24 de septiembre de 2011

Feliz cumpleaños Dr. Bach


Tal día como hoy en el año de 1886 (un año después que mi abuelita) en un lugar llamado Mosley, Inglaterra nacería un hombre que cambiaría la forma de ver la medicina.  Él veía a la persona, a ese otro y a sí mismo, a través del código ALMA-MENTE-CUERPO. 

Antes de estudiar medicina trabajó en la fundición de metal de su padre; luego se gradúo de médico en 1912.  Su preparación académica en el área médica se puede catalogar como una formación ortodoxa. Trabajó como médico de emergencias, en inmunología, patología y bacteriología en el Hospital de University College de Londres. El Dr. Bach hizo estudios en todos esos campos, y si quisiéramos buscar una relación podríamos hacerlo con el enfoque médico llamado Psiconeuroinmunología. Le intrigaba la enfermedad crónica y su posible relación con un tipo de bacterias que proliferan en los intestinos humanos. Comenzó a trabajar sobre estos fenómenos de la manera que académicamente conocía, tal como había sido enseñado en la universidad y en sus especializaciones.  Su trabajo en el área de bacteriología fue muy reconocido, pero él no se sentía satisfecho con los resultados que obtenía con esa forma de trabajar. Muchas evidencias, información y data fueron recopiladas como parte de su desempeño como investigador.  Hizo entonces contacto con la homeopatía y se fascinó ante la idea que Hahnemann, fundador de esa disciplina médica,  presentaba “el paciente es el factor más importante de su curación”.


El descubrimiento de los remedios florales le llevó siete años de trabajo. En un principio las preparó utilizando los principios homeopáticos, probablemente esa sea la razón por la cual muchos usuarios de las flores tiendan a extrapolar algunos de esos principios a las flores tales como su toma cerca de las comidas, la utilización de menta y café. Sin embargo, esos cuidados homeopáticos no son aplicables a las flores. Durante estos siete años fue cambiando la estructura organizativa de los remedios florales hasta que concluyó en un sistema taxonómico de siete categorías emocionales con millones de combinaciones posibles.


La propuesta fundamental del Dr. Bach está dirigida a trabajar con la persona, no con la enfermedad; en trabajar con la causa no con el efecto.  Así pues cada una de los remedios florales trabajan un estado emocional negativo llevándolo a un estado de equilibrio para la persona quien está afectada no transformándola en alguien que no es, simplemente llevando la emoción a un estado de equilibrio para sentirnos bien. Bach decía que el cuerpo era un espejo el cual reflejaba nuestros pensamientos. Esta propuesta no busca suprimir emociones, busca incrementar estados de conciencia sobre la situación específica que vivimos para que podamos trabajar sobre ella.  Se trata de aprender, de inteligencia emocional.  Su sistema es simple y a la vez profundo por su sencillez.

Su epitafio dice: "Siempre estaré entre ustedes".  Gracias Dr. Bach, aunque no esté presente en cuerpo para celebrar este día especial celebraremos su legado cantando cumpleaños feliz en muchos idiomas!!!!


Si quieres conocer con más profundidad sobre este trabajo te invito a leer mis libros: Gota a Gota 39 pasos para una salud emocional con las flores de BachFlores de Bach: Manual Práctico de Remedios Florales. 


Nota: Foto de la lápida fue tomada por mí en el cumpleaños del Dr. Bach en 1998, cuando finalicé mi Nivel 3 en el Bach Centre, Brightwell-cum-Sotwell, Inglaterra.  La imagen del pastel de cumpleaños es cortesía de internet.

20 de septiembre de 2011

Amores que acosan

Dicen que las mujeres somos más tercas que cabras montañesas; a veces eso puede ser cierto, otras veces puede ser simplemente “exageración” para describir nuestro género. Toda insistencia femenina dependerá de qué se quiere obtener con ella o las características del objetivo perseguido.

