25 de abril de 2011

Los Venezolanos si somos felices!!!


Si, ¿qué les parece? Somos felices y ni siquiera lo sabíamos, tuvo que venir la Gallup a contarnoslo después de un estudio  que realizara en el 2010.  Estamos en el sexto lugar debajo Dinamarca, Suecia, Canadá y Australia (¡!!!). El 64% de los venezolanos encuestados consideró próspero su nivel de vida actual y sus expectativas para los próximos cinco años. Las categorías para que los encuestados calificaran su nivel de vida fueron: prosperando, luchando o sufriendo. ¡Facilito pues!! En mi país no se sufre ni se lucha, estamos en la tierra de Alicia (no la Machado ...bueh ella es venezolana, pero me refiero a la otra...la del gato y la reina de corazones rojos... la de las maravillas).  No nos debería extrañar que para la próxima medición arrasemos y tumbemos del sitial de honor a los Daneses, nos vamos a apoyar en la experticia técnica del organismo encargado en elecciones.

La calificación porcentual estimada por Gallup para considerar una vida próspera tuvo un máximo del 72% en Dinamarca Venezuela encabeza la lista de los países latinoamericanos con mayor bienestar y supera en cinco puntos porcentuales a Estados Unidos (59%), es decir, está más arriba que el imperio. Así que la escasez de productos sanitarios y medicinas, el racionamiento de la luz,  las mariposas peludas, la carencia de vacunas contra la H1N1,  las protestas diarias no nos afectan para nada, somos impermeables. ¿Será el genoma venezolano?  Ahora en mi ignorancia me pregunto ¿si esto es tan feliz aquí cómo es que todo el mundo busca radicarse en otros países?   A lo mejor  es que queremos ir a otro lado a sufrir y a experimentar penurias porque aquí no conocemos nada de eso. ¿Será que nosotros también inventamos el eslogan Pare de Sufrir?  En Finlandia, al igual que en Venezuela, 64% de sus habitantes se consideran prósperos, ¿será por el vodka (la de ese nombre)? La encuestadora destaca que los residentes de Tierra de Gracia calificaron su vida en pleno progreso y auge.

Siguen mis interrogantes ¿Será que a mi consulta van solo personas que caen en el 36% restante, o que probablemente yo estoy en una dimensión paralela que no se comunica con la verdadera dimensión, o que la gente que me rodea son quejones de profesión? ¿Será que  yo soy la única que no siente la felicidad en horas pico  dentro de los vagones del Metro de Caracas,  o haciendo las carpetas de CADIVI, o jugando a encontrar mi producto favorito en los supermercados?  Ahora la Gallup me ha puesto a dudar. me movió el tapete.  A lo mejor Sean Penn, Barbara Walters, y  Danny Glover lo tenían clarito. Ellos siempre nos han visto contentos.  También está clarita la señora que hace los comentarios con lenguaje de señas sobre los resultados de la encuestadora, en la televisora estatal, aunque pareciera estar  no tan relajada traduciendo los hallazgos  sobre la fortuna de mis paisanos y  la mía.

Flores para los resultados de la Gallup?

Agrimony ayudará a aquellos que evaden el conflicto con una máscara de sonrisa; permite manejar la realidad sin perder nuestro sentido del humor y nuestro camino en la vida.

Beech  nos ayuda a ser más tolerantes con las situaciones y con las otras formas de ver las cosas, a ponernos en los zapatos de los demás.

Willow   nos permite hacernos dueños de nuestro destino, a manejar nuestra responsabilidad en las situaciones sin victimizarnos.

Menos mal que yo no veo los canales noticiosos desde hace tiempo, solo flashes informativos matutinos de mis amistades o escucho tan solo comentarios ocasionales de locutores de radio que segurísimo están entre los sufridos del 36%.  Voy a conseguirme unas pastillitas de Ubicatex  ¿se las comería la iguana?


