24 de agosto de 2010

Noticias para Canadá

 Estimadísimos Lectores,

Gracias por su notas, llamadas y correos electrónicos.  Mis  dos libros de la colección Gota a Gota están a la disposición en Calgary a través de los teléfonos 403 2526525 y 403 6517507.  Con mucho gusto se les atenderá por esa vía.

Me siento honrada por todas sus consideraciones,

Cordialmente,

Marielena

22 de agosto de 2010

Huyamos por la derecha!!


Hoy sábado el grupo de danzas folklóricas venezolanas en la ciudad donde vive mi hija decidió hacer una parrillada para celebrar el corto verano. La idea era pasar un día de lo más campestre aprovechando los hermosos paisajes canadienses. El punto de reunión era un lago llamado Wedge Pond abrazado por las Montañas Rocosas a manera de inmensas y altísimas paredes que casi tocan el cielo (bueh… no tanto como que lo tocan pero son altíiiiiiisimas, hasta tortícolis da mirarlas).

La amiga de mi hija quien es vecina de urbanización nos vino a buscar tempranito para reunirnos con el otro grupo y partir en caravana… es que a los venezolanos nos encanta una parranda y un amorochamiento (fiesta y gentío!!). Llegamos al sitio y parecíamos no de nuestro gentilicio, me imagino por la influencia de estos gélidos y organizados lares. Todo perfectamente planificado: cada uno llevó carnes, salchichas, ensaladas, panes, postres, cubiertos, vasos, tapas (no de ollas… pasapalos), gaseosas, nada de licor, bolsas para recolectar la basura, parrilleras, carbón, bombona de butano, esterillas, sillas, repelente de insectos, protector solar… en fin , no faltó nada!!! Todo fríamente calculado. Esto jamás hubiese pasado si lo hacemos en el terruño natal. Siempre faltan los fósforos, o los carbones estaban mojados, o la bombona de gas está medio vacía o se quema la carne o quien la cocina. En este caso canadiense, las damas eran quienes manejaban los “fogones” y administraban con precisión los servicios alimenticios, de manera que nadie se quedara sin comer. Mientras tanto los caballeros jugaban, conversaban, atendían a los niños. Esto tampoco hubiese pasado en suelo venezolano. Allá los caballeros hacen la parrilla, es verdad, pero detrás hay un escuadrón femenino lavando vegetales, fregando la vajilla, haciendo ensaladas, preparando los detalles, sancochando la yuca, corriendo detrás de los demonios de Tasmania (niñitos que se enloquecen y descontrolan de tanto esperar que los carbones lleguen “al punto exacto” para colocar la comida al fuego y esperar mínimo una hora antes de desfallecer o acabar con la reunión familiar… aquí es cuando algunos entienden el tema de Herodes, aunque yo no lo justifique).

Habíamos terminado el festín culinario y comenzado con los juegos de mesa, vuelos de papagayos o cometas, softball, conversaditas entretenidísimas, siestas sobre el pasto, cuando de repente uno de los vernáculos comentó en tono simpático que alguien, también de picnic en el lago, había avistado dos osos a un kilometro de distancia. ¿Qué pasó? Nadie se inmutó, como que si en Venezuela estuviésemos acostumbradísimos a esos animales, así como con las mascotas felinas o caninas. Hasta uno de los asistentes comenzó a describir con precisión y gracia la diferencia entre los osos, sus huellas, formas de espantarlos, entre otros detalles. Por supuesto yo interesadísima por lo novedoso del tema. A esos comentarios se unió los de un joven esposo canadiense quien relataba la ansiedad y riesgos de acampar en los bosques debido a los leones montañeses, zorros, coyotes, lobos y variedad de osos. El Joven señor venezolano que había hecho la primera advertencia volvió a encontrarse con su informante, quien le advirtió que los plantígrados ya estaban a 500 metros de distancia. ¿Qué pasó? Pues nada otra vez… La gente fresquísima como lechuga romana. Todo el mundo en lo suyo. De repente se aparecieron dos motorizados dando la alarma…oh oh!! La cosa era en serio. Speedy González se quedó lento comparado con  la velocidad pasmosa con la que toda la gente se paró y embaló el montón de aperos, artefactos y muchachitos. En un dos por tres ya estábamos montados en los carros… esperando que llegaran los osos para tomarles fotos!!!

Flores para la huida por la derecha?

Rock Rose para la sensación de terror paralizante ante la presencia de los motorizados y de los osos. Ayudará a recuperar la valentía serena.

Cherry Plum para el temor descontrolante que hace que corramos y dejemos a los niñitos/pareja en medio del bosque sin darnos ni cuenta de lo que estamos haciendo. Nos ayudará a manejar con atino y control la situación.

