1 de noviembre de 2010

Mis Suspiros a la Limeña


Mi amiga Chelo nunca se imaginó lo que iba a pasar con su obsequio.  Debería comenzar diciendo que apenas nos encontramos me recibió con una  cálida sonrisa de banda a banda.  Ese evento se replicó en la noche cuando gentilmente trajo a su esposito para que escuchara mi conferencia sobre la infancia (pobrecito, si que la quiere;  el señor me aguantó estoicamente durante una hora!!!)    Por alguna razón ella  puede leerme muy bien.  Ayer me sorprendió con tres de mis deleites ocultos: suspiro a la limeña  (dulcísimo postre que tiene buen  potencial para generar comas diabéticos), un chocolate riquísimo de Arequipa y un placer que me transporta… la música con acentos de jazz. 

Mi amiga me introdujo a Eva Ayllón, la cantante de música criolla Peruana.  Cuando llegué a mi hotel comencé a escuchar el disco con fines didácticos y terminé bailando en mi habitación.  Imagino que mis vecinos de piso y las personas que me veían por la ventana pensarían que estaba desquiciada (¿podrá  eso ser posible?) O que estaba visitándome el hombre invisible (¿leería mi post sobre la mujer invisible?).  El hecho cierto es que pasé del cajón Peruano,  al merengue, la  salsa, la rumba,  el danzón y terminé con un toque nacional muy emotivo… el Mambo de Berstein interpretado por la Orquesta Nacional Juvenil de Venezuela dirigida por Gustavo Dudamel, pieza está  que por supuesto no bailé sino que cerró con broche de oro mi rutina dancística del día (estoy hablando de 2 de la madrugada).  Por supuesto que no hice ruido, bailé  en pijama, con suéter porque hacía mucho frío, en calcetines para no producir alboroto y con audífonos unidos a mi laptop con un cable no muy extenso, lo cual me hacía parecer a perrito amarrado a poste… un espectáculo digno de paparazzi.   Traté de emular  al sordo maestro Beethoven en eso de escuchar “para adentro” las melodías, nada de comparaciones entre ambos talentosos, por favor humildad.

Por supuesto después de desplazarme por el piso de baile, un limpio y claro parquet, estaba más eléctrica  y despierta que niñitos en domingo por la mañana cuando no hay colegio. Me obligué a acostarme ya que debía acompañar a mis estudiantes en su examen de tercer nivel BIEP.  Mientras conciliaba el sueño, en unos laaaaargos 10 minutos, se me ocurrieron, de la nada, algunos temas trascendentales sobre los inventos que nos acompañan en la cotidianidad.  Pensaba quién los habría diseñado y desarrollado.  Voy a compartir algunos de ellos.  Mi pensamiento no iba específicamente sobre el invento en sí sino sobre el género (sexo) del inventor.  Por ejemplo, un hombre debe ser el creador del aparato para hacer las mamografías, del espéculo de metal (del Papanicolaus),  de la mesa de partos.    ¿Las razones?  Muy fáciles, ninguna mujer en su sano juicio buscaría hacerse exámenes en condiciones tan incómodas.   ¿Otro invento masculino?, los bolsos pequeños y con cierres para encontrar fácilmente las cosas.   Me imagino que será del estrés que les produce que una dama busque las llaves o el celular en el armario/closet  portátil  alias cartera que llevamos las féminas hasta para ir al baño.  ¿Otro más? Los controles remotos “inteligentes” que integran televisor, Dvd, Cd, cable, home theater, internet, películas pay-per-view, video juegos, wii, el procesador de alimentos, la cafetera eléctrica y el horno de micro ondas para no tener que levantarse  del sillón mientras ven los maratones deportivos.  Eso jamás lo hubiese inventado yo, digna representante del género femenino, no puedo ni operarlos ni encenderlos. No voy a caer e el invento del Magic Bullet ni del extractor de jugos que presenta el señor de 150 años que parece que tuviese 90, esos de dificil desemblaje y más dificil limpieza sabemos fueron ideados por caballeros. Luego de mi extensa cavilación, caí rendida al minuto número 11. El insomnio no es lo mío.

Flores para mis Suspiros Limeños?

Olive para el agotamiento después de dar clases y luego lanzarme a una sesión de baile, para recuperar la energía vital.

Vervain para manejar mi entusiasmo sobre la canción criolla peruana y no empujársela a mis conocidos, me ayudará a entender que a ellos les va a llegar a su ritmo.

Ya tengo dos patentes de inventos en mi cabeza para hablarlos con algún inversionista: un mamógrafo en forma de brassier, donde el destripamiento venga de la manera más consustancial con la anatomía y no por dos planchas que cambian la forma natural femenina.  ¿El segundo?  Un control remoto mágico  con solo dos funciones: on y off.  Se coloca frente al aparato que uno desee y opera automáticamente no importa el artefacto, voilá!!!

Aquí les copio un deleite Limeño que hace suspirar a muchos con sus canciones.

3 comentarios:

  1. Querida Marielena!

    Hemos disfrutado mucho tu comentario en casa. Desde hoy mi esposo se suma a mi lectura obligada de tus relatos; son buenísimos.

    Bss,
    Chelo

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  2. Hay Marielena... esos suspiros limeños, solo de leerlo me dieron ganas y a tus flores les agregaria cherry plum... para guardar la compostura sabiendo que el azucar te iba a subir las revoluciones... buenisimo.

    Cindy Suman

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