26 de diciembre de 2012

Lecciones de Santa para hoy y siempre




Siempre me pregunté cómo hacía Santa, Papa Noël, San Nicolás, Papa Navidad y El Niño Jesús para leer, procesar y entregar los obsequios navideños sin afectarse o perder sus encantos.  Mi conclusión luego de varias décadas de existencia es que ese personaje, en cualquiera de sus presentaciones, es un experto en el proceso de comunicación individual, personal,  grupal y corporativa.

Así que utilizando toda la sabiduría que se desprende del héroe en cuestión se me ocurre que hay varias lecciones que se pueden aplicar en nuestra vida cotidiana sin importar que sea o no navidad.  Aquí van algunos aspectos que hacen que Santa sea un campeón entendiéndonos y hablándonos en estas fechas:

  • Hay que ser claritos en nuestras “cartas” (y en lo que decimos).  Si queremos obtener resultados de nuestras peticiones a nuestras parejas, hijos, familiares, compañeros de trabajo, proveedores  de servicio, podemos intentar  ser más concretos, específicos  y manejar realísticamente el tiempo para hacer esas solicitudes.  Santa no puede leer ni pensamientos ni mentes, los que nos rodean tampoco. 

  • La generosidad de corazón es importante cuando damos.  Si decidimos dar (afecto, cosas materiales, consejos, amor) hagámoslo genuinamente, no por compromiso.  Cuando disfrutamos del obsequiar (no importa qué) activamos la abundancia, la prosperidad y la alegría a nuestro alrededor.

  • Reconocer la grandeza en otros.  Santa no conoce a todos los que le escriben, a veces no le da tiempo leer todas las notas y peticiones que le hacen, sin embargo su actitud le ayuda.  Cree a pesar de las apariencias, le da una oportunidad a quienes lo llaman. Esto hace que tenga relaciones sanas y saludables con toda su fanaticada.

  • Sazonemos la vida con una dosis de jo-jo-jo. La risa y las sonrisas disparan endorfinas y serotoninas en nuestros cuerpos que nos ayudan a estar saludables. Además cuando vivimos con buen humor nos comunicamos mejor con quienes nos rodean.

  • Realidad y autenticidad como clave de una vida más tranquila.  A veces intentamos mucho ser o pretender ser alguien diferente a quienes verdaderamente somos. Cuando nos cansamos de la “farsa” volvemos a nuestro estado natural.  Los que nos rodean nunca saben en realidad quiénes somos.  Relájese, tome las cosas con calma.  No es un tema de evadir o confrontar, es de vivir con nuestros recursos internos y en paz con nosotros mismos. Piense, ¿si usted no se aguanta a si mismo cómo lo van a soportar los demás? Fíjese tantos años que ha estado Santa entre nosotros a pesar de la gente que lo critica por el peso, por el color del traje, las canas, el largo del cabello.

Santa sabe hacer las cosas bien;  ha vivido con la Doña Noel, los duendes, los venaditos, con Rodolfo el de la nariz roja y los otros renos por mucho tiempo, atiende peticiones por montón en todas las regiones del mundo, en diferentes idiomas  y con diferentes horarios…. sigue contento, glamoroso y logra sus objetivos de vida

¿Flores para aplicar estas lecciones  en nuestra vida?

Gentian si nos frustramos, nos desilusionamos ante el logro de nuestros objetivos.  Nos ayudará a sobreponernos a la anticipación de obstáculos.

Beech si nos cuesta entender los puntos de vista de otros.  Nos ayudará a limar nuestros mensajes para pasarlos más efectivamente.

Larch  si sentimos que no tenemos la capacidad ni habilidad para hacer cambios, nos dará una inyección de auto-estima.

A lo mejor si comenzamos a aplicar estas lecciones justo ahora en esta época terminamos disfrutando las celebraciones decembrinas como nunca en nuestras vidas.  Nunca es tarde cuando la dicha es buena. ¡Felices Fiestas!

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