1 de diciembre de 2010

Faisbuc (Facebook) o la vitrina social cibernética



Ahora que estoy encerrada en mi casa porque no puedo salir debido a las lluvias y los derrumbes en mi calle y zonas aledañas, estoy poniéndome al día en eso de corregir para entregar en los tiempos convenidos con mis estudiantes.

En un momento de descanso recordé que mi hija me había abierto una cuenta en Faisbuc que nunca abro ya que tiempo no es lo que más me abunda, y cuando me sobra hago cosas que me generen paz y sosiego como escuchar música, escribir, leer y dormir. Me gusta ver la televisión pero gracias a que soy una experta con el control remoto, me quedé aislada del mundo hertziano. Debí haber tocado algo intocable y tengo dos días viendo una tormenta de rayas combinada con un ruido que suena como a animalito machucado en autopista, crujido que me eriza la piel. En resumen, no están aquí los salvadores (mis hijos) para arreglar este percance, y eso implicará que no veré la tele por mucho tiempo, a menos que por azar del destino toque la tecla mágica que resuelva la situación. Otra alternativa sería que me metiera en la máquina del tiempo, retrocediera unos dos días y llegara al momento donde justo apreté el botón, ese que “produjo” el comando en pantalla “press action”…. Allí acabo mi relación con la famosa caja animada, propulsada por Supercable de Venezuela, Inc.

Como venía contando, ante la necesidad de descansar mi cerebro con otra actividad, entré en el famoso sitio de las redes sociales. Me preguntaba, ante la lectura de cosas privadas expuestas en la vitrina cibernética, cómo hacen algunas personas para contar sin desparpajo algunas situaciones tan privadas, tan de ellos. Yo no me atrevería! Pero hay también gente que responde y aconseja con desenvoltura ante los planteamientos hechos por amigos y conocidos, casi como consultores gerenciales de empresas internacionales. Tampoco me atrevo a eso!! Por supuesto, no es todo el mundo, no se puede generalizar. Hay personas que cuentan solo cosas comunicables, en una de suerte de Torre de Babel, donde hay montones de idiomas, de pensamientos, de formas de hacer, afortunadamente todas inocuas (digo yo!!). Unos se enteran (nos enteramos!!) de la vida, obra y milagros de otros: fotos abrazados y con los dientes pelados dibujando sonrisas en el último concierto de Shakira en Miami, entradas para la presentación de Mark Anthony bajo aguaceros, silletazos de la policía en el estadio universitario de Caracas, atropellos en el metro capitalino, baños veraniegos en jacuzzis o con mangueras de jardín. Vemos si están gorditos o flacos, si tienen novio o no, o simplemente cómo los ha bien tratado la vida.

Me pregunto sin que me incumba directamente, cómo en Venezuela que somos tan paranoicos con el tema seguridad (donde la arquitectura nacional incluye ya como autóctono rejas / barrotes/cercos eléctricos/ vigilancia por cámaras / guachimanes, carros blindados, guardaespaldas y cierres de calles privadas) las personas libremente dicen si están solos o acompañados, si viajan, qué tienen, si son empresarios o están pelando…TODO en las redes sociales. Después se quejan cuando son víctimas del secuestro exprés o de un carterista cibernético haciendo phishing. Es bueno compartir pero no taaaaaanto (en nuestras circunstancias, aclaro!).

Flores para participar en Faisbuc?

Water Violet
para la economía de expresión, de manera de establecer calidez y contacto, además de contar intimidades sin pudor (bueh, sin mucho comentario).

Mimulus si tenemos temor de entrar en los medios digitales –sociales y exponernos, nos dará seguridad ante ese miedo.

Larch si no nos sentimos capaces de manejar la tecnología porque nos sentimos de menos, para tener confianza en nuestro talento natural.

Sigue lloviendo y cayéndose los cerros, hay emergencia en varios estados de la república incluyendo el mío (Miranda) y me pregunto si estos aguaceros venezolanos serán como los de Macondo donde llovió cuatro años, once meses y dos días, cosas del realismo mágico! ¿Dónde venderán motos de agua, salvavidas y chapaletas?

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