28 de agosto de 2011

Cruzando el Niágara en Bicicleta


Nunca me imaginé cómo pudo haberse sentido Juan Luis Guerra para inspirarse y escribir su popular canción el Niágara en Bicicleta. No sé si solo se trataba de un canto de protesta al sistema de salud en República Dominicana, Venezuela, algún país africano o si realmente experimentó un episodio de emergencia médica  y obtuvo esa respuesta precaria en algún momento crítico.

Lo que yo si puedo describir es mi experiencia primer mundista por estos lares de la tierra del jarabe de arce o maple. El sábado mi hija jugaba en un partido de Volley Ball (volibol en venezolano) y yo estaba de espectadora. Tomé las fotografías respectivas para conmemorar el evento.  En uno de los descansos tuve la oportunidad de merendar con mi secungénita quien se alistaba para seguir las competencias inter-empresas. Me explicó que la cancha de juego no estaba del lado donde yo me había ubicado, tenía que buscar el otro lado de las gradas (bleachers).  Yo ni corta ni perezosa agarré todos mis bultos y  me dirigí al nuevo lugar.  Acomodé mis pertenencias ya que mi intención era corregir unos exámenes que había llevado para distraerme y aprovechar el tiempo.  Pero vi a los jugadores sentados en el piso y pensé esa puede ser una hermosa fotografía.  Agarré la cámara de mi hija y me dispuse a enfocar, perdí el equilibrio, salté dos escalones y caí como un plátano en el piso. No me podía levantar del suelo, las personas a mí alrededor me veían pero nadie decía nada, no se querían involucrar en el suceso. Pero la cara de dolor que yo tendría era de tal magnitud que un señor se me acercó por detrás y me dijo “¿Necesita algo?” y yo pedí hielo.  Se me ocurrieron respuestas a esa pregunta pero no era el momento adecuado.

Mi hija rompió en llanto cuando me vio, creo que se puso nerviosa.  Sacó mi botellita de Rescue Remedy y tomamos las dos.  Le dije que bajara a continuar su juego.  Yo juraba que me iba a poder poner de pié pero que va.  En un medio susurro (no me salía la voz) tipo dolor de parto, le pedí a una señora que estaba en las gradas que llamara a los paramédicos. Llegaron los jóvenes a auxiliarme, todos antisépticos  y serios, arregladitos como muñequitos de pastel de bodas, sin un esbozo de sonrisa ni la calidez de las manos de Bengay de la enfermera de Juan Luis Guerra.  A los minutos ya estaba en una ambulancia rumbo a una sala de emergencia.  Esperé que me atendieran, el orden de atención era por gravedad del suceso.  Como nunca me quejo pues tengo el umbral del dolor alto, pensaban que no sufría en lo absoluto, que a lo mejor estaba haciendo turismo hospitalario.  A las cuatro horas me vieron,  cuando ya ambos pies estaban como jamones serranos de la Coruña. El doctor muy amable tardó 5 minutos en revisarme. Pienso que era doble de Superman aunque este era más bajito y de origen chino…. tenía visión de Rayos X.  Nunca me quitó los calcetines ni me tocó los pies y  sin embargo, tenía una idea sobre el diagnóstico.  Me hicieron unas placas. Resultado: una fractura del pié izquierdo, un esguince severo del derecho, dos botas de yeso y un par de muletas. Aquí extrañé como nunca las frases excesivamente querendonas de las enfermeras venezolanas que soban almas y cuerpos solo con pronunciarlas y de los médicos que explican repetidamente que todo va a estar bien. ¡Estos canadienses no saben lo que se pierden!!! Estamos muy consentidos en nuestros países aunque sea difícil cruzar el Niágara en Bicicleta.

¿Flores para mi cruce del Niágara?

Rescue Remedy para poder hablar sin llorar y mantenerme calmada, me ayudará a controlar mi situación de emergencia durante y luego del suceso.

Star of Bethlehem para el desconsuelo que me produce estar inmóvil y caminar con estos zapatos tipo transformers que son las botas inmovilizadoras.

Impatiens para manejar mi apuro y entender que los pies sanaran a su ritmo  y no al que yo quiera.

Esta mañana le contaba a un querido amigo lo ocurrido y me respondió que el volley ball no es para viejos, es un deporte de alta competición...así se vea desde las gradas. Me recomendó tener cuidado con los juegos de softball de mi hija no vaya a ser que me cayera un foul en la cabeza... me exhortó a ir con casco si me dejaran entrar así. Ese nuevo “sombrero” le podría hacer juego a mis nuevos zapatos de robot. Sería un look muy avant garde durante el periodo de recuperación. 

PS: No me quejo de la atención, en lo absoluto, solo que es muy diferente a lo que estamos acostumbrados en los países de la región. 

Imagen de inicio del post tomada de internet
Esta soy yo con mis botas de yeso "modernas", se inflan con aire.  Parezco la novia de Robocop con falda, aunque también parezco la versión femenina de Astroboy.  Nótese el bronceado "interior de closet" que exhibo.

3 comentarios:

  1. De verdad que me parece de admirar la forma en la que maneja las cosas que pasan....No soy doctora ni enfermera pero le puedo decir que todo estara bien...con esa actitud y manera de ver las cosas nada estara mal...Espero verla pronto ... un abrazo

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  2. Qué lindo tu Blog, me encanta. Tu historia se parece a una que "cuentan" Laureano Márques y Claudio Nazoa en un CD editado con motivo del 68º aniversario de El Nacional llamado Vivir Riendo. El cariño del venezolano es único...Espero que te mejores pronto.
    Daniela

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  3. Cuídate y recuperate... un gran abrazo. Lettys Cuenca, isla de Margarita

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