Tengo que revisar mis observaciones, de nuevo a lo mejor realmente estoy en una dimensión paralela !! La señora del recuadrito es la que está explicándonos la felicidad.

23 de abril de 2011

La Palometa Peluda


Estoy poniéndome al día, así que no podía perderme de contarles este episodio a mi llegada. 

Como siempre estoy en el aeropuerto temprano, me gusta poder manejar situaciones con tranquilidad bien sea de tráfico, inmigración, revisión anti-terrorista. Un placer oculto es llegar, comprarme un chocolate y una revista para deleitarme con la lectura.

Por supuesto llegar de primerita  hace (de acuerdo a mis cálculos) que mi equipaje salga de último, a menos que alguien me convenza de lo contrario; estoy excluyendo de esta hipótesis el equipaje de viajeros en clases no turista.

Llegué supuestamente a las 11.50 PM pero salí del salón de recolección de equipaje a las 2.00 AM y a mi destino final del día a las 3.00 AM… todo un maratón si se le suma las horas en el aeropuerto de salida y las de vuelo.  El hecho cierto que el amable Sr. Mauro me estaba esperando para subirme a Caracas.

Abrimos la conversación con un saludo y mi ingenua pregunta de siempre ¿Qué hay de nuevo Mauro? No debí haber preguntado eso, total que podría haber cambiado en tan solo tres meses de ausencia.

Mauro hizo una lista de todo lo nuevo o reciclado nuevo que acontecía en Tierra de Gracia: dengue, damnificados todavía sin casas, las vuelta de las lluvias y más damnificados (diferentes a los anteriores), la crisis eléctrica que ahora no es porque una iguana se comió el cable sino por un mega incendio que quemó ese mismo cable, escasez de alimentos, toallas sanitarias y pañales, crisis en el Metro de Caracas, la posibilidad de que Venezuela vaya a apoyar con soldados a Libia pero en respaldo a Gadafi  (Khadaffi o como se escriba porque hay miles de formas), las muertes de las toninas (delfines de agua dulce) del Acuario de Valencia, más chistes sobre Alicia Machado y su genial coeficiente verbal (no voy a caer en polémicas intelectuales). El viaje de 50 minutos hacia mi casa se hizo corto poniéndome al día.  Faltándome unos diez minutos para llegar me dijo que eso no era todo, que ahora también teníamos…. la palometa peluda.

¿La palometa peluda? Pensé  que entre tantas cosas negativas que me había comentado había nacido un súper héroe versión venezolana de Batman (el único humano de la Legión de la Justicia). Inmediatamente la salvaje (mi imaginación) se figuró en primera instancia a un personaje parecido al Tío Cosa, aquel de la familia Adams, todo peludo, que luchaba por el bien común y contra los malandros en pleno Bulevar de Sabana Grande.  No, así no me gustaba el protagonista.  Mejor a una mujer tipo La Tigresa del Oriente, la cantante Peruana, toda exótica, forrada en traje de cuero negro, unos tacones con doble plataforma,  con una cabellera abundantemente rizada hasta los hombros.  Esa fantasía me duró poquísimo cuando me la figuré sudada con aquel calorón y maquillaje “chorreado” en la esquina caliente de la Plaza Bolívar de Caracas.  Además de solo imaginarme que sin agua en la ciudad aparecen los piojos, me dio grima el festín de esos bichos en tan frondosa mata de cabello. Seguí prestándole atención a Mauro para enterarme bien de la noticia.  Según entendí, la famosa palometa peluda es una prima hermana, poco agraciada para no decir fea, de las mariposas (digo yo, no soy zoóloga, ni entomóloga, es mi versión del insecto). Salió de su nicho natural que son los manglares del golfo de Paria en Sucre, y de  las regiones de Monagas y Delta Amacuro. Su ataque se produce con la entrada y salida de las lluvias, pero como  el clima cambió por el imperio o por El Niño, probablemente están desorientadas.  Cuando sueltan (tipo misil) los “pelitos” queman la piel produciendo irritaciones intensas, urticaria y afecciones respiratorias. Al no fumigar las regiones específicas, las bichitas se desataron gritando “libertad- libertad-libertad” y agarraron camino para la gran metrópolis.  Pero en la vía se pararon en otras ciudades a realizar sus festines, a comer arepas y empanadas. Todavía no han llegado por estos lares. Pero hay montones de casos de personas afectadas y las autoridades sanitarias no se dan abasto entre la porcina, la huelga de los enfermeros y ahora esta peluca voladora.