Basada en esa tenacidad intensa quisiera compartir una historia reciente, no mía afortunadamente sino de otra fémina en territorio europeo.  Hubo un caso hace algunos dias de una señora holandesa de 42 años de edad que se lució con el manejo de un pensamiento incontrolable dentro de su carrusel mental. Lo de lucirse  no es necesariamente un halago.  Menciono la edad y el gentilicio de la dama porque siempre dicen que las latinas somos las reinas del drama, pero aquí se acabo esa leyenda urbana…. Tenemos competencia en otros lugares de la bolita del mundo.

La famosa señora se dispuso a lanzarle la caballería armada (quiero decir conquistar) a un señor de 62 años de edad; es decir, el susodicho le llevaba 20 añitos y podía ser su papá.  Al parecer a él no le gustaba mucho la damisela pero ella ni corta ni perezosa como buena holandesa de tradición estaba dispuesta a ganar su atención (¿y afecto?).  La señora en cuestión se dio a la tarea de llamar al sexagenario 65.000 veces (si, sesenta y cinco mil, leyó bien) en un año.  Eso significa que la doña marcó ese número telefónico 178 veces al día, algo así como unas 8 veces por hora, 24 horas al día (sin descanso) en siete días que tiene una semana… y el señor no le prestaba ni pizca de interés. Me imagino que ni comería, ni iría al baño, ni dormiría, tampoco dejaría que el otro hiciera algo productivo con su vida.  El hidalgo caballero atormentado de tanta llamadera e insistencia para que le diera una oportunidad llegó al tope de su tolerancia y la denunció al tribunal internacional de la Haya donde se llevan hasta juicios de guerra.  No aguantaba más la situación.

¿Por qué planteo este tema? Porque a veces no tenemos medida cuando queremos cautivar a ese otro y en lugar de hacerlo atosigamos con nuestra insistencia.  Como resultado, el objeto de nuestra persecución no cae rendido a nuestros píes sino que huye despavoridamente. Pero ni cuenta nos damos en el proceso. Este tipo de hostigamiento no es exclusivamente femenino debo aclarar, por si acaso!!

Yo tengo una hipótesis…. La dama oriunda de los Países Bajos de esta historia debía ser poco agraciada y cualquier oportunidad que hubiese tenido con el señor de sus sueños la perdió con tanto empecinamiento, a lo mejor hasta generó el desagrado del sesentón.  ¿Sería que el señor tenía bienes de fortuna?¿No tendría ni una gotita de curiosidad por la señora?

Flores para el acoso?

Cherry Plum ayudaría a la señora con los pensamientos descontrolados y temerosos de perder  al objeto de su deseo.

White Chestnut para la obsesión con el señor y con el teléfono, le permitirá parar el carrusel mental obteniendo paz a nivel de pensamientos.

Rescue Remedy para el señor que debió tener una crisis con toda la persecución a la cual fue sometido, para que recupere su foco y tranquilidad. A lo mejor pensaba que le había tocado una loca como la de Obsesión Fatal con Glen Close.

Si esto hubiese sido en Venezuela les aseguro que el viejecito no perdía la oportunidad brindada, que va!!! Bastante curiosidad le hubiese despertado el acoso.  Probablemente hasta le hubiese subido la auto-estima.  Aunque después se lamentara amargamente. Dicen las malas lenguas que la señora está siendo contactada por varias firmas de multinivel para que dicte talleres de persuasión. ¿En cuánto saldría esa cuenta telefónica?

19 de septiembre de 2011

Iniciando el año escolar

Hoy comenzaron las clases en Venezuela y hace dos semanas comenzaron en Canadá.  Luego de las vacaciones escolares llegan los días de entusiasmo por los uniformes o vestuario nuevo, útiles escolares que huelen a muñecos recién salidos de las cajas,  maestros que van a sazonar varios meses de la existencia de los niños y jóvenes, la nueva ruta del transporte escolar será un misterio para algunos, para otros la caminata de ida y regreso del colegio será una aventura, sobre todo si se vive en Caracas u otra ciudad venezolana.

