10 de enero de 2012

¿Tienes dañado el quimicómetro?


Se me ocurrió escribir sobre este tema pues justamente en estos días me encontrado con varias conocidos que me han manifestado que la química que sentían con alguna persona en sus vidas se había desvanecido. Al escucharlos pensé en mi misma. Pasé las festividades navideñas con mis dos hijos y sentí una diferencia en los afectos. Había una peculiaridad en la interacción, no era la misma de sus años más mozos.  Las personas que me inspiraron para este post me hablaban de pareja, amigos, jefes e hijos.  Manifestaban que el quimicómetro (aparato que acabo de inventar en este instante, cuyo propósito es medir la conexión especial en las relaciones) se les había fundido. 

Me relataban que al perder esa alquimia emocional se les había ocurrido reflexionar sobre sus experiencias previas, su pasado. Con mucho respeto, creo que ponerse a analizar tiempos remotos en búsqueda de claves tales como experiencias tormentosas en la niñez, o si uno martirizó a otra persona sin darse cuenta, o nunca nadie le dijo que lo quería, o su papá salió a comprar cigarrillos y nunca regreso, o lo escondieron en un closet privándolo de amor, eso no funcionará. Tampoco echarle la culpa a la mamá porque se divorció, o al papá porque trabajaba durante el día como oficinista y era guachimán (vigilante nocturno en venezolano) para redondear el sueldo y no nos acurrucó. Es preferible cambiar el enfoque pasado por el del ahora.  Me explico, en lugar de preguntarse los porqués y razones de las penas que generaron estados emocionales negativos como duelo /desesperanza es más saludable, desde todo punto de vista, fijarse en el cómo puedo hacer para sentirme mejor y reparar el quimicómetro mencionado en el párrafo anterior.

Dos jóvenes féminas me relataron una “misma” situación en dos geografías diferentes. Estaban cautivadas románticamente con alguien y luego de varias citas… ¡puff!  Se esfumó el individuo.  Aquí va mi reflexión: una cosa es la química de nuestra ilusión y otra la química real que se da entre las personas.  No es raro confundir lo bien que nos fue en un encuentro (real o virtual) con el potencial candidato tomando en cuenta la atención que nos prestó, con lo que esa persona realmente pueda estar sintiendo.  Suponemos que si nos prestó atención una o varias veces quiere algo con nosotros (incluyo damas y caballeros aquí), incluso hasta establecer una relación.  Sin embargo, todas esas son elucubraciones, especulaciones. Estamos dándole significado a muy poco contenido o sustancia, en otras palabras… estamos creando una fantasía. La química entre dos personas no está basada en “magia” sino en la sensación de seguridad e intimidad que se crea a través de un tiempo determinado.  Las damas en todas sus presentaciones (madre, novia, esposa, hermana, tía, abuela) tendemos a invertir grandes cantidades de tiempo adivinando al otro, presintiéndolo, pensando si no funcionó la cosa ¿qué pasó aquí? ¿Por qué no prosperó esta relación?  Hacemos trabajos detectivescos para predecir a los objetos actuales y potenciales de nuestros afectos.  Déjenme decirles esto, los hombres son más sencillos que las mujeres… simplemente les gustamos o no les gustamos, están de acuerdo o no están de acuerdo.  Se ahorran el sufrimiento.

El amor, la pasión vienen desde adentro hacia afuera, no los produce ni enciende otra persona. Ambas emociones salen a flote cuando se siente confianza y seguridad en ese otro.  Si usted siempre siente química pero las relaciones no se desarrollan siéntase afortunada. Es un buen momento para saber qué y cómo se acerca a otras personas.  Imagínese una relación con alguien que no la corresponde. ¡Fatal!!! Solo sería una fuente sufrimiento.

En el caso de los hijos, el amor es como la energía…se transforma no se destruye. Los míos ya tienen otros intereses y vidas propias, son independientes.  Es una ilusión pensar que van a ser iguales a cuando eran pequeñitos y giraban a mí alrededor como los planetas en torno al sol.  Hay química sí, pero se establece y balancea en otro tipo de ecuaciones. Afortunadamente los amigos, la pareja, los jefes podemos seleccionarlos, no así la familia. 

¿Flores para optimizar el Quimicómetro?

Clematis si fantaseamos y queremos en nuestras vidas al caballero blanco montado en su corcel que nos va a llevar a la felicidad eterna, o si soñamos con la relación perfecta.  Nos ayudará a poner los pies en el piso de la realidad.

Chicory si nos sentimos no correspondidos y queremos que nos amen como nosotros amamos.  Nos ayudará a entender que cada quien tiene sus propias maneras de expresar el afecto (está en nosotros aceptarlo o no).

Willow si nos sentimos vejadas, humilladas, maltratadas, victimizadas por el objeto de nuestros afectos.  Nos ayudará a participar en nuestro destino.

Centaury si somos tan hipersensibles que decimos que si a todo sin tomar en cuenta nuestras necesidades y deseos.  Nos ayudará a decir NO cómodamente.

Así pues que a ponerse los anteojos de la realidad, puede doler al principio pero podemos salir premiad@s luego.  Tenemos muchos recursos internos para estar y sentirnos bien. Probablemente Frank Quintero hoy día tendría que actualizar la letra de su canción semi-erótica de los años 80  solo es química, química oh-oh.  ¿Tendrá dañado su quimicómetro?

Si quieres indagar más sobre este tema te invito a leer mi libro El Antimanual.

1 comentario:

  1. hola mi nombre es surima, t felicito¡¡ muy bueno tu articulo, es cierto no podemos enseñar a amar a alguien q no lo sab expresar, quizas no c lo enseñaron d alguna manera u otra; no aprendio ni a decirlo, ni a manifestarlo, ni a darse cuenta d percibirlo... Mi vida es asi con el papa de mi hijo, y quiero terminar la relacion con el, por demasiados motivos... Muchas gracias..¡¡

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