Me pregunto si la vacuna contra la H1N1 que me acabo de poner funcionará como efecto tangencial contra la desagradable mariposa.

Flores para la Palometa Peluda?

Rescue Remedy para no estresarse con todos los cuentos de Mauro y del país.

Crab Apple si la sensación de escrúpulo y asco es inmanejable, me dará tranquilidad y sosiego.

Star of Bethlehem para el impacto que produjo en mí la retahíla de noticias, me ayudará a encontrar consuelo.

¡Si lo que usted quiere es turismo de aventura, este es el lugar!! No hay duda. La adrenalina siempre estará en alto.  Entre paréntesis no hay relación entre la lytta vesicatoria y la lepidóptera.  En cristiano, esta no es la mosca española del Marqués de Saade, no inventen.

22 de abril de 2011

Bienvenida a Caracas


Ujum!! ¿Creían que me había tragado la tierra, o los había abandonado?  Pues no. ¿Por qué tanto tiempo sin escribir?  Simplemente porque tomo mis vacaciones los primeros meses del año (como en Argentina la época estival)  y  me dedico a reflexionar sobre mi y sobre mis situaciones, igualito que todos ustedes (aja!!).  La entrada de este año fue muy particular pues tuve que resolver asuntos familiares que tenían más de cincuenta años (¡!!!!!)  sin desempolvarse  y para tratar de entenderlos tuve que crear una máquina del tiempo que llevaba por instrucciones un complejo sistema de hipótesis personales. No me sirvieron para nada y desistí en descifrar.  Fin de la tarea.

A lo anteriormente descrito se unió mi codo derecho.  Si, así como lo leen, mi codo derecho.  ¿Alguna vez se lo han golpeado? Por favor no lo intenten, a menos que quieran hacerlo a riesgo personal y sufrir las consecuencias de rigor.  El famoso golpecito al quitarme el abrigo de invierno, justo a pocos días de venirme a Caracas, inflamó un nervio llamado “funny nerve” (de gracioso no tiene nada) y me inmovilizaron el brazo.  Segunda razón por la cual no podía ni siquiera usar el teclado de la computadora (aparato de género femenino en Venezuela).   Así que aunque lo quería hacer no podía.  Ya no tengo el inmovilizador pero están estudiando la situación y  se habla de cirugía de cervicales.  Todavía no entiendo las razones por las cuales los médicos no me revisan el codo sino el cuello. ¿A lo mejor son sordos? Lo importante es que voy en camino de recuperación.

Por supuesto, al estar sola y parcialmente incapacitada se me ocurrió que podía hacerle mantenimiento a mi casa y a mi vehículo ya que otras personas iban a intervenir bajo mi orientación.  Los impacientes como yo buscan ocupar los espacios libres aprovechando tiempo disponible.   Se me olvidó  un detallazo… había llegado a Venezuela, Tierra de Gracia según Cristóbal Colón. 

