en ese frenesí. Lo respeto pero yo…..no tengo paciencia.

Flores para manejar el entusiasmo?

Vervain si quiero convencer y persuadir a otros sobre las cualidades y bondades de mi equipo. Podré pasar mis puntos de vista sin hacerme sentir como vendedor de resort en Margarita.

Vine si impongo mi criterio y todos en la familia tienen que apoyar a mi equipo, como un mandato. Me ayudará a manejar mi liderazgo y entender el patrocinio /decisiones de otros con respeto.

Escuchaba hoy a varias locutoras de radio que no van a analizar a las jugadas sino a los jugadores. Están haciendo todo un estudio demográfico comparativo de los buenos mozos y menos mozos, del tamaño de los chores (shorts en venezolano), de las piernas y un sinfín de atributos más. Voy a tener que buscarme un tema alterno para distraerme, esto va a ser para laaaargo, waka waka!!!

Nota:

Primera: Minalba es agua mineral que viene en prácticas botellitas de 250, 750 mililitros; yo utilizo para mi plan B botellas de 5 litros.

Segunda: mientras escribo esta entrada hay una persona desafinadísima pero súper inspirada cantando en karaoke una canción ininteligible. Seguro que a ese no le gusta el futbol, están transmitiendo un juego en esté momento.


Marielena Núñez



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