26 de septiembre de 2012

Tortura Urbana: Bullying



Con el regreso a clases sale a relucir el tema del acoso que ahora se ha popularizado con el nombre de bullying.  Sin embargo, aunque nuestra atención se focalice a las situaciones escolares, el hostigamiento puede verse en diferentes circunstancias de la vida cotidiana. Tanto niños como adultos pueden ser víctimas de esas prácticas donde se produce maltrato psicológico, verbal o físico.

Por motivos de consulta he escuchado muchas historias de tortura sistemática y metódica, que puede ser explicita (porque se ve la acción) o silenciosa, marcándose esta última en algunas ocasiones con la indiferencia o la exclusión.  Los acosadores de oficio pueden hacer “su trabajo” solos o en complicidad con un grupo de seguidores. Últimamente la agresión ha tomado matices cibernéticos: se hace con intensidad a través de las redes sociales.  Basta leer en foros algunos comentarios para entender la intolerancia y acoso a otros pareceres o seres, o ver páginas de Facebook donde se expone al escarnio público la vida de otros, etiquetados por supuesto para que toda la bolita del mundo y los cinco continentes se enteren.

Este hostigamiento es una forma de violencia y no excluye géneros, edades, tipos de trabajo o actividad.  Se puede dar en cualquier lugar: en nuestra misma casa o fuera de ella, en nuestro espacio vital o en el cibermundo.  Este terrorismo está caracterizado por el temor que desarrolla la víctima al poder que ejerce su victimario.  Este miedo puede estar basado en acciones reales o percibidas que afectan a la persona objeto del bullying.  La persona hostigada queda expuesta emocional y hasta físicamente ante el maltratador.

El objetivo del acosador es someter, reducir, apocar y aplanar a la “presa” seleccionada para mostrar su poder. Las víctimas pueden ser escogidas por diferentes razones: porque sobresalen, porque tienen alguna condición física, porque son diferentes, por raza, religión, creencias o tendencias. Muchas de las acciones llevadas a cabo por el victimario y su grupete de seguidores buscan la ridiculización, el menosprecio social (donde se presenta una imagen distorsionada del martirizado), la coerción (para someter la voluntad), la exclusión grupal (aislándolo e impidiendo su expresión), el amedrentamiento y la amenaza a la integridad.

Puedo recordar perfectamente que fui víctima de acoso en muchas ocasiones escolares porque era muy tímida, siempre fui la más pequeña del salón, tenía el cabello muy crespo y además era gordita… el objetivo perfecto para ser un puchinbol*.  Hace poco le escuché a una joven que tenía que demostrar su tecnicismo en el trabajo pues su jefe le decía que “era una lástima que fuese mujer” y continuamente le daba actividades especiales para ridiculizarla en público.  Algunos políticos, tiranos y gobernantes acosan a las personas quienes no siguen sus “verdades” o simplemente son diferentes como en los casos de Hitler, Castro o Mussolini. Las madrastras de Blanca Nieves y la Cenicienta, en cualquiera de sus versiones, eran malvadísimas y martirizadoras. Se leen casos de acoso doméstico de todo tipo (esposos, padres, hijos) en los países del tercer mundo y en los industrializados.  En Ottawa – Canadá un joven se suicidó porque era gay y sus compañeros de aula lo comenzaron a hostigar por Facebook.  Hace poco Demi Lovato, la cantante, comentaba que había personas que la acosaban diciéndole cosas horribles a través de Twitter  y además fue víctima de bullying mientras estuvo en la escuela.  Así como estos pocos ejemplos puede haber millones de casos imaginables e inimaginables.

¿Es una historia tan vieja como nuestra existencia? ¿Es parte de nuestra naturaleza? No lo sé a ciencia cierta. Lo importante es darse cuenta de nuestras conductas y las de nuestros seres queridos para proceder antes de que se produzcan daños en la auto-estima y salud físico-mental del acosado. En el caso del agresor, si se le prende el foco y se da cuenta, podría explorar si lo hace por influencia del medio ambiente (televisión, video juegos, amigos, tendencias), si es una conducta aprendida en su entorno familiar o si es la manera como resuelve sus conflictos personales.

Aquí no vale ser redentor….No trate de hacer este trabajo usted solo mi estimado lector, busque ayuda si hay una situación de tortura moderna en su vida.  La intervención para solventar el acoso es multidisciplinaria y requiere de expertos. Puede ser peor el remedio que la enfermedad si actúa solo y sin experiencia en el tema.

¿Flores para acompañar la intervención experta ante el acoso?

Larch para trabajar nuestra auto-estima y no caer en la desesperación por incapacidad ante los victimarios.

Rock Rose para el temor que nos congela y paraliza, nos ayudará manejar la situación con valentía.

Centaury para que podamos decir no sin someternos a la voluntad de los otros

Walnut para manejar nuestra hipersensibilidad ante las circunstancias y personas quienes pueden estar hostigándonos.

Afortunadamente ahora se habla abiertamente del tema y hay campañas para combatirlo responsablemente.  Programas de televisión muestran situaciones y personas que en otras épocas han sido víctimas de acoso (Will & Grace, Modern Family, por ejemplo).  No se ha eliminado pero se ha abierto la puerta a la posibilidad para reflexionar y actuar sobre esta forma de tortura moderna.

¡Ah!!! Se me olvidaba ¿Puchinbol? Es como le decía mi mamá al punching ball (en inglés).  Es esa pelota de gran tamaño, pegada a un soporte flexible que utilizan los boxeadores para entrenarse. Imaginen cómo puede sentirse una víctima del bullying.

Sobre el tema... Christina Aguilera

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