11 de octubre de 2012

Sobre el descubrimiento de América



Esta entrada ha sido muy popular entre mis lectores, por eso y para celebrar a Colón la publico nuevamente. Mi visión de historia fabulada.

Hasta hace recientes décadas aprendimos que Cristóbal Colón había descubierto a América y por supuesto a Venezuela, ahora conmemoramos el encuentro de dos mundos. Cuando estaba en primaria, celebrábamos el día de La Raza (ya no se llama así) con carteleras escolares, eventos alusivos al descubrimiento, y, por supuesto, un día libre si caía dentro de la semana escolar. A mí me encantaba darle rienda suelta a la imaginación sobre este tema.

En las clases de historia de América siempre me preguntaba por qué un italiano y no un español había recibido los favores de la reina Isabel La Católica de España. Ahora de adulta lo entiendo.  Sin afán de agraviar a nadie, no hay nada más desgastador que un italiano con un proyecto, son como el conejito de Energizer, ¡perseverantes!! Por eso es que han sacado adelante a muchos países con su esfuerzo. Esa cualidad, mezcla de insistencia y tenacidad, le brindó frutos al famoso navegante.  

Rememorando la historia a mi manera, Colón ya había estado en la cuna de los navegantes, Portugal, y allí no le habían hecho caso. Así que se fue a España a probar su suerte y ver si la Corona le patrocinaba su idea. Comenzaron las conversaciones con su Majestad Isabel La Católica, porque el Rey se negó rotundamente a atender al marino ese (despectivamente). El monarca explicó que no había nada más peligroso que un tonto con una idea.  A mi parecer, pudo más la maña que la fuerza de Cristóbal con la pobre Isabel quien probablemente para sacárselo de encima le dijo: “Si mijito, si, deja el fastidio; agarra esta tiara engastada con piedras preciosas, toma estas cuantas joyas y vete a explorar bien lejos. ¿Me escuchaste? Muy, muy, muy lejos.  Eso sí, rindes ese dinero bastante. No es que te me vas a aparecer aquí diciendo que no alcanzó, porque Fernando se va a molestar conmigo y no quiero problemas ¿entendiste? Ya tenemos bastantes líos con los de la Corona”.


Así fue que el pana Cristóbal llegó a estas tierras americanas buscando a Las Indias Occidentales. Él quería traer una tripulación de primera clase: gente con doctorados, maestrías, diplomados, graduados en universidades de primera, pero Isabel como mujer avispada que era le proporcionó otro tipo de tripulación. Ella decidió limpiar su casa… agarró el malandraje que estaba recluido en las prisiones del sur de España y los metió en la Pinta, La Niña y la Santa María. Yo creo que ella cándidamente auguró que como Colón creía en “esa loca noción” de la redondez de la Tierra, todos se iban a caer con naves y aparatajes por el precipicio del horizonte (abaaaaaajo) ya que la Tierra era realmente plana según los estudiosos de la época.


Por supuesto Cristóbal después que zarpó con aquel equipazo de gente (por lo de la calidad, me refiero), todos mansitos, buena gente, tranquilos, bien hablados, incapaces de alterarse, le pedía a Papá Dios que no se hubiese equivocado en sus proyecciones de la redondez del planeta ya que eran altas las probabilidades de que hicieran un sancocho con él. Después de varios días con sus correspondientes laaaaargas noches, y un afilado cuchillo en su cuello, se escuchó a Rodrigo de Triana gritando “tierra a la vista”. El pobre  estaba montado en un mástil, buscando serenidad porque sufría de mareos.   Colón salvó su pellejo, al pobre Rodri nadie le hizo reconocimientos, la tripulación se lanzó al terreno firme y lo demás es historia.


