27 de octubre de 2012

¿Qué será lo que quiere el Negro?




Ese es el título de una canción de Wilfredo Vargas, muy de moda en los años 80 cuando el merengue se hizo dueño de todas las salas de fiesta en Colombia y Venezuela. La letra era más profunda que plato de postre. Si le hiciéramos diferentes tipos análisis a la canción saldría más que desaprobada en fundamentos para la auto-estima, psicología femenina y aptísima para violencia doméstica y de géneros.

El nombre de la pieza musical evoca lo que me preguntan muchas congéneres: qué es lo que quieren /esperan los hombres de una fémina, por qué si me ama a mí tiene a otra, por qué si yo soy la otra no se divorcia, por qué me monta los cuernos con varias al mismo tiempo, por qué me trata así, ¿qué he hecho para merecerme esto?, por qué repito el mismo guión de vida,  entre muchas otras más de un listado infinito.  A diferencia de otras autoras que escriben sobre ese tema como expertas en la comunicación masculina… yo no puedo hacerlo.  Si yo realmente lo supiera fuese millonaria. Me llamaría la bruja de los Palos Grandes (el sector caraqueño donde trabajo).  Hablar sobre  el comportamiento masculino desde la perspectiva femenina, especulando qué es lo que ellos piensan, es para mí solo un ejercicio intelectual que muchas veces no tiene nada que ver con la realidad.  Yo puedo hablar sobre lo femenino porque es realmente lo que manejo tanto teórica como prácticamente, es mi ecosistema.   

Justamente basándome en mi libro El Antimanual voy a contarles algunos hallazgos que quiero compartir y seguramente los caballeros que leen mis artículos podrán dar fe de lo que digo.  Cada vez reafirmo que el tema traspasa los límites geográficos; no es un tema cultural, ni de un país en específico, es tan femenino como Eva la de la manzana.  Aquí van mis observaciones:
  • Cuando nos pasa algo, las mujeres contamos historias porque necesitamos que nos escuchen. Si se las contamos a otra mujer, aunque se canse de la perorata, se las aguanta y trata de entendernos porque está en el mismo canal o frecuencia femenina, somos un club.  Cuando se lo contamos a un hombre la tendencia será tratar de arreglarlo; en su naturaleza está tomar acciones para finalizar el punto, para resolver.  Si el pobre sujeto resuelve o trata de hacerlo, nos molestamos porque no nos quiere escuchar. ¿si capisce? Entonces, resuma o dígale que solamente quiere que la escuche.
  • Las mujeres hablamos entre líneas.  Eso es corriente entre féminas pues conversamos en códigos o claves encriptadas desde que somos niñitas. Un ejemplo, usted está con su pareja y le dice: el vecino si es generoso.  Llevó a la novia de paseo a Miami y le compró de todo. Él piensa que es un comentario común, pero no…. usted lo que quiere es que él copie el ejemplo del magnánimo vecino y haga algo similar con usted. Pero no le dice lo que usted quiere, él debe adivinarlo tipo ilusionista de circo. ¿Otro ejemplo? Usted va con su marido de paseo al centro comercial, se detiene frente a una vidriera ve unos botines hermosos, emite un medio suspiro y sigue de largo.  Cuando el hombre le pregunta que le qué pasa usted dice “nada”. Él asume que es nada de verdad y sigue tranquilito.  Usted se molesta, hubiese querido que él le preguntara  ¿te gustan? ¿los quieres?  Ubíquese, no lo va a hacer.  No porque sea malo, es porque los hombres son más simples, van directo al grano, no asumen. Conclusión, no suponga... dígale directo lo que quiere o siente.
  • A las mujeres nos encantan los peros (no los perros, que también pueden gustarnos). Con esto quiero decir que aún en situaciones positivas nos agarramos de algo negativo.  Examínese para que se vea o se escuche. Ejemplo, una dama le dice a la otra: “que hermosa te ves, has bajado un montón” y la receptora del halago dice “si, ¿te parece?, pero me faltan unos tres kilos más”.  Su pareja le dice “la comida está deliciosa”, usted puede responder “si pero le faltó sal”. Siempre nos ronda un pero. A ese pero los hombres lo llaman negatividad en su club (en el nuestro sería un comentario extra). Si usted usa muchos peros en su vida cotidiana, él va a buscar qué hacer para no aguantárselos.  No significa que necesariamente la va a dejar, pero se va a ir cansandito. Mi abuelita decía “tanto da el agua al cántaro hasta que lo rompe”. Esto aplica con las relaciones de trabajo y amistad también.  Cuando escuche “allí viene Nube Negra “póngase pilas…no vaya a ser que sea sobre usted lo del comentario. Resumido... escúchese y minimice los peros.
Antes de pensar cómo arreglarlo a él, o saber qué es lo que quiere el negro (sin connotaciones racistas) podríamos comenzar por nosotras mismas. ¿Qué es lo que realmente y objetivamente deseamos? No nos engañemos….No hay recetas mágicas. Aquí no hay feng shui, tarot, ángeles, hechizos, astrología que valgan. Vamos a aclararnos primero, entender que estamos sintiendo, qué emociones tenemos que trabajar, y cuáles acciones concretas vamos a tomar.¿Qué será lo que quiere la negra?


¿Flores para comunicarnos mejor?

Chicory para amar fluidamente sin sufrir, sin egoísmos, de una manera natural, para dar y recibir sin dolor.

Walnut para que la influencia del otro no nos afecte, para que seamos nosotros mismos en cualquier relación.

Heather si hablamos más de lo que escuchamos, favorecerá una mejor comunicación y por ende una mejor relación de pareja.

¡Aja! Ahora pregúntese si realmente hay compatibilidad entre lo que quiere el negro y lo que quiere la negra ¿Comparten el mismo sistema de valores, expectativas a nivel físico, definición de relación de pareja, formas de resolver el conflicto, intereses, amistades, vida social, manejo del dinero, sueños, ideales de familia? Pareja implica mucho más que estar acompañado. ¡Mosca pues!!

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