31 de diciembre de 2011

Faltan 5 para las 12...el año nuevo va a comenzar

 
Aquí estoy, ya con una nueva blusa color púrpura esperando ser utilizada esta noche, con las lentejas ya cocidas para hacer una ensalada tipo árabe, las uvas rojas y con semillas, un collar de plata que compré en el aeropuerto de Lima, mi ritual de recibimiento de año nuevo…lista para dejar un periodo y recibir a otro en la línea imaginaria del tiempo. La pequeña de la familia hizo su investigación venezolanamente documental, como debe ser, con el arquitecto de los sueños…púrpura es el color de este año. Nada de ropa interior amarilla y volteada, ni imágenes de San Antonio pegadas en la frente, eso está demodé y passé.

Al igual que todos los años dentro de un rato, mientras hago la vinagreta y aderezo para la famosa ensalada de lentejas, revisaré un listado de lo logrado y no logrado el 2011, una especie de lista de haberes y deberes , mi contabilidad personal. Me asombraré como siempre de las bendiciones que recibo cada día, de conocer e interactuar con personas conocidas y desconocidas, de todas las oportunidades de haber aprendido nuevas formas de hacer, de redescubrir lo que siempre estuvo frente a mí. También reflexionaré cortamente, y con suerte sin lágrimas (ujúm), sobre aquello que puedo haber sido o estado mejor, a veces repitiendo situaciones que me prometo todos los años… como hacer ejercicio con regularidad. Me buscaré una forma simbólica de deshacerme de la lista que puede pasar por un hacerla pedacitos y lanzarlos al viento, ensuciando el balcón del vecino y el jardín de afuera (a menos que el viento esté a cientos de kilómetros por hora (que no sería raro por aquí) o quemándola con una vela y logrando que se dispare el detector de incendios. Haré también una nueva lista con mis deseos/ resoluciones de año nuevo. Estos serán diferentes a todos los de los años anteriores. Ahora me doy cuenta que mi cuenta es regresiva, los años van disminuyendo, así que los deseos deben ser muy bien pensados y precisos, logrables, medidos. Serán revisados meticulosamente el próximo año, quién sabe dónde y bajo qué circunstancias.

Ya tengo los dos billetes que me colocaré en cada uno de mis zapatos, me haré un cheque con cantidades ilimitadas de recursos para tener salud y que no me falte nada durante el año (incluyo a mis hijos, familiares y conocidos), haré mi paquetito con las doce uvas y los deseos que coinciden con las campanadas los cuales históricamente nunca recuerdo en el momento que suena el reloj.

Y mientras repaso todo mi ritual no puedo dejar de acordarme de ustedes mis lectores quienes me han acompañado durante este año. Quiero agradecerles todas las gentilezas y tiempo para seguir estas crónicas cotidianas que buscan entender las emociones a través de vivencias diarias. Les deseo todo lo mejor a todos y cada uno de ustedes, sazonado balsámicamente con mucha felicidad y alegría. Que las flores de Bach apoyen cada uno de sus movimientos este año que entra.

Algunas flores que he pensado nos pueden ayudar a comenzar con gran ímpetu este 2012:

Chestnut Bud para que nos ayude a aprender de los errores repetidos del pasado y comenzar a prestarle atención al presente.

Honeysuckle si nos quedamos en la nostalgia del pasado y no participamos de lo que ofrece nuestro día a día.

Walnut para iniciar los cambios y cortar con hábitos recurrentes, transitando hacia el futuro 2012 que comienza hoy.

Clematis para cristalizar proyectos que solo están en nuestras mentes y necesitan ingeniería estructural.
Aspen si nos da temor desconocido y aprehensiones lo que pueda traer este año para nosotros.

Hornbeam si nuestro lema favorito es “Mañana comenzaré”, nos ayudará a concentrar nuestra motivación e iniciar los planes propuestos.

Feliz comienzo de año para todos, que todas las bendiciones recaigan sobre ustedes, y de nuevo gracias de corazón a corazón.  Recuerden: la vida es tan corta que conviene: perdonar prontamente, amar verdaderamente, reír incontroladamente (ojo, no descontroladamente) y nunca arrepentirse de aquello que nos hace sonreír espontáneamente. Cariñosamente,   Marielena

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