13 de junio de 2011

Bichos


Desde que tengo uso de razón solo con pensar en ellos me retuerzo… me da de todo no importa la especie, sub especie o taxonomía; aquí estoy escribiendo y rascándome la cabeza al mismo tiempo con escalofríos en el cuerpo, aghhh!!. Me refiero a los insectos. Realmente no se me hubiese ocurrido hablar sobre ellos pero un estimado alumno me lo sugirió gracias a una historia reciente de excesivo escrúpulo,  así que acepté su sugerencia. Probablemente debió ser de la impresión que le causó mi cara solo de nombrarlos  Yo se que se debe amar y respetar a la naturaleza…. pero cuando se vive en los países tropicales es un poco demasiado, sobre todo en épocas de lluvia.  Porque por estos países nuestros, los tropicales no los del cono sur, hay solamente dos estaciones la de lluvia y la de sequía. Así que hay que lidiar con esos bichos (también con otros!!).

Para ilustrar mi punto, desde hace unas semanas cada vez que va a llover salen mágicamente a borbotones (bueh… tampoco tanto, digamos que a chorritos), unas mutaciones de hormigas voladoras que revolotean alrededor de los soles de mi casa, llámense  lámparas.  A veces la situación es tan insoportable que apago la luz y dejo de trabajar para no ver los susodichos (bichitos). Les encantan los bombillos de tungsteno amarillo, son  muy exquisitos en sus gustos, no quieren nada con los ahorradores chinos de luz azul que regalo el gobierno nacional.  El hecho es que por una razón que desconozco, los bichos botan las alas y se lanzan al vacío como kamikazes en forma de mini gusanos, guácala!!!   Anoche justamente le comentaba a mi prima Rosalba sobre tal avalancha y ella confirmaba que también estaban visitando su casa cada vez que iba a llover.  Concluí que deben ser una forma de barómetros vivientes ya que pueden “predecir” la presión atmosférica para anunciar los caudalosos chaparrones de la zona tórrida (la que está entre el trópico de Cáncer y el de Capricornio, nada de astrología aquí por si acaso). Interesantemente así como vienen así se van… gracias Diosito!!

A esas mini palometas voladoras se les unen variedades de mosquitos que parecen aviones 747 (por lo grandes y ruidosos) que hay que domar a punta de plaquitas Plagatox que adormecen el cerebro y en consecuencia las ideas.  Se preguntara el lector si es que vivimos en la selva.  Pues no en Caracas (¿o sí?) pero somos un valle y estamos rodeados de verde por todas partes menos por una; tenemos plantas  como elemento básico del paisaje.  Es igual en otras partes  del país pero con diferente fauna de insectos, de nuevo, es el trópico.

Pero no solo aquí en mi seductora ciudad hay encuentros de este tipo, no señor!! Durante mi reciente visita a Guatemala aprendí que hay otro tipo de bicho que pareciera generarse espontáneamente en los granos de consumo alimenticio como los frijoles, avena, guisantes y caraotas autóctonas. Se llaman gorgojos, en criollo quiero decir, no en botánico.  Por supuesto que en Venezuela también existen los primitos hermanos de los guatemaltecos.  Lo que yo no sabía es que tienen la capacidad de contaminar rápidamente cualquier alimento y crecer en cantidades industriales en un dos por tres.   Tal fue mi impresión que yo, una asidua consumidora de bran de avena, inspeccionaba cada pedacito de alimento que me llevaba a la boca pues quedé paranoica y con los ojos desorbitados luego de la historia escuchada. El lacito del regalo (el tope, en venezolano)  fue que hoy hablando con una doctora homeópata, me enteré que hay una terapia en la cual se consumen gorgojos chinos VIVOS durante 72 días (si, 72!!).  El propósito es manejar casos de cáncer y también se usan para bajar de peso.  El bicho en cuestión debe ser consumido en grupos de 6 como en equipos deportivos, para que hagan su función en nuestra panza.  Yo no podía dejar de imaginarme a esos guerreros navegando entre los ácidos estomacales como surfistas en Playa Parguito.  ¿Qué si me los voy a comer? No, no, no, no. Me quedaré redondita como la luna, no apoyo ese tipo de gastronomía. 

Flores para el desagrado?

Crab Apple para la sensación de desagrado y repulsión que me generaron todas las historias de los insectos, me ayudará a recuperar mi equilibrio estomacal.
White Chestnut para dejar de lado los pensamientos repetitivos sobre el baigón  y fijos sobre los bichos, lograré así pensamientos más productivos.
Cherry Plum para controlar la rascadera de la cabeza y los brazos mientras escribo estas líneas y el temor descontrolante ante los pérfidos insectos.

No he podido estirar el ceño… estoy creando arrugas nuevas, ahora sí que me sale Botox.  No he podido parar de imaginarme que en esta región del mundo convivimos con estas especies típicas del trópico a las cuales creamos resistencia gracias a los favores celestiales divinos, al conocimiento milenario de nuestras culturas indígenas y a la prevención/tratamiento médico-tropical. Diosito protege a los inocentes definitivamente!!!!  Los alemanes van a tener que hacer sus pasantías por estos lados del mundo.

Imagen tomada de Google images y Click part.

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