15 de agosto de 2011

¿Sienes plateadas o canas comunes?

Acabo de leer una noticia que apareció en el Houston Chronicle. Una señora habitante esa ciudad de 52 años fue despedida de su trabajo pues no quiso pintarse las canas ni usar ropa más juvenil.  Ella explicó que su jefe le dijo que la iban a mudar a una sucursal ubicada en un lugar de alto poder adquisitivo. Por lo tanto debía “refrescar” su imagen. La señora armó un zafarrancho con la sugerencia y demandó  a la firma. 

El tema ha generado tal controversia que hay posiciones a favor del jefe y posiciones en pro de la señora.  Los que apoyan al jefe y a la medida de despido por no acatar “las sugerencias” son llamados discriminadores, chauvinistas.  Los que apoyan a la señora de sienes plateadas dicen que ella estaba en su completo derecho de lucir como quisiera, sin aderezarse para verse remozada, un asunto de dignidad. Debido a las implicaciones laborales este ya es un caso de estudio y discusión en relación a administración de personal.

Haciendo un ejercicio de imaginación a la venezolana me atrevería a decir, sin afán de generalizar, que a una fémina proveniente de la cuna de Bolívar nunca le hubiese pasado eso, no, que va!!  De acuerdo a un estudio de mercadeo que se realizó el año pasado en el país,  las damas venezolanas, no importa la extracción social o edad, invierten gran parte de su presupuesto en todos los gradientes de la belleza. Entendemos por ese sustantivo esplendoroso desde compras de cosméticos e higiene personal hasta intervenciones invasivas o menos intensas (¿cualquier cirugía es invasiva o no?).  El lema de las damiselas venezolanas es “primero muerta que sencilla”.

Yo, que soy contemporánea (mmmm, bueno, mayorcita) con la señora en cuestión y además venezolana de gentilicio, desde que tuve la edad reglamentaria nunca he salido de mi casa sin pintura de labios y menos desarreglada, que va!!!  Una nunca sabe a quién se encontrará por estos caminos de Dios. 

Flores para las sienes plateadas?

Crab Apple si el tema es que no nos gusta lo que vemos proyectado en el espejo, nos ayudará a tener gusto por nosotras mismas y mejorar nuestra auto-estima a nivel físico.

Rock Water si buscamos el perfeccionismo a través de patrones fijamente establecidos.  Como dice el Dr. House “sufrir solo nos hace sufrir, no nos va a  hacer mejores”.  Me refiero a la batalla de las canas, verse mejoradita o a ser una belleza natural que no le hace daño a nadie.

Yo me imagino que Osmel Sousa, el genio detrás del concurso Miss Venezuela, con su ojo clínico ya le hubiese hecho un extreme makeover a la señora de Houston y quién sabe si hasta le hubiese cambiado la vida aún sin consentimiento de la dama, solamente usando como estandarte el nombre de la diosa Venus y su gracia. Una amiga escribió en Facebook "el sueño de toda mujer no es encontrar el príncipe azul sino verse bella, cero canas y  nunca engordar". ¿Sienes plateadas será entonces un halago? 

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