He visto programas de televisión haciendo recomendaciones a los padres sobre los niños, las mejores meriendas y almuerzos para mantenerlos saludables, actividades extra curriculares para mantenerlos distraídos, en fin montones de cosas para alegrarles la vida a los querubines. Lo esencial para que todo salga a la perfección.  Si, ujum  yo les aviso.  Yo pienso que todo esto es bastante lejano al estrés y la ansiedad que se producen  en todos los bandos involucrados (estudiantes, padres y docentes).    A mí por ejemplo me daba una angustia terrible cuando niña solo de saber que se acercaba septiembre, simplemente no me gustaba el colegio, ni la maestra, ni las asignaturas y menos educación física. No, no, no, no me gustaba nada.  Cuando escuchaba a mis primos hablar de la nueva “señorita” me daban bajas de presión sanguínea, ¿qué placer podía tener eso?  Ni se diga cuando había que presentarse públicamente ante todos los muchachitos, casi siempre unos treinta. Quedaba congelada en el sitio.  Dígame cuando era clase de matemáticas, vivía en el piso buscando la goma de borrar para que la maestra no me pasara a la pizarra. No me quiero acordar de las clases de gimnasia y mi falta de coordinación.  Estaba convencida que yo era un ser mutante que no disfrutaba del nuevo comienzo que se haría para mí un laaaargo trayecto en los meses por venir. 

Para mi mamá, y seguro que para otras muchas de ayer (¿y de hoy?), era toda una tarea titánica ver en qué actividad se iba a colocar a los polluelos en las tardes.  No solamente por el tema de gustos o relevancia  del aprendizaje sino por el del presupuesto y coincidencia de la hora de la salida del trabajo con la de la actividad de los muchachitos.  Siempre llegaba despeinada y agitada como si viniera en moto y sin casco, tratando de no perder la compostura.  Justo en la raya para recogernos.

Ni se diga los pobres docentes, aguantar a un salón completo de muchachitos y adolescentes que ni siquiera podían ser controlados en sus casas, repetidos como por el milagro Xerox. Esos pobres señores y señoras debían hacer circo y maromas para poder contener a las jaurías.  Yo era invisible, del tipo tímido, pero mis compañeritos eran aguerridos y parecía que tomaban Red Bull en lugar de agua, nunca paraban. 

Hoy respiré profundo y pensé “Gracias Diosito que esa tortura ya es prueba superada”, se acabó esa pesadilla. No era que no me gustara estudiar, era que no me agradaba la escuela.  Por esa razón me licencié en educación… para entender qué era lo que no me gustaba y cómo podría cambiarlo. Por supuesto, yo soy un caso aislado. Seguro nadie es igual que yo. Pobrecita mi señora madre!!!

¿Flores para el inicio de clases?

Walnut para ayudar a la adaptación del nuevo ambiente, amiguitos, maestros; también para hacerlos impermeables a la susceptibilidad de otros niños de personalidades más fuertes.

Mimulus para la timidez y los temores concretos relacionados a la escolaridad, los ayudará a manejar una valentía serena.

Chestnut Bud para ayudar a los estudiantes cuando tienen problemas en fijar la atención y por ende cometen siempre los mismos errores.  Les ayudará a establecer patrones de atención.

Mis hijos son otra historia, a ellos les encantó el colegio y la universidad…  ¿Saldrían a su papá o me los cambiarían en la clínica? 