¿Qué pasó con Isabel? Bueno, yo siempre he dicho que Dios protege a sus criaturas aunque nos quejemos. Cristóbal, después que exploró, tomó fotos con su cámara digital reflex, subió videos en YouTube, y colocó todo en Facebook. El BlackBerry no tenía señal porque el roaming para estas zonas era muy costoso, y las joyas no le habían alcanzado para contratar el servicio telefónico de voz y data. Los portugueses y sus paisanos italianos por supuesto se enteraron retorciéndose de la frustrachera (frustración con rabia), también su majestad Fernando de Aragón quedó atónito. Sin embargo no le dijeron ni ñe sobre el descubrimiento a Isa, además como se imaginaban que ella no era buena con la tecnología….no se iba a enterar (¡ujum!).  Las molestias de esos señores eran distintas. Los potenciales patrocinantes del viaje, quienes no le hicieron caso al genovés, estaban molestos porque habían perdido la posibilidad de hacerse fácilmente de unos dolaritos sin pasar por CADIVI.  Fernando, en cambio, estaba molesto porque sabía que ahora Isabel se iba a enchufar con la frase “yo te lo dije, yo te lo dije, pero tú a mi no me haces caso”.


¿Qué creen que hizo Cristóforo? Pues medio arregló las naves como pudo, dejó al gentío en las nuevas poblaciones de La Conquista y zarpó rumbo a la Madre Patria cargado de regalos para la Reina quien había siempre creído en él. Ella, la avispada, feliz con los obsequios….chocolate 70% puro de Paria y Curiepe, perlas de Margarita y Cubagua, oro del Callao, diamantes del macizo Guayanés, tequeños de la Casa Mar y unos golfeados de la Encrucijada. Cuando se reunieron los tres a celebrar el descubrimiento, Isabel se volteó y le dijo a Fernando: “Te fijas Fer, es que tu nunca me haces caso gordo!". El rey solo miró al cielo pensando “lo que me espera Dios mío, lo que me espera!”.


¿Flores para El Navegante Genovés?


Vervain para manejar su ímpetu de manera de convencer sin avasallar a sus potenciales socios de negocios.


Clematis para su fantaseo constante, de manera de darle ingeniería a sus sueños y ser más preciso en los proyectos.


Gorse para la falta de esperanza después de tantos días en alta mar con el cuchillo y las amenazas al cuello, para seguir en la lucha sin tirar la toalla.


Dicen las malas lenguas que Colón se casó con una venezolana y después de descubrir el continente americano no pudo seguir con sus exploraciones. La señora en cuestión le reclamaba todo el tiempo que no la quería pues se lo pasaba de viaje, sospechaba de la bondad de la reina (pensaba que tenían un trompo enrollado), no le creía que en los barcos solo había hombres, protestaba que por estar viajando nunca compartía con la familia, le reclamaba que tantas joyas y tantos tesoros y ni siquiera podían cambiar la decoración del hogar, le hackeaba el correo electrónico para saber si había otra merodeando. Le decía que se arrepentía de haberle regalado para su aniversario de bodas la novela Una Ola tras Otra de Eli Bravo, pues se había inspirado demasiado con lo del encuentro de la intimidad en la soledad. Colón se murió de agobio, prefería las tripulaciones insubordinadas a la intensidad abrumadora de su esposa.


Nota de la autora:

  • Esta es una versión libre del suceso, la verdadera historia se la dejo a los sabios historiadores, esos si saben de los detalles.
  • Se dice que Isabel fue la pionera de la liberación femenina y obligó  a Fernando después del descubrimiento a cambiar sus datos  personales en el padrón electoral;  pasó de ser de Aragón a de Castilla.
  • Todavía no se sabe a ciencia cierta cómo murió el navegante, pero en Venezuela se ha estado haciendo estudios sobre los restos de Bolívar...por si acaso. No es de extrañar que salga la nueva foto tridimensional de Colón.
  • La imagen, tomada de internet, es una aproximación gráfica realizada por Rodrigo de Triana.  Se le acabo la batería a la cámara digital y tuvo que resolver dibujando de manera de dejar una idea de lo sucedido para las generaciones posteriores. 

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