Primero llamé al plomero para arreglar algunas llaves de agua que estaban goteando y cambiar la grifería de la ducha…. Pan comido!! Fue rapidito aunque me sorprendieron los precios, sin embargo esa tarea fue cumplida exitosamente.   Segundo objetivo, resolver las fallas frecuentes con el servicio de internet, me parecía lento. Claro, estaba comparándolo con la súper velocidad canadiense y juraba que aquí estaba lento.  Pues no, la velocidad de conexión responde con la idiosincrasia venezolana, es decir  “ya vamos pa’lla”.  No era problema de la línea, era problema de mi expectativa. Sin embargo, el señor técnico no podía irse sin un comentario ácido ante mi desconocimiento del tema cibernético.  Me pregunto “¿usted como  que juega con los cables y las conexiones?” Me imagino que los ojos me hicieron como las máquinas tragamonedas de casinos.  ¿Yo?  ¿Jugar con cables? ¿Manipular conexiones o enchufes? Por supuesto me salió el femenino activadísimo y le dije en perfecto caraqueño “Sí, cuando estoy sin hacer nada o estoy aburrida me pongo frenéticamente a desenchufar cuanto cable me encuentro en casa…. Y si son de internet mejor”.  En ese justo momento debí haber llamado a mi primogénito para que diera constancia que aún lejos le pido  apoyo para resolver temas con el control remoto de mi televisor y los bombillos.

Ya arreglado (¿¿??) el tema anterior decidí llamar al mecánico para hacerle el servicio a mi carro como lo hago cada 5000 kilómetros.  Como no podía manejar enviaron una camioneta tipo ambulancia pero para carros, lo que le faltaba era la bombona de oxigeno…. para cuando dan los precios a los clientes.  Estoy convencida que no hay nada peor que una mujer sola hablando con mecánico automotriz. Ellos saben que una no entiende nada de lo que le están diciendo y se aprovechan del falso discernimiento y la cara de experiencia que una pone.  Yo lo que quería era que le cambiaran el aceite, las bujías y los filtros…. más nada!!! Esta ambulancia venía con dos paramédicos automotrices.  Sacaban piezas y se las mostraban uno al otro y emitían sonidos ininteligibles… um, aja, fuiiiio, pujidos, grrrrrrr, entre otros que no se cómo transcribirlos acompañados con una ceja alzada para darle fuerza a la expresión.  De repente uno de ellos salió de abajo de mi carro, que parecía un caimán con la boca abierta.  Me preguntó ¿qué es esto? Yo le respondí ¿qué? Y él me dice ¿no está viendo?  Yo le digo inquieta como respondiendo interrogante de quién quiere ser millonario…. Pues una tapa.   El hombre casi se retuerce en el piso.  No, señora es el “carter”, ¿Por qué tiene silicón el “carter”? Esto tiene silicón,  ¿no lo ve? ¿Quién le puso silicón al carter?  Me sentí en una interpelación, en un capítulo de The Defenders en pleno juicio.  Aquí se me salió el mestizo y le dije al mejor estilo de lo que me pasó con internet: es que yo en mis noches de insomnio, bajo al estacionamiento y desarmo el carro en piezas, traigo conmigo un tubo de silicón y embadurno todo lo que pueda con ese gel.  Así, cuando ustedes vienen se distraen y pasan un buen rato haciéndole servicio al vehículo.  Mi pensamiento voló y llamé al Chapulín Colorado para que viniera a ayudarme!!!

Flores para la bienvenida?

Walnut para los cambios y la adaptación al terruño natal sin perturbaciones.

Beech para pasar mis mensajes con tolerancia y entendimiento de otros puntos de vista.

Cherry Plum para no temer a la pérdida de control y mantenerme en dominio de mi misma.

Créanmelo o no  el servicio al vehículo duró unas seis horas, cuando me enviaron un mensaje de texto para que bajara a pagar y a abrirles la puerta del garaje vi  algo como una señal del cielo. El mecánico que estaba bajo el automóvil tenía un tubo de silicón, si, S I L I C Ó N.  Le pregunté ¿y eso no es silicón?  Y el joven me dijo pues claro y cómo cree que sellamos el “carter”?   Yo pensé  “Bienvenida a Caracas querida mía”.
http://youtu.be/FEFI-_Sg5G0