13 de septiembre de 2011

Paciencia, tortura y fastidio chinos

Paciencia china era una frase muy utilizada por  mi mamá en relación a quien suscribe en la temida época de la adolescencia.  Ella la intercambiaba con la expresión paciencia de pato macho, me imagino para no sonar repetitiva (¿para qué necesitarían paciencia esas aves?).  Nunca, durante esos interminables años de pubescencia, entendí realmente a qué se referían esas sentencias.  ¿Por qué ese gentilicio asiático y no de otra región de la bolita del mundo? ¿Sería que mi madre sabría lo mismo que Alicia Machado en relación a las dos chinas? Debo aclarar que yo fui una muchachita más bien “quedada” si me comparaba con mis primas que eran unos aviones del tipo Concorde, aquellos que desarrollaban una velocidad de 2.200 Km  por hora en un abrir y cerrar de ojos.   Mi tema, según la progenitora de mis días, era más bien de tenacidad excesiva. Ahora se le denomina a ese atributo “agresión pasiva”. Sin embargo, no creo que eso fuese conmigo;  yo me caractericé más por ser timidita, siempre le saqué el cuerpo al conflicto. Realmente mi asunto era (¿es?) el tiempo…. La lucha entre el ritmo de los otros en contraposición al mío.

Para explicarme mejor, mi movimiento tenía una escala de acuerdo a los gustos y conveniencias.  Si me decían que debía ir a hacer las compras, bañarme, hacer las tareas, irme a la cama, arreglar el closet, la escala se iba al cero (no se movía) y me tardaba todo lo humanamente posible para realizarlo. Mi lema era "no dejes para hoy lo que puedas hacer mañana".  Ahora bien, si yo era la interesada, la aguja de la escala se iba al extremo opuesto como cohete, desarrollando así  una velocidad o “apuramiento” por lograr mi objetivo.  Cualquier similitud suya con esa condición es pura coincidencia.  A lo mejor ni los hijos de mis lectores, ni sus sobrinos, ni los muchachitos que usted conoce padecen de lo que acabo de explicar, tampoco esto le ha sucedido a usted en su vida.  Yo soy un caso aislado en el planeta (ujum).

¿A qué viene mi recuerdo de la paciencia china? Pues a que con el tema de la recuperación de la caída tengo la frasecita de mi señora madre como una gotica que golpea mi cabeza a manera de tortura china.  Como no hay coincidencias sino sincronicidad según los entendidos, los médicos que me atienden son el Dr. Chan y el  Dr. To,  ¿adivinaron de dónde son? sus tiempos son distintísimos de los míos. Yo me quiero ver ya bailando merengue mientras que ellos me dicen que debo tener como mínimo 8 semanas de reposo. Paciencia china es la que hay que tener para que nos atiendan en los hospitales del tercer mundo y en estos socializados del primer mundo.  Paciencia china es esperar sin desesperar, eso que hacía mi señora madre conmigo. En venezolano: Por mucho querer que madrugue no amanecerá más temprano. 

Flores para la paciencia china?

Rescue Remedy para manejar la emergencia y enfocarme en la recuperación calmadamente.

Clematis para el fantaseo de mejorarme mañana mismo y estar bailandito, me ayudará a bajarme a la tierra y poner en práctica las indicaciones de los galenos.

Crema Recue para colocarme en los sitios afectados y relajar el área traumatizada por la aparatosa caída.

En  la milenaria China hace más de cuatros siglos nacieron la imprenta, la pólvora y la famosa pasta que los italianos han popularizado alrededor del planeta. Fueron inventos únicos en su especie. Sin embargo, hay otros inventos culturales de esa región traspasados epigenéticamente a mi persona. Veamos: para no sentir tortura china debo manejar mi fastidio chino (no quiero usar la palabra que utilizarían mis hijos) a través de la paciencia china. ¿Dónde estarán los patos machos para que me pasen los datos mientras tanto? ¿Podrá orientarme sobre el tema oriental Alicia Machado?

4 de septiembre de 2011

Robocopina

Fastidiada porque no me puedo mover mucho, ni estar mucho tiempo sentada, ni acostada, ni parada, ni en la computadora,  debo buscar como distraerme o pasar el tiempo mientras casi levito, algo un poco difícil por mi peso y estatura.  Estas botas de Robocopina (léase la novia de Robocop) me hacen ver  y sentir más como Astroboy, aquel insípido personaje japonés de los dibujos animados de mi infancia Caraqueña.  Casi ni me puedo mover, camino con las piernas totalmente verticales sin flexión de rodillas.  ¿Las muletas?  Esas son realmente armas secretas que combinan rayos laser, ultra violeta, infra rojos y ultrasonido. Me permiten desplazarme a la velocidad (del restablecimiento) de  luz por apagones en Venezuela, leeeeentamente.  Al mismo tiempo me dejan las muñecas dormidas por el esfuerzo, las axilas magulladas, y el equilibrio en estado precario, ellas me dominan a mí y no al contrario.    

