25 de julio de 2011

¿Auto-ayuda que ayuda?

Hoy leí en la prensa capitalina sobre los libros de auto-ayuda más vendidos en el mundo hispano parlante y no pude dejar de reflexionar sobre mis experiencias en relación a ese tema. Probablemente este debe ser el género que más se "consume" en el mundo pues siempre estamos buscando solucionar algo (¿o alguien?) en nuestras vidas.

Buscando en mis archivos de recuerdos mentales identifiqué que ese género no era popular o al menos no se llamaba así hace algunas décadas. Puedo rememorar sin embargo que muchas de mis congéneres, incluyéndome, usábamos otro tipo de “auto-ayuda”. Buscábamos consejo, soluciones e inspiraciones para la vida en importantes oráculos como Cosmopolitan, Hola, Vanidades y Buenhogar.  Bueh... Hola era para morirnos de la envidia realmente, mejor dicho, para estimularnos hacia el logro.  Hoy día las féminas más jóvenes acuden a otras fuentes de sabiduría más “actualizadas” basadas en los intereses de estos tiempos. Esa trascendente información puede venir en forma de libros, asistencia profesional, o de programas de subscripción por cable, siendo los favoritos aquellos que pueden  tentadoramente convertir a una dama en una Diva.

Puedo recordar que a las jovencitas de mis años mozos nos encantaba hacer los tests de esas revistas mencionadas pues podían decir casi mágicamente cómo éramos y sobrenaturalmente augurar lo que podríamos aspirar en la vida (ujum!!). Esos resultados podían dejarnos saber si podríamos tener esperanza alguna y si se tenía lo que se requería para ser feliz, lo que quiera que fuese la felicidad para el momento. Yo invariablemente caía en el segmento de las desahuciadas, las del cero al diez (las puntuaciones casi siempre llegaban al 100), las sin remedio. Tempranamente me di cuenta que mi genotipo y fenotipo no eran compatibles con las exitosas, las modelos de moda, delgadas, seguras, conocedoras del mundo como la Twiggy o Bo Derek la mujer 10. Por supuesto que si hoy día tuviese que buscar un ícono para inspirarme, se me haría todavía más difícil ya que las modelos contemporáneas conmigo anuncian pañales para la incontinencia urinaria, pegamentos para prótesis dentales, algún medicamento de esos que tienen infinidad de efectos secundarios, alarmas para cuando una se desmaye en la ducha o publicidades nostálgicas navideñas de esas que hablan de costumbres de antaño. Muy sexy  e inspirador el asunto!!

Volviendo a la auto-ayuda actualizada y moderna: ¿Será que yo tengo algún tornillo suelto en mi cerebro que no me permite seguir consejos de esos libros? Sé que pueden favorecer y apoyar a mucha gente, pero a mí me ha costado mucho implantar los sabios consejos donde se explica el arte de amar o entender (a cualquiera), cómo tratar a gente conflictiva, las maneras de pescar a un príncipe azul o simplemente lograr el look del momento. Yo debo ser la única fémina en la bolita del mundo a quien no le funciona ninguna de esas versátiles recomendaciones. Debe ser que mi cerebro reta todo lo extraordinariamente mágico que subyuga o explica lo que para él es inexplicable!!!

Flores para mi auto-ayuda?

Larch para creer en mi capacidad, en mis competencias, para darle un empujón a mi auto-estima.

Clematis para bajarme de las nubes y concretar mis sueños e ideales, sin copiar a nadie.

Para poder competir desde otra perspectiva que no fuese la de la perfección especificada en muchos de los oráculos que consulté en su tiempo, busqué mi maestría personal femenina a través de otros medios…. Siendo yo mismita. Mire que mal no me ha ido. ¿Qué será de la vida de Twiggy?

Imagen cortesía de internet

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