13 de septiembre de 2011

Paciencia, tortura y fastidio chinos

Paciencia china era una frase muy utilizada por  mi mamá en relación a quien suscribe en la temida época de la adolescencia.  Ella la intercambiaba con la expresión paciencia de pato macho, me imagino para no sonar repetitiva (¿para qué necesitarían paciencia esas aves?).  Nunca, durante esos interminables años de pubescencia, entendí realmente a qué se referían esas sentencias.  ¿Por qué ese gentilicio asiático y no de otra región de la bolita del mundo? ¿Sería que mi madre sabría lo mismo que Alicia Machado en relación a las dos chinas? Debo aclarar que yo fui una muchachita más bien “quedada” si me comparaba con mis primas que eran unos aviones del tipo Concorde, aquellos que desarrollaban una velocidad de 2.200 Km  por hora en un abrir y cerrar de ojos.   Mi tema, según la progenitora de mis días, era más bien de tenacidad excesiva. Ahora se le denomina a ese atributo “agresión pasiva”. Sin embargo, no creo que eso fuese conmigo;  yo me caractericé más por ser timidita, siempre le saqué el cuerpo al conflicto. Realmente mi asunto era (¿es?) el tiempo…. La lucha entre el ritmo de los otros en contraposición al mío.

Para explicarme mejor, mi movimiento tenía una escala de acuerdo a los gustos y conveniencias.  Si me decían que debía ir a hacer las compras, bañarme, hacer las tareas, irme a la cama, arreglar el closet, la escala se iba al cero (no se movía) y me tardaba todo lo humanamente posible para realizarlo. Mi lema era "no dejes para hoy lo que puedas hacer mañana".  Ahora bien, si yo era la interesada, la aguja de la escala se iba al extremo opuesto como cohete, desarrollando así  una velocidad o “apuramiento” por lograr mi objetivo.  Cualquier similitud suya con esa condición es pura coincidencia.  A lo mejor ni los hijos de mis lectores, ni sus sobrinos, ni los muchachitos que usted conoce padecen de lo que acabo de explicar, tampoco esto le ha sucedido a usted en su vida.  Yo soy un caso aislado en el planeta (ujum).

¿A qué viene mi recuerdo de la paciencia china? Pues a que con el tema de la recuperación de la caída tengo la frasecita de mi señora madre como una gotica que golpea mi cabeza a manera de tortura china.  Como no hay coincidencias sino sincronicidad según los entendidos, los médicos que me atienden son el Dr. Chan y el  Dr. To,  ¿adivinaron de dónde son? sus tiempos son distintísimos de los míos. Yo me quiero ver ya bailando merengue mientras que ellos me dicen que debo tener como mínimo 8 semanas de reposo. Paciencia china es la que hay que tener para que nos atiendan en los hospitales del tercer mundo y en estos socializados del primer mundo.  Paciencia china es esperar sin desesperar, eso que hacía mi señora madre conmigo. En venezolano: Por mucho querer que madrugue no amanecerá más temprano. 

Flores para la paciencia china?

Rescue Remedy para manejar la emergencia y enfocarme en la recuperación calmadamente.

Clematis para el fantaseo de mejorarme mañana mismo y estar bailandito, me ayudará a bajarme a la tierra y poner en práctica las indicaciones de los galenos.

Crema Recue para colocarme en los sitios afectados y relajar el área traumatizada por la aparatosa caída.

En  la milenaria China hace más de cuatros siglos nacieron la imprenta, la pólvora y la famosa pasta que los italianos han popularizado alrededor del planeta. Fueron inventos únicos en su especie. Sin embargo, hay otros inventos culturales de esa región traspasados epigenéticamente a mi persona. Veamos: para no sentir tortura china debo manejar mi fastidio chino (no quiero usar la palabra que utilizarían mis hijos) a través de la paciencia china. ¿Dónde estarán los patos machos para que me pasen los datos mientras tanto? ¿Podrá orientarme sobre el tema oriental Alicia Machado?

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