Rescue Remedy si entramos en crisis y no podemos pensar claramente ni actuar acordemente. Nos ayudará a calmarnos y focalizar nuestra atención en casos de situaciones de emergencia.

Después que el agite pasó y todo el mundo estaba listo para partir, la salvaje se preguntaba qué hubiese hecho en caso de osos. Eran tantas las instrucciones que me habían dado sobre los animalitos esos. Cómo los iba a reconocer (para cada oso se hace algo diferente en términos de evitar ataques). Si son así  de fieras por qué los harán de peluche para regalarlos a los niños y a las amadas, habrá alguna intención oculta?

17 de agosto de 2010

¿Mercurio retrogrado?


Yo de astrología no sé nada pero me intriga montones.  Me parecen enigmáticas y misteriosas las explicaciones, con ceja levantada en forma de triángulo y palabras ininteligibles,  de los expertos en esa área del conocimiento  quienes sostienen que las posiciones de los astros  ejercen influencia o tienen correlación con los rasgos de la personalidad de la gente, los sucesos importantes de sus vidas, e incluso sus características físicas. Confieso que me he comprado dos libros pero no he podido pasar de la segunda página de lo denso que me parece su lectura; sin embargo, me encanta escuchar a los “expertos” hablando de cuadraturas, oposiciones, u otras declaraciones poco frecuentes (¿insólitas?). 

Recuerdo que hace unos 12 a 15 años se hablaba de un décimo tercer signo que estaba cerquita del mío (Capricornio)  y los doce que ya existían comenzaron a debatir sobre su destino y pronósticos. Realmente  fue toda una algarabía porque nadie  lo había consultado con la docena  ya existente, ellos tenían un tiempazo ejerciendo sus funciones y conociendo bien sus roles desde siglos inmemoriales.  Había algunos que iban a pasar de aire a tierra y otros  de agua a fuego, y realmente no querían cambiar el seguro de responsabilidad civil sobre terceros.  Afortunadamente para ellos la inclusión no prosperó y ahora se desconoce el paradero de Ofiuco (así se llamaba el serpentario o signo número 13).
Tengo un amigo a quien le encanta leer su horóscopo en las mañanas y sostiene que le puede pasar eso que trata de descifrar mientras degusta su café (cualquiera que sea el augurio de esa lectura).  Conocí a una astróloga quien me explicó que ese tipo de predicciones no tiene fundamento pues es demasiado genérico para ser exacto, ella trabajaba para un periódico local caraqueño (debía saber lo que decía!!).  Eso me hizo entender las razones por las cuales cuando leía oráculos astrales y luego veía al montón de capricornianos en mi familia no encontraba puntos de encuentro conmigo. Además de eso, Adriana Azzis la famosa astrologa y adivina venezolana, me cambió de signo por propia voluntad (sin consultarme!!).  Para ella no soy la cabra montesa sino el señor ese que es medio caballo. Eso hace que me confunda mucho ya que leo los dos (la cabra con el medio equino) y a veces se contraponen.   Sin embargo, no se puede dudar del placer y curiosidad que produce el enigma, lo desconocido, el futuro, y eso …no es de ahorita, que va!!!  Siempre, históricamente hablando, ha habido personas que han descifrado el poder de expresión de las estrellas, astros, satélites, asteroides, constelaciones, meteoritos, estrellas fugaces, caracoles  y misceláneos (para los líderes de naciones y para vasallos también).  Tanto es así que nosotros los venezolanos tenemos 10 años leyendo las cartas astrales y pronósticos del país con expertos  (desde Walter Mercado a Orangel pasando por aficionados y amateurs), como si no nos bastara con los informes económicos, bursátiles, sociales y policiales de fin de semana.  Esta tendencia se ha agudizado ahora que vienen las elecciones parlamentarias.  ¿Será que Mercurio tiene ese montón de años retrogradando  o que las circunstancias nacionales eran requisito para bajarnos de la bóveda celeste?
Flores para Mercurio?
Aspen para los temores a lo desconocido, para eso que no podemos explicar y que nos asusta.  Nos dará tranquilidad y capacidad para identificar que nos asusta y trabajarlo a nuestro favor.
Gorse para la pérdida de esperanza, nos ayudará a levantarnos y no abandonar nuestro objetivo.
Sweet Chestnut para la angustia mental extrema que produce el no poder resolver una situación.  Nos ayudará a ver el agua clara que carga la nube oscura.
Ajá, resulta que yo sería Sagitariana si Ofiuco estuviese en el juego zodiacal y lo que he logrado hasta el momento no me tocaría a mí o mi destino no sería el mío.  Mejor me quedo tranquila no sea que la salvaje se desborde. Mientras tanto  y para después no quejarse/llorar sobre las profecías autocumplidas y pronósticos salgan a ejercer su derecho ciudadano (como votar por ejemplo), no valdrá decir si hubiera....simplemente el hubiese no existe, es simplemente un condicional de la gramática.
 A esta joven también le tocó Mercurio retrogrado, a lo mejor se estaba leyendo la predicción del día:

