13 de mayo de 2012

Mi mamá está loca


Estoy segura que muchos hijos luego de la adolescencia piensan que las mamás somos un fastidio. No me cabe la menor duda, yo misma lo pensé de la mía.  Las mamás preguntan mucho, quieren saber sobre sus muchachitos (que a veces no lo son tanto) y sus andares, abrigan cuando ellas tienen frío, quieren que sus hijos no pasen trabajo,  que prosperen, que formen pareja con personas dignas (¿?), que vayan al baño antes de salir a la calle, que no anden rumbeando muy tarde, que se cuiden de las malas influencias, que estudien, que sean alguien de bien, que no padezcan por nada ni nadie.  Son capaces de dar su vida con tal de no ver sufrir a sus criaturas (¿adultos?) no importa la edad real.

Cuando estamos pequeños la madre es el centro del universo pero luego con la edad pasa a ser uno más de los astros, a veces próximo a Plutón… el más lejano. Lo digo sin pizca de amargura simplemente es así, es la ley de la vida. Todo lo que critiqué a mi pobre madre lo hago yo.  Todavía a la edad que tienen mis hijos les pregunto si ya comieron y ni siquiera viven conmigo pues nos separan kilómetros de continente en distancia. Igualito me preocupo y a veces me ocupo.  A lo mejor es porque aprendí de mi mamá que comer era salud, alimentarse era amor y compartir comidas familiares era una manera de celebrar…además de enterarse de las últimas noticias disimuladamente.   

Freud legalizó la sospecha de que culpa de todo la tienen las madres.  Por eso es que se puede escuchar a hijos diciendo que son infelices porque estudiaron algo que no querían, no tuvieron tiempo de calidad cuando infantes, los castigaron por buena gente cuando chiquitos, trabajan en un área insatisfactoria, seleccionaron la pareja equivocada por presión materna. Como si hubiesen tenido una pistola en el pecho para hacerlo o no tuviesen voz para argumentar a favor o en contra.   Así que las madres podemos ser tildadas (verbalmente o en pensamiento) de locas, malas y torpes en algún momento de  nuestras vidas.  Pero no hay que preocuparse mucho pues en algún momento esos hijos se convierten en padres y re-comienza la misma historia con ellos como actores. El guión de la película es el mismo. Lo que parecía locura entonces es entendible y justificable.

Añoramos entonces a aquella señora, esa loca, que se preocupaba por los pequeños detalles, nos daba confort, secaba lágrimas y generaba caudales de motivación para que fuéramos personas de bien. Como decía Carl Gustav Jung Toda madre contiene a su hija en sí misma y cada hija a su madre. ¡Aplica también a los hijos varones!!

No se pierdan estos dos videos muy simpáticos sobre esa loca llamada mamá que cruza las fronteras geográficas, culturales y lingüísticas. En otras palabras, no era en mi familia, no son las mamás en Venezuela…la cosa con las mamás es planetaria.

Feliz día a todas las madres en acto y en potencia.  Un cálido abrazo y mis mejores deseos hoy y siempre.


12 de mayo de 2012

¿Qué esperar cuando se espera?


Qué esperar cuando se espera es el nombre de una película ahora en cartelera cinematográfica con una mega constelación de estrellas de Hollywood. No la he visto aún pero segurísimo que muestra el tema del embarazo y parto de acuerdo a los cortos que he visto. Sin embargo se me ocurrió escribir sobre el tema por mi querida Isa que acaba de dar a luz a Juan Fernando, y por haber visto a varias amigas embarazadas en Calgary que van a tener sus bebés la próxima semana.

El embarazo es uno de mis estados de vida favoritos. Yo disfruté mucho el proceso y esperé a mis dos hijos con muchísima ilusión. Pero una cosa era la que yo tenía en mi cabeza y otra era lo que realmente me sucedía. Recuerdo claramente que en una de mis clases pre-natales nos pasaron una película sobre el parto y pensé que yo no quería estar en el lugar de la dama que estaba en labor de pujar.  Muy tarde para esa conclusión, ya tenía 20 semanas de gestación… para atrás ni para coger impulso.  Luego recuerdo que como buena venezolana quería verme regia y sentirme enérgica a los 8 meses con ese barrigón que me hacía parecer como carpa de circo, no entendía que este proceso era diferente.  

Me atrevería a decir que el embarazo es uno de los momentos más esperados en la vida de algunas mujeres. Nos preparamos mucho y sin embargo, no sabemos cómo se presentará ya que cada experiencia es totalmente distinta, aun en una misma mujer con varios embarazos.  En cualquiera de las experiencias y reacciones con relación a esas 40 semanas los remedios florales de Bach nos ayudarán a hacerlo lo más suave, fluido y fácil posible.

¿Qué les parece si revisamos algunas situaciones comunes en damas embarazadas? Probablemente encuentre una flor o varias que le ayuden a usted o a alguna conocida en la dulce espera.   

Una de las flores que pueden ayudar a la mujer cuando queda embarazada a adaptarse a su nueva condición pues no se halla consigo misma es Walnut, le ayudará a fluir con el cambio de vida.  Para esas primeras semanas cuando se siente cansancio profundo y mucho sueño Olive puede ayudar a recuperar la energía.  Para aquellas futuras mamás quienes temen el parto Mimulus ayuda a tener valentía serena ante el evento.  Cuando nos sentimos preocupadas por la salud y el desarrollo del bebé en nuestra pancita Red Chestnut ayuda a ocuparnos en lugar de preocuparnos. Cuando vemos como se transforma nuestro cuerpo y nos sentimos poco atractivas Crab Apple nos ayuda a recuperar el gusto por nosotras mismas. Si queremos llevar el régimen exactamente tal como lo pide el doctor en términos de alimentación, ejercicios, salud para estar y sentirnos perfectas llegando a tal nivel que perdemos el placer de estar embarazadas Rock Water puede ser útil. Si nos excedemos en algo como una caminata, o una comida, y luego nos sentimos culpables pues pensamos haber dañado al bebé Pine puede ser la flor del momento.

Si la embarazada se dedica a la casa, trabaja, atiende a otros miembros de la familia, incluso a otros hijos que tenga, nunca se queja pues siente que es su responsabilidad y no respeta sus necesidades personales Oak será una flor importante a considerar. Si ha tenido problemas durante el embarazo como sangramientos, subidas de azúcar, pre-eclampsia que la han “marcado” y le producen desconsuelo Star of Bethlehem puede ayudarla a superar esa sensación intensa. Si no ve el momento de que nazca el bebé pues siente que ha pasado mucho tiempo Impatiens puede ayudarla a manejar su ritmo.  Si se encuentra en crisis emocionales pequeñas o grandes Rescue Remedy la puede ayudar, así como también Rescue Cream para ser aplicada a los senos, abdomen, caderas y pantorrillas para relajar esas zonas del cuerpo.

Así que podemos sentirnos tranquilas, las flores de Bach pueden acompañarnos en este proceso de la dulce espera.  Que se los diga yo que las conocí gracias a mi primogénito hace ya casi tres décadas en Inglaterra.