9 de octubre de 2012

¿Dolor de corazón?



Entendiendo que nada de lo que yo pueda decir va a cambiar la historia personal; sin embargo, quisiera aquí y ahora hablar sobre el dolor de corazón que es como llamo al luto o duelo.

El duelo es un proceso emocional  que implica adaptarnos a una nueva circunstancia de vida.  Se relaciona con pérdidas: de trabajo, de un ser querido, de una relación, de una elección presidencial. Este proceso emocional puede estar sazonado con dimensiones de orden moral, filosófica, cognitivas e incluso físicas.  Por ejemplo la pérdida de una causa o un ideal, la pérdida de una extremidad, la pérdida de un familiar, la pérdida de un cargo. Todas ellas pueden tener respuestas fisiológicas (podemos caer en gripes, baja nuestro sistema inmune y somos más propensos a “agarrar” cualquier virus) y también respuestas sociales (apatía colectiva, resentimiento grupal).

La exteriorización del malestar es preferible a la evasión de lo que se está experimentando. Hay fases que pueden determinarse en este tipo de proceso: la primera es el impacto inicial hasta que se logra asimilar el “golpe”. La segunda es la negación que viene con un sentimiento intenso de tristeza, aquí es cuando comienza el verdadero luto. La tercera es el duelo en si mismo, caracterizado por desinterés y ambivalencias ante las situaciones de la cotidianidad, conlleva nostalgia, tristeza y dolor agudo.  Va disminuyendo a medida que pasan los días pero puede durar hasta unos seis meses. La cuarta y última tiene que ver con la resolución.  Aquí se da la reconexión con la vida diaria y se estabilizan los altibajos de la fase anterior.

Esto podría leerse, sonar y sentirse como muy teórico…pero no, unas etapas más o unas etapas menos, es lo que todos sentimos.  Los expertos recomiendan aceptar la realidad de la pérdida, "vivirla", permitirse sentir el dolor y las emociones asociadas,  tratar de adaptarse (aprender a vivir la nueva circunstancia, tomar decisiones, re-invertir en nosotros mismos). A veces quienes sufren este síndrome de pérdida o duelo se pueden sentir frágiles y cínicos. Cuando queremos ayudar, decirles que tienen que superarlo para seguir adelante con sus vidas puede ser contraproducente y empeorar los síntomas.

Sin afán de parecer simplona, hippie (por lo de paz y amor) o bobalicona positiva, me voy a permitir sugerir una vía de acción ante el duelo basada en un re-encuadre cognitivo: AGRADECER.  Si, así mismo como lo lee, agradecer. No es una tontería, tampoco una visión de nueva era, no señor. Pensar en “eso” o “ese” que hemos perdido desde una perspectiva positiva nos ayuda a superar más rápidamente los estados de desaliento y desesperación. Paso a comentarles lo que hago para trabajar cualquier estado donde decaigo o mis esperanzas se ven mermadas:
  • ·         Piense en 5 cosas que obtuvo de la experiencia de estar con esa persona, con ese ideal, en ese trabajo, en esa campaña electoral.  Si dice no encontrarlas… oblíguese a descubrirlas.  Trate de hacer este ejercicio por varios días. Es sanador. Va a encontrar muchas cosas por las cuales estar agradecido aún en la pérdida.
  • ·         No retrase expresar el agradecimiento, así sea por Facebook, por Twitter, mentalmente, personalmente, en voz alta en su carro, coméntelo con otros.
  • ·         Note lo que estuvo bien en todo el proceso (de vida, político, de trabajo) en lugar de focalizarse en lo malo (que a veces peleaban, que otros no votaron, que su jefe era un bicho).
  • Como hacen los monjes Budistas, tómese tiempo para respirar: el mismo número de segundos para inspirar que para expirar.  Eso calma internamente.
Sobre el caso Venezuela en estos momentos, el profesor Allen Mc Connell de la Universidad de Miami dice sobre el duelo electoral en una entrevista suministrada para la BBC de Londres: “Los pacientes que se recuperan del síndrome de estrés postraumático producido por duelo renacen sabios, más energéticos, y más activos políticamente”.

¿Flores para momentos dolorosos?

Rescue Remedy para manejar la crisis de la pérdida.  Cuatro gotas cuatro veces al día como mínimo para mejorar la sensación de emergencia, hasta sentirse mejor (una semana, un mes).

Star of Bethlehem para la sensación de vacío o pérdida, nos dará de vuelta el consuelo.

Walnut para la hipersensibilidad y falta de adaptación a las nuevas circunstancias, nos ayudará a fluir.

Willow si nos sentimos víctimas del destino, de la situación, nos ayudará a salir del hueco de la amargura.

Holly si pensamos que quisiéramos matar a alguien, si deseamos mal, si sentimos odio y necesidad de venganza, nos ayudará a restablecer un corazón bondadoso.

Cada uno de nosotros puede necesitar remedios florales diferentes.  Los invito a revisar en la pestaña Sobre los remedios florales de la barra en esta página toda la gama.

Quisiera terminar esta entrada con el Eclesiastés 3, para mí es siempre una oportunidad de reflexionar sobre el vacío y la desesperación:

Para todas las cosas hay una razón y todo lo que se quiere debajo del cielo… tiene su tiempo:
Tiempo de nacer y tiempo de morir;
tiempo de plantar y tiempo de cosechar;
Tiempo de herir y tiempo de curar;
tiempo de destruir y tiempo de edificar;
Tiempo de llorar y tiempo de reír;
tiempo de lamentar y tiempo de bailar;
Tiempo de esparcir las piedras y tiempo de allegar las piedras;
tiempo de abrazar y tiempo para no hacerlo;
Tiempo de ganar y tiempo de perder;
tiempo de guardar y tiempo de arrojar;
Tiempo de fragmentar y tiempo de recomponer;
tiempo de callar y tiempo de hablar;
Tiempo de amar y tiempo de aborrecer;
Tiempo de guerra y tiempo de paz.

Aclaro, no soy una persona religiosa pero intuyo que Papá Dios trabaja en formas misteriosas… no nos explica cómo, por eso podemos confundirnos y agobiarnos.  Lo que es segurito es que nos bendice a plenitud, no importa la denominación a la cual usted pertenezca mi estimado lector.  La esperanza es lo último que se pierde.

1 comentario:

  1. Gracias Señora Marielena! Me encanta su pagina, la ultima cita es tomada de la Bbilia... Gracias a Dios podemos meditar en cuantas bendiciones tenemos eso tambien ayuda a lidiar con las penas del diario vivir.

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