14 de agosto de 2010

Noticias para Guatemala



 Queridos Lectores,

Mi libro Gota a Gota: Niños, Historietas, Emociones y Flores de Bach  está a la venta ya en Guatemala a través de Quinfica.   La persona contacto es la Sra. Eugenia Farchi y sus datos son:

13 Calle 1-65 Zona 2
Finca El Zapote Guatemala Ciudad 01002
PBX: (502) 2380-4444  Fax: (502) 2288-7621
oshi@quinfica.com


Gracias a Todos por su interés,  espero lo disfruten!!

Marielena Núñez

T de Toronto


Desde pequeñita la palabra Toronto me ha brindado variados significados o encuentros.  Tal vez el primero y más permanente en mi vida ha sido el del redondo, pulido y rico bombón que ha acompasado mis años de vida. Para mí el chocolate es símbolo de tranquilidad, cariño y familia…. de endorfinas.  Es por eso que cuando viajo lo llevo como embajador de amistad y buenas causas, lo pueden confirmar mis amigos de México, Canadá y Uruguay a quienes les encanta. Con esa golosina se hizo famoso un presidente de mi país, quien los comía adictivamente y también se bautiza a aquellos que son gorditos (por lo redonditos).
Mi segundo encuentro con Toronto fue también en mis años de infancia, probablemente a los seis; había una serie de televisión llamada Camioneros.  Era fastidiosísima o más bien pavosa como decimos en Venezuela.  Era un señor entrado en kilitos, medio corpulento, llamado Mike Malone pero le decían Dinamita, y toda la trama era sobre unos conductores que manejaban unos camiones que salían desde Toronto y llegaban a otros pueblos o ciudades.  ¿Qué podía tener eso de interesante?  Pues nada, pero a mí me fascinaba  tratar de entender cómo podían caber en esa  caja/pantalla cuadrada (la tele) unos seres perfectamente humanos de ese tamaño liliputiense, con gándolas (los camiones anchi-largos), y siempre en blanco y negro o escala de grises aunque se cambiaran la ropa (la televisión no era en colores, y menos en pantallas de plasma).  Nadie, absolutamente nadie se acuerda de ese programa,  es más viejo que Matusalén. Seguro que yo era la única niña que lo veía.
Mi tercer encuentro con la palabra Toronto fue cuando llevé a mi mamá a conocer esa ciudad mientras estudiaba mi primera maestría en Canadá hace un poquitico más de tres décadas.  Me pareció  una ciudad infinitamente grande y misteriosa.  Claro, me sacaron de Caracas y me soltaron  sin paracaídas en el medio de una extensa sabana geográfica que conforma al segundo país más grande del mundo, todo sin anestesia.  Recuerdo que llegamos en pleno verano y ni siquiera el oriundo entrenamiento tropical nos ayudo a manejar la intensa humedad.  La cabellera parecía resultado de una potente sesión de silla eléctrica,  en punta!!
Cada vez que visto a mi hija, “toco” esa metrópolis, simplemente de paso por el aeropuerto.  Pero ahora tuve mi cuarto encuentro cercano con Toronto…. mi primogénito se mudó aquí y va a hacer vida por estos lares.  ¿Quién me iba a decir a mí que Mike Malone iba a marcar mi destino? Esta ciudad no es la misma que conocí en la década de los años 70, que va!  Ahora tiene 5 millones de habitantes (2.500 más otras comunidades que se unen para conformar el Gran Toronto).  Más cosmopolita imposible.  Ahora entiendo perfectamente las razones por las cuales mi hijo quería ser seleccionado para estudiar aquí.  Esta es una versión magnificada del agite caraqueño pero sin ladrones, inseguridad y secuestro exprés, pero con colas, ruidos, correderas, gentío, y sin escasez de pimentones, tomates o leche.  Seguro que mi hijo no extrañará a la sucursal del cielo pero…… yo si lo voy a extrañar a él.
Flores para Toronto?
Honesuckle para la nostalgia de tiempos pasados; me ayudará a concentrarme en mí aquí y en mí ahora, entendiendo que los “muchachitos” ya son adultos hechos y derechos.
Walnut  para ayudarme a transitar los cambios fluidamente, y a trabajar todo lo nuevo de nuevo.
En realidad yo soy la mujer invisible en relación a mi primogénito pero tengo mi corazoncito.  No importa cuánto crezcan, cuanto sepan, cuanto hagan… los hijos siempre son niños en los corazones de las mamás. Colorín colorado, esta parte de mi cuento se ha acabado…por ahora!!
Nota:  me enteré aquí que Toronto significa lugar de encuentro, será por eso que viene tanta gente de otros lugares a vivir aquí?

