20 de abril de 2012

El Factor F


Así como existe un Factor X (ese programa de televisión tipo franquicia visto alrededor del mundo) que busca resaltar el talento artístico de un montón de personas, también existe un Factor F que busca mostrar la felicidad en cada uno de nosotros… así esté recónditamente sepultada en algún lugar de nuestro cuerpo o pensemos que ese no es un atributo que nos adorna.

La felicidad como tema ha sido discutida por los siglos de los siglos.  Siempre hay alguien que lo saque a relucir, ya se considera un tema de salud.  Ahora mismo existe una rama de la psicología llamada positiva que busca que aprendamos a cómo sentirnos plenos  y contentos. Algunos expertos, analizando este tema de plenitud emocional, nos dicen que hay un 50% de genética, un 10% producto de circunstancias (tener recursos económicos, estar saludable, tener pareja, un trabajo satisfactorio), y un 40% tiene que ver nuestro estado mental, estilo y escogencias de vida.Yo no soy muy buena en matemáticas pero entiendo a simple vista que hay un 50% que nos favorece a todos independientemente de nuestro ADN y nuestra biología.No hay excusas para las caras largas o de toro enojado.

Por alguna razón hemos creído o aprendido que lo material es lo que nos hará felices (bien sea un carro, una cartera de diseñador, ser rico, ganarse la lotería, entre algunas opciones) cuando en realidad está categoría solo cubre el 10% del espectro de acuerdo a los entendidos y estudiosos.  La felicidad es una experiencia que nace en nuestro interior y se hace camino hacia el exterior… ¿Ha visto a una mujer enamorada?  Se ve radiante, exuda la felicidad por la piel. Su estado anímico la maquilla como modelo profesional sin necesidad de lápiz labial o máscara de pestañas.  ¡Se ve hermosa sin intervención del photoshop!

Una contraindicación para ser feliz es el aislamiento social.  He visto muchas damas y caballeros más solos que la i latina,  no tienen relaciones sociales saludables o les cuesta integrarse en conexiones sociales no digitales.  Pienso a veces que la tecnología ha jugado un papel importante en esto.  Los niños pasan mucho tiempo frente al televisor, con video juegos, los adultos podemos estar “pegados” a los smartphones, al Facebook, al Twitter,  a las tabletas o a la computadora.   Hemos perdido la destreza para relacionarnos cara –a-cara, lo hacemos dedo a dedo. Hablamos más con los que están lejos e ignoramos  descortésmente a los que están cerca. Este aislamiento puede hacer que en un momento nos sintamos solitos y tristes.

Si su excusa para no ser feliz tiene como base algo que alguien le hizo o dejo de hacer, entérese  que hay un gran movimiento sobre “el perdón” que viene rodando desde la época de Jesucristo, Budha, Alá y otros famosos contemporáneos en esa onda.  Sin embargo, debo aclarar que perdonar va más allá de la palabra absolver, de un confesionario, de Carlos Fraga o de declarar a otro inocente.  Usted debe sentirse inmutable ante la presencia o el pensamiento que generó ese (re)sentimiento en un principio; de otra manera usted se estará tomando su propio veneno... en jarabe o en pastillas.  En concreto, perdonar es algo que hacemos por nosotros mismos no por los otros, ellos (esos que “generan” el malestar)  ni se enteran ni les interesa lo que usted está sintiendo.  Entonces ¿para qué sufrir? Ahórrese el tormento.

Flores para incentivar el Factor X ¿o el F?

Willow si sentimos que no somos felices pues el destino se “empeñó” a hacernos la vida de cuadritos.  Nos ayudará a perdonar y ver la vida sin lamentos.

Holly si somos hipersensibles a lo bien que les puede ir a los otros.  Nos ayudará a desarrollar un corazón generoso.

Pine si nos sentimos culpables por sentirnos bien o por sentirnos mal, por lo que hicimos o por lo que dejamos de hacer.  Nos ayudará a soltar ese escaparate (armario)  que arrastramos por la vida.

El Dr. Bach decía que debíamos invertir en cuidarnos nosotros mismos, enfocarnos en lo importante. Pienso que realizar actividades donde fluyamos, es decir donde la atención y la motivación sean necesarias para lograr el objetivo, puede ayudarnos a lograr el Factor F.  Por ejemplo cocinar, hacer jardinería, esquiar, caminar, bailar, cantar. Cuando establecemos objetivos y planes, cuando los perseguimos, cumplimos y obtenemos resultados, entramos en el estado mental de balance pues le damos estructura y base a nuestra actividad diaria.  No importa cuál es su ocupación o condición,  todos tenemos la posibilidad dentro de nuestras circunstancias de hacer de nuestra vida  un mar de lágrimas o un mar de felicidad, de nosotros depende esa F.

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