Cuando me levanto en la mañana me toma unos 20 minutos poderme incorporar de la cama mientras me coloco el equipo para poder volar y echar fuego por los pies mientras me desplazo por la mullida alfombra del apartamento de mi hija. Allí precisamente debo controlar mis poderes paranormales de manera de que no hayan accidentes a mi paso, ni fisiológicos (sobran las palabras) ni materiales como llevarme una puerta o tropezarme.   Dormir es una verdadera hazaña, he desarrollado un clásico estilo faquir sin cama de clavos: no respiro, no hablo, no me muevo, así como cuando me hacen la mamografía anual,  para que no me duelan las piernas ni los tobillos.   

Ayer después de una semana de la estrepitosa caída, mi hija quiso sacarme al sol para que no “destiña” más el bronceado de closet que tengo y además viese/escuchase  gente de verdad (no de la tele).  Toda una aventura.  No solo el meterme en el carro pues me movía más que muñeco con base de plomo que baila de lado a lado (se llaman porfiados en Venezuela) sino caminar en público con muletas, en perfecto equilibrio, y no quedar atravesada como el miércoles sin dejar pasar a los transeúntes. Me sentí por un momento en  las trancas de tráfico de mi ciudad, siempre en el medio obstaculizando el paso.  Experimenté el sentir del planeta Tierra en el movimiento de traslación alrededor del sol, me estaba tomando 365 días para ir de un punto  A a un punto B.  Luego fuimos al supermercado.  Allí mi hija jugaba a ser escudo de gladiador… siempre delante de mí para que no me chocaran, me arrollaran o me empujaran.  Extenuante para mi querida muchachita quien dijo “Ya!!! Nos vamos a casa”.  Mi primogénito ha sido de mucha ayuda.  El sufrió una caída más aparatosa que la mía y pasó varias semanas en recuperación por una cirugía de tobillo.  Me da cariñosamente consejos sobre lo que debo hacer y evitar para una más sana recuperación.  Mientras tanto he tenido forzosamente que aprender a manejar los tiempos,  de tener la velocidad de un cohete a la de la tortuga de las fábulas de Esopo, imperiosamente tengo que  practicar el sosiego…..OMMMMMMMMMMMMMMM

¿Flores para Robocopina?
Impatiens para no pelear con mi ritmo interno sino entender que mi mejoría es un proceso que tiene su propia duración (Diosito que sea corta plis!!)

Larch para ayudarme en la capacidad de caminar con mis armas secretas alias muletas y no abandonarlas sin intentar.

Mimulus para los temores a no volver a poder dar clases de pie o bailar como Kristie Alley en Bailando con las Estrellas, para recuperar mi valentía serena y seguridad ante ese miedo.

En estas de conversaciones de mi yo con yo, encendí la tele.  ¡La noticia del día!!! Un oso negro a 11 kilómetros de distancia u ocho minutos del edificio donde estoy.  En plena ciudad. ¿Y si tengo que correr? ¿Si me toca la puerta el cachorro úrsido de 80 kilos? ¿Cómo me voy a mover?  Me tranquilice pensando que a lo mejor Yogui el oso está buscando a Bubu para hacerme una visita de cortesía.
Este es el oso de las noticias, la foto la tomó un niñito. Realmente no se parece aYogui, le falta el sombrero y la corbata. Foto cortesía del Calgary Herald del día de hoy.
La imagen de Robocopina es cortesía de Internet. Debo aclarar que me faltó la faldita. Aún estaba en pijama.