15 de enero de 2012

Bájale tres

Sigo con mis artefactos imaginarios para explicar situaciones emocionales. En esta oportunidad la estrella será el estresómetro cuyo objetivo es  medir el volumen de alteración física-mental-emocional que generamos y sentimos cotidianamente. Me inspiré en este dispositivo luego de recibir una nota de una joven abogada contándome que se sentía muy ansiosa, tensa y angustiada debido a su trabajo en un prestigioso bufete en la ciudad de Caracas.  Además mencionaba estar muy asustada por la situación electoral que atraviesa Venezuela. Su tensión era tal que no podía controlar los nervios. Según ella se sentía en crisis, pasaba de la ira al llanto, no dormía, vomitaba, se le estaba subiendo la presión arterial, comía desesperadamente, su libido estaba en cero.  Como ella hay montones de personas en el mundo que están pasando por situaciones difíciles a nivel laboral, personal, familiar. Coyunturas que están afectando sus vidas.  El estrés es ese estado emocional producido endógenamente cuando estamos ante obstáculos reales o imaginarios y/o  confrontamos o convivimos con personas que nos drenan. Todos en algún momento hemos sido afectados por él.

Cuando estamos bajo estrés tenemos dos formas de responder: a través del mecanismo de supervivencia y a través del  mecanismo de adaptación.  El de supervivencia se debería activar esporádicamente; sin embargo, debido a la vida que llevamos, llena de preocupaciones reales y a veces solo pensadas, se nos “enciende” con mucha frecuencia.  Por ejemplo, a lo mejor está usted tranquilito en su casa viendo la tele. Está disfrutando del noticiero de la noche, justo antes de dormir, con abundantes noticias sobre desastres naturales, conflictos bélicos, cambios climáticos, devaluación de la moneda, problemas económicos y políticos del país, o simplemente en el medio de un comercial le viene un recuerdo de una pelea con su pareja, o se percata que no le alcanza el dinero para pagar la renta. Comienza entonces a tejer pensamientos, se disparan los diálogos internos, ideas sostenidas y conversaciones negativas. Inmediatamente se producen emociones, se activa la amígdala en su cerebro, el hipotálamo pone en marcha el sistema de defensa y protección.  Su cerebro no tiene como distinguir si le viene a atacar un fundamentalista islámico o si solo está pensando en algo negativo. Igual en ambas situaciones producirá adrenalina, noradrenalina y cortisol que le ayudarán a sentirse horriblemente, cambiando la bioquímica corporal.  Un pensamiento o una preocupación pueden inyectarle vida o matarlo sentadito mientras ve cándidamente CNN en español.  Esta es la razón por la cual montones de expertos en salud nos evangelizan sobre la importancia del pensamiento positivo, del meditar, del hablarnos quietamente; esto no solo es un tema de “paz y amor universal”, es un recurso para el bienestar.  En el modo de supervivencia nuestro corazón se esfuerza 5 veces más de lo normal, nuestro aparato digestivo no tiene suficiente sangre para trabajar, producimos gases y reflujo gástrico,  el colón se irrita,  la piel pierde lozanía, se cae el cabello, nos sale caspa, nos arrugamos, nos da dolores de cabeza, nos da gripe, se afecta el sistema inmunológico, se tensa nuestra musculatura ¿Quieren más? Es casi una maldición gitana. 

La respuesta de adaptación ante el estrés es la que idealmente debería activarse con más regularidad.  Con ella la sangre llega a la zona pre frontal de nuestro cerebro  y nos permite ante la incertidumbre ser más creativos, prestar atención, abrir nuestras perspectivas y aprender sobre patrones en entornos nuevos. Gracias a ese tipo de respuesta salimos de crisis, contemplamos alternativas, evolucionamos, construimos.  Es lo que necesitamos para adecuarnos a un mundo que exige claridad mental y capacidad para aprender. Algo como el re inventarnos del que he hablado en otra ocasión.

¿Cómo entonces podemos leer esto? Si un niño está estresado en la escuela, o usted en su trabajo o con su suegra va a interpretar las situaciones como amenazas y responderá como tales, terminando finalmente decaído. Nuestro discurso mental tiene poderes extraordinarios para cambiarnos físicamente… sanándonos o matándonos (no exagero, conozco muchos casos).  Es importante mover nuestra atención de lo que nos preocupa, cambiar el enfoque, darle una pausa al cerebro, aunque sea mirando una pared. Todos podemos pasar por un mal momento pero no todos somos fundamentalmente nubes negras. Escuchar discursitos negativos propios y ajenos afecta inconscientemente la manera como percibimos el mundo, nuestro mundo. A veces somos muy duros con nosotros mismos.  Las heridas que nos infringimos emocionalmente a nosotros mismos y a otros requieren mucho esfuerzo y trabajo para repararlas.  En ocasiones estresantes nos hablamos con tres tipos de voces.  Con  la voz de la desesperanza, nos decimos que no hay salida.  Con la voz de la sumisión, nos decimos que si hay salida pero no la vemos.  Con la voz punitiva, nos decimos que si hay salida, la vemos pero no la merecemos.  Hay que ser cuidadosos, amables, impecables con nuestras palabras (como dice Don Miguel Ruíz en los Cinco Acuerdos,  que antes eran cuatro) y con los pensamientos que producimos.  Así que a bajarle tres al estresómetro.

¿Flores para sentirnos mejor?

Rescue Remedy si estamos en crisis y no podemos agarrar mínimo bajo ninguna circunstancia.  Nos va a ayudar a sentirnos enfocados.

White Chestnut para acallar el discurso tipo cadena que nos martiriza.  Nos ayudará a tener paz mental.

Willow para salir del sentimiento de que somos objeto de todo lo malo que pasa en la vida, nos ayudará a pasar la página.

Gorse si hemos perdido la esperanza.  Nos ayudará a tener certeza ante las situaciones de vida.

Si de algo sirve, mi abuelita decía que después de una noche terriblemente oscura siempre salía el sol.  Siempre hay luz al final del túnel. A lo mejor no es el tipo de bombillo que estábamos buscando sino uno de los ahorradores chinos que están de moda, pero es el que nos ayudará en el momento a salir de las profundidades de un desconsuelo. Piénselo… hablarnos bien y en positivo nos da buena vida.
Para ayudarnos, les dejo este video que me encanta:

1 comentario:

  1. hola buenas noches, quisiera que me informara donde queda su consultorio y nro de telefono para tomar cita... se lo agradezco de todo corazon. arelis lópez. me encuentro en caracas venezuela.. mi correo es arelis_14_10@hotmail.com

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