3 de octubre de 2011

¿Confusión?

Tengo la impresión que la gente que vive por aquí debe ser muy saludable, nadie debe enfermarse o simplemente la salud no es un tema del día a día como estoy acostumbrada en el terruño amado. Aquí no es común escuchar que  alguien tiene la gripe o un resfriado. Esto cuando lo comparo con Venezuela que siempre hay un virus o un rotavirus andante al cual le colocamos el nombre de la situación o personaje político del momento.  El humor es característico de nuestra identidad nacional.

Con el tema de mis fracturas y los yesos me hacen rayos x semanales para ver cómo va mi progreso. Normalmente mi hija me acompaña a las visitas médicas pero esta última vez no pudo, solamente me llevó y dejó para que me hicieran los correspondientes exámenes. Ella es quien normalmente explica mi historia cuando llegamos al servicio médico, así que me tocaba a mí presentar la situación. Al ser sistema público nunca toca la misma persona  en la recepción y hay que repetir el cuento una y otra vez, así como recibir de vuelta la pregunta ¿y qué hacía montada en unas gradas a su edad? Sin embargo,  para mi sorpresa no me preguntaron nada. ¡Uff que alivio!!!

Tenía que esperar mi turno.  Habitualmente el procedimiento es como sigue: me pasan a un sitio con una camilla, me quitan las súper botas de Robocopina, los calcetines y comienza el maratón fotográfico, casi como de modelo de Vogue pero sin los atuendos ni el ventilador que moviese mi cabellera.  Se dio mi momento y me mandaron a pasar.  Me pidieron que me pusiera una bata y me quitara todo lo de arriba.  Me llamó la atención pues era la primera vez que me pedían ponerme una mini-bata.  Yo se que solo mido 1,58 metros de altura, pero esta era pequeñita, para no decir mínima, parecía que iba a bailar una rumba.  Yo pensaba qué tipo de examen me irían a hacer, a lo mejor uno de “avanzada” utilizando las últimas técnicas canadienses (¿una bata para hacerme rayos x de los pies? Mmmm).  No me atrevía a preguntar pues la señora se veía de muy mal genio, me podía morder.

Me pasaron al espacio del examen  y no vi camilla por ningún lado sino la estructura de un aparato para mamografías.  Inmediatamente me di cuenta que la cosa no estaba bien, había una confusión en el ambiente.  Traté de decirle a la señora que yo no era la persona que ella estaba esperando pero no tuve éxito, ella no me dejó explicarle  y me dijo “Yo sé hacer mi trabajo”.  Traté nuevamente de aclarar que yo no era la paciente de ese examen a lo que me respondió que todas las mujeres buscábamos  cualquier excusa con tal de evitar el dolor de la presión en el pecho.  Al ver que no podía escaparme, me quedé tranquila. Asumí mi postura de Superniña la legendaria heroína y zúas!!! unos minutos más tarde en lugar de los rayos x de rigor salí con una mamografía,  ya entendí lo de la mini bata.

Flores para la confusión?

Centaury para poder decir no tranquilamente y expresar con claridad mi punto de vista.

Mimulus para tener valentía apacible y confrontar a la simpática enfermera.

Larch para creer en mis capacidades y convencer a la señora que yo tenía razón.

Cuando salía del examen ¡sorpresa!, venía la recepcionista a reclamarle a la enfermera/técnico sobre la tardanza en atender a una señora para su mamografía.  Yo estaba en el medio y le dije “se lo dije, lo mío eran los píes”.  Por fin me creyó.  Las buenas nuevas: mi mamografía imprevista salió normal, sin problemas.  ¿Los pies? Lo sabré esta semana cuando vaya nuevamente a los rayos x.

Foto cortesía de internet.

1 comentario:

  1. no chica, eso no pudo haber pasado... que locura... que sabroso escribes... aprovecha y escribes otro libro mientras los pies bionicos se componen... aprovecha y vamonos a esquiar, solo te faltan los esquies.... jeje.... un abrazote

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