22 de agosto de 2010

Huyamos por la derecha!!


Hoy sábado el grupo de danzas folklóricas venezolanas en la ciudad donde vive mi hija decidió hacer una parrillada para celebrar el corto verano. La idea era pasar un día de lo más campestre aprovechando los hermosos paisajes canadienses. El punto de reunión era un lago llamado Wedge Pond abrazado por las Montañas Rocosas a manera de inmensas y altísimas paredes que casi tocan el cielo (bueh… no tanto como que lo tocan pero son altíiiiiiisimas, hasta tortícolis da mirarlas).

La amiga de mi hija quien es vecina de urbanización nos vino a buscar tempranito para reunirnos con el otro grupo y partir en caravana… es que a los venezolanos nos encanta una parranda y un amorochamiento (fiesta y gentío!!). Llegamos al sitio y parecíamos no de nuestro gentilicio, me imagino por la influencia de estos gélidos y organizados lares. Todo perfectamente planificado: cada uno llevó carnes, salchichas, ensaladas, panes, postres, cubiertos, vasos, tapas (no de ollas… pasapalos), gaseosas, nada de licor, bolsas para recolectar la basura, parrilleras, carbón, bombona de butano, esterillas, sillas, repelente de insectos, protector solar… en fin , no faltó nada!!! Todo fríamente calculado. Esto jamás hubiese pasado si lo hacemos en el terruño natal. Siempre faltan los fósforos, o los carbones estaban mojados, o la bombona de gas está medio vacía o se quema la carne o quien la cocina. En este caso canadiense, las damas eran quienes manejaban los “fogones” y administraban con precisión los servicios alimenticios, de manera que nadie se quedara sin comer. Mientras tanto los caballeros jugaban, conversaban, atendían a los niños. Esto tampoco hubiese pasado en suelo venezolano. Allá los caballeros hacen la parrilla, es verdad, pero detrás hay un escuadrón femenino lavando vegetales, fregando la vajilla, haciendo ensaladas, preparando los detalles, sancochando la yuca, corriendo detrás de los demonios de Tasmania (niñitos que se enloquecen y descontrolan de tanto esperar que los carbones lleguen “al punto exacto” para colocar la comida al fuego y esperar mínimo una hora antes de desfallecer o acabar con la reunión familiar… aquí es cuando algunos entienden el tema de Herodes, aunque yo no lo justifique).

Habíamos terminado el festín culinario y comenzado con los juegos de mesa, vuelos de papagayos o cometas, softball, conversaditas entretenidísimas, siestas sobre el pasto, cuando de repente uno de los vernáculos comentó en tono simpático que alguien, también de picnic en el lago, había avistado dos osos a un kilometro de distancia. ¿Qué pasó? Nadie se inmutó, como que si en Venezuela estuviésemos acostumbradísimos a esos animales, así como con las mascotas felinas o caninas. Hasta uno de los asistentes comenzó a describir con precisión y gracia la diferencia entre los osos, sus huellas, formas de espantarlos, entre otros detalles. Por supuesto yo interesadísima por lo novedoso del tema. A esos comentarios se unió los de un joven esposo canadiense quien relataba la ansiedad y riesgos de acampar en los bosques debido a los leones montañeses, zorros, coyotes, lobos y variedad de osos. El Joven señor venezolano que había hecho la primera advertencia volvió a encontrarse con su informante, quien le advirtió que los plantígrados ya estaban a 500 metros de distancia. ¿Qué pasó? Pues nada otra vez… La gente fresquísima como lechuga romana. Todo el mundo en lo suyo. De repente se aparecieron dos motorizados dando la alarma…oh oh!! La cosa era en serio. Speedy González se quedó lento comparado con  la velocidad pasmosa con la que toda la gente se paró y embaló el montón de aperos, artefactos y muchachitos. En un dos por tres ya estábamos montados en los carros… esperando que llegaran los osos para tomarles fotos!!!

Flores para la huida por la derecha?

Rock Rose para la sensación de terror paralizante ante la presencia de los motorizados y de los osos. Ayudará a recuperar la valentía serena.

Cherry Plum para el temor descontrolante que hace que corramos y dejemos a los niñitos/pareja en medio del bosque sin darnos ni cuenta de lo que estamos haciendo. Nos ayudará a manejar con atino y control la situación.

Rescue Remedy si entramos en crisis y no podemos pensar claramente ni actuar acordemente. Nos ayudará a calmarnos y focalizar nuestra atención en casos de situaciones de emergencia.

Después que el agite pasó y todo el mundo estaba listo para partir, la salvaje se preguntaba qué hubiese hecho en caso de osos. Eran tantas las instrucciones que me habían dado sobre los animalitos esos. Cómo los iba a reconocer (para cada oso se hace algo diferente en términos de evitar ataques). Si son así  de fieras por qué los harán de peluche para regalarlos a los niños y a las amadas, habrá alguna intención oculta?

3 comentarios:

  1. Marielenea yo no le te vi tomandote esas gotas... solo te vi corriendo... jajajajjaj
    Que bueno que vinistes al picnic, con Oso y todo gozamos muchisimo!!!

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  2. Era el momento perfecto para Rescue Remedy!!!
    Un abrazo,

    Marielena

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