7 de agosto de 2010

¿Como pelusa en pata de pollito?

Pues no, no me he olvidado de escribir, no señor. Lo que ha pasado es que estos días han estado llenos de agites personales y de país, esos que hacen que los minutos se me hagan diminutos. Me he enredado bastante en mis normales quehaceres, más de lo que quisiera. No me han servido listas, ni reglas nemotécnicas, ni cambio de pulseras de un lado para el otro, ni cordel amarado en dedo, ni letrero en la frente, ni papelitos adheribles ubicados estratégicamente, ni siquiera la famosa agenda de Franklin-Covey esa que organiza vidas. Probablemente no seré la única que sienta eso en esta vida de Dios, sin embargo hay un factor clave para que me sienta así……estoy en Caracas y las cosas pueden ser particularmente más inteeeensas. Me explico, se podría pensar que es lo mismo en todas las grandes ciudades del mundo, la diferencia la hace la alteración y zarandeo autóctono nacional, ese toque tan criollo que hace que nuestras vidas parezcan batidas en coctelera de discoteca.

De repente me he sentido llena de cosas, actividades y pendientes. He transitado desde la impresión del libro de los niños al desfallecimiento de los frenos de mi automóvil, de los arreglos de la partida de mi primogénito a otras tierras a interminables colas para sellar documentos, de la solicitud de divisas extranjeras (si, los venezolanos tenemos control de cambio…aunque nadie lo crea) a tiempos ilimitados para que me expliquen los nuevos planes de roaming de mi operadora telefónica o me atiendan en la ex - Electricidad de Caracas. Me pregunto siempre las razones por las cuales hacer las “diligencias” cuesta tanto aquí, aunque debo confesar que yo soy una de esas poquísimas personas que no se quejan (mucho???) pues tengo la fortuna de que puedo resolver prontamente (eso que mi abuelita llamaba ángel). Me sorprendo de los cambios de los nombres en las instituciones, y todavía más de la utilización de acrónimos para casi todo. Por ejemplo, tengo tres días asistiendo religiosamente a dos instituciones bancarias para solucionar unos detalles menores, que parecieran mayores porque no doy pie con bola. Ayer en una de ellas, un señor malgenioso me había dado cortésmente un listado de cosas para llevar, que iban desde documentos simples hasta una cantimplora, una linterna, un yoyo rueda libre y casi me dijo que llevara un corta uñas. Al día siguiente me aparecí con todos los recaudos. Me senté a esperar, aquí no valía lo de la tercera edad, que va! Pacientemente y que me puse a leer un libro, cosa que nunca conseguí porque estaba pendiente de los números en la pantalla electrónica que brincaban de serie en serie sin ninguna lógica (y yo brincaba eléctricamente con ellos). Cuando vi que mi número se acercaba, comencé a pedirle a Papá Dios que no me tocara el señor del día anterior pues iba a creer que yo tenía algún tipo de disfunción cognitiva y me iba a pedir un tomo de la enciclopedia Británica, una estrella de mar o bombillo ahorrador de luz. En esos minutos la salvaje parecía apostador en hipódromo, ligando a su caballo. Efectivamente el Poderoso juega en mi equipo, me tocó la señorita de al lado. Respiré profundo y le guiñé el ojo (al Poderoso, no a la joven; figuradamente, no realmente. ¿Si no que hubiese pensado ella? Mínimo que yo estaba loca). Me senté en su cubículo y ella comenzó como ametralladora a pedir recaudos y yo al unísono a sacarlos del sobre de manila (uff, uff). La batalla estaba pareja, estábamos tablas, cual vaqueros en duelo. De repente comenzó a emitir sonidos incomprensibles: rusad, cadivi, rif, sitme, bcv, cipc, minpopop, ¿qué me decía? ¿categorías aristotélicas? No, no me asusté….ya me los sabía, había pasado el examen el día anterior con su vecino. Gracias Google y Wikipedia!!!

Flores para la pelusa?

White Chestnut para aplacar el discursito mental de manera de desconectarme de las cataratas de información que circulan en mi cabeza, me dará paz mental.

Gentian para la sensación de desilusión que se produjo en mí luego que hablé con el señor del banco, me ayudará a sobreponerme de los obstáculos y surfearlos con optimismo.

Me pregunto qué pasará ahora que mi primogénito no será mi excusa. Todo nuevo de nuevo, aprenderé a desaprender. ¿Será todo esto la tiranía del destino?

¿Una canción me traería hasta aquí como a mi favorito Jorge Drexler?