12 de marzo de 2012

Evítese el suplicio


Me preguntan varios lectores que han leído El Antimanual cuáles serían las cosas que no se deben hacer en una relación de pareja. Debo decir que yo no soy una experta en el tema y que cada quien debería utilizar su sentido común.  Yo puedo decir lo que pienso pero mi vida no se parece a las de mis lectores, así que mis consejos y opiniones no necesariamente funcionarían en sus casos personales.

Sin embargo hay cosas que se caen de maduras y me voy a permitir compartirlas:
·         Nunca le diga a su novia, pareja, esposa que se ve gorda aunque ella se lo pregunte.  Evite el drama que sigue a una desafortunada y sincera respuesta.
·         Cuando estén perdidos en alguna ruta o buscando una dirección, no haga chistes o comentarios sarcásticos sobre la potencialidad del señor de la venta de periódicos para darle rumbo a su amado o la ventaja de tener un GPS.
·         No lo contradiga en público así usted crea que está exagerando un poco o bastante, déjelo ser héroe.
·         Deje de revisar los mensajes telefónicos, los chats de la computadora, la agenda diaria y las actividades de su amada o amado.  Eso es acoso y persecución, no demuestra confianza en el otro.
·         No le diga a su familia y amistades lo que su amado (a) le ha hecho cuando se han peleado.  Usted se puede contentar con él o ella pero ya los otros le agarraron idea y no lo van a ver igual que antes de su infeliz comentario. Si tiene necesidad de descargar consígase a un extraño en el medio de la calle y échele el cuento.
·         Cuando una mujer tiene un problema necesita hablarlo.  Cuando un hombre tiene un problema necesita soledad para pensarlo. Presionarlo para que hable es pésima estrategia.  Dejarla sola para que lo piense en tranquilidad es malísima idea, será leída como desinterés y egoísmo de la parte masculina.
·         La frase “tenemos que hablar” en el medio de un juego de baseball o de football, o de un programa importante en la tele, es una catástrofe.  Ubíquese, aprenda a esperar a que culmine el programa de televisión de su amado para conversar.  Ni se le ocurra hacerlo si perdió el equipo apoyado por él, su cabeza estará en otro lugar.
·         Esperar a que él lea sus pensamientos o sus expectativas es imposible.  Nadie puede entender las telas de arañas tejidas por los pensamientos femeninos, ahórrese el malestar y diga lo que quiere. Solo una mujer puede leer a otra mujer. Los consejos femeninos para resolver un tema masculino NO caminan.
·         La ley del hielo que usted cree que funciona…. no funciona.  Él va a estar encantado de tener un poco de silencio, y usted seguirá sintiéndose más sola que la i latina.
·         Caballeros, las damas a veces no decimos lo que pensamos.  Cuando decimos “podría ser” significa “no”.  Cuando decimos “haz lo que tú quieras” espere un tsunami.

A lo mejor se está riendo de lo que estoy diciendo.  Pero a las mujeres nos gusta que nos traten como pensamos, no como usted piensa que le gustaría que lo trataran (a usted) en determinada circunstancia. Y... ¿Quién sabe lo quiere realmente una mujer? He allí la incógnita. Lo que sería bueno para usted no necesariamente es bueno para ella y viceversa. Es confuso pero es así. Por eso es que dicen que a las mujeres hay que amarlas no entenderlas, ahórrese el vía crucis, todavía no es Semana Santa.

¿Flores para mejorar las relaciones?

Gorse si usted piensa que ya tiró la toalla tratando de entender al sexo opuesto, le ayudará a retomar la esperanza.

White Chestnut si le da vueltas y vueltas a sus pensamientos sin parar tratando de establecer escenarios de acción, le dará paz mental.

Chestnut Bud si siente que repite un guión de vida con todas las parejas que se encuentra en su camino, le permitirá fijarse en lo que hace para atraerlas.

Si quiere saber más de este tema le invito a leer el Antimanual, Bienvenida a tu mundo real después no diga que no le advertí. Lo encontrará por Amazon.com   Si está en México lo consigue en todas las grandes librerías, si está en Venezuela lo conseguirá en Pangea, Caracas.

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