4 de septiembre de 2011

Robocopina

Fastidiada porque no me puedo mover mucho, ni estar mucho tiempo sentada, ni acostada, ni parada, ni en la computadora,  debo buscar como distraerme o pasar el tiempo mientras casi levito, algo un poco difícil por mi peso y estatura.  Estas botas de Robocopina (léase la novia de Robocop) me hacen ver  y sentir más como Astroboy, aquel insípido personaje japonés de los dibujos animados de mi infancia Caraqueña.  Casi ni me puedo mover, camino con las piernas totalmente verticales sin flexión de rodillas.  ¿Las muletas?  Esas son realmente armas secretas que combinan rayos laser, ultra violeta, infra rojos y ultrasonido. Me permiten desplazarme a la velocidad (del restablecimiento) de  luz por apagones en Venezuela, leeeeentamente.  Al mismo tiempo me dejan las muñecas dormidas por el esfuerzo, las axilas magulladas, y el equilibrio en estado precario, ellas me dominan a mí y no al contrario.    

Cuando me levanto en la mañana me toma unos 20 minutos poderme incorporar de la cama mientras me coloco el equipo para poder volar y echar fuego por los pies mientras me desplazo por la mullida alfombra del apartamento de mi hija. Allí precisamente debo controlar mis poderes paranormales de manera de que no hayan accidentes a mi paso, ni fisiológicos (sobran las palabras) ni materiales como llevarme una puerta o tropezarme.   Dormir es una verdadera hazaña, he desarrollado un clásico estilo faquir sin cama de clavos: no respiro, no hablo, no me muevo, así como cuando me hacen la mamografía anual,  para que no me duelan las piernas ni los tobillos.   

Ayer después de una semana de la estrepitosa caída, mi hija quiso sacarme al sol para que no “destiña” más el bronceado de closet que tengo y además viese/escuchase  gente de verdad (no de la tele).  Toda una aventura.  No solo el meterme en el carro pues me movía más que muñeco con base de plomo que baila de lado a lado (se llaman porfiados en Venezuela) sino caminar en público con muletas, en perfecto equilibrio, y no quedar atravesada como el miércoles sin dejar pasar a los transeúntes. Me sentí por un momento en  las trancas de tráfico de mi ciudad, siempre en el medio obstaculizando el paso.  Experimenté el sentir del planeta Tierra en el movimiento de traslación alrededor del sol, me estaba tomando 365 días para ir de un punto  A a un punto B.  Luego fuimos al supermercado.  Allí mi hija jugaba a ser escudo de gladiador… siempre delante de mí para que no me chocaran, me arrollaran o me empujaran.  Extenuante para mi querida muchachita quien dijo “Ya!!! Nos vamos a casa”.  Mi primogénito ha sido de mucha ayuda.  El sufrió una caída más aparatosa que la mía y pasó varias semanas en recuperación por una cirugía de tobillo.  Me da cariñosamente consejos sobre lo que debo hacer y evitar para una más sana recuperación.  Mientras tanto he tenido forzosamente que aprender a manejar los tiempos,  de tener la velocidad de un cohete a la de la tortuga de las fábulas de Esopo, imperiosamente tengo que  practicar el sosiego…..OMMMMMMMMMMMMMMM

¿Flores para Robocopina?
Impatiens para no pelear con mi ritmo interno sino entender que mi mejoría es un proceso que tiene su propia duración (Diosito que sea corta plis!!)

Larch para ayudarme en la capacidad de caminar con mis armas secretas alias muletas y no abandonarlas sin intentar.

Mimulus para los temores a no volver a poder dar clases de pie o bailar como Kristie Alley en Bailando con las Estrellas, para recuperar mi valentía serena y seguridad ante ese miedo.

En estas de conversaciones de mi yo con yo, encendí la tele.  ¡La noticia del día!!! Un oso negro a 11 kilómetros de distancia u ocho minutos del edificio donde estoy.  En plena ciudad. ¿Y si tengo que correr? ¿Si me toca la puerta el cachorro úrsido de 80 kilos? ¿Cómo me voy a mover?  Me tranquilice pensando que a lo mejor Yogui el oso está buscando a Bubu para hacerme una visita de cortesía.
Este es el oso de las noticias, la foto la tomó un niñito. Realmente no se parece aYogui, le falta el sombrero y la corbata. Foto cortesía del Calgary Herald del día de hoy.
La imagen de Robocopina es cortesía de Internet. Debo aclarar que me faltó la faldita. Aún estaba en pijama.


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