30 de diciembre de 2012

Transiciones: Comenzando el año…como todos los años



No hemos finalizado el 2012 y comenzado el 2013 cuando estamos bombardeados de los propósitos de año nuevo. Libros, consejos, especialistas, rituales, tips, para comenzar el ciclo de estos venideros 365 días con buen pie. 

¡Ujúm! La misma historia de todos los años.  La ropa no nos sirve y pensamos en hacer una dieta que si va a funcionar esta vez, la vamos a acompañar de sesiones maratónicas de ejercicio, nos inscribiremos en un gimnasio al cual asistiremos una semana nada más, visitaremos al nutricionista, nos vamos a portar mejor con nuestros padres y nuestra pareja, vamos a ser más cariñosos y comprensivos, vamos a buscar un mejor trabajo, no vamos a postergar más nunca, vamos a ser más saludables, vamos a arreglar definitivamente el closet y las gavetas, vamos a deshacernos del montón de cosas inservibles que tenemos acumuladas, no vamos a dejar las tareas para el último momento, ahora si vamos a terminar la tesis pendiente para graduarnos, vamos  a cocinar más en casa, ahora si nos vamos a divorciar, dejaremos de comer dulces o comida chatarra, conseguiremos al príncipe azul, romperemos relaciones con esos que no nos valoran, no nos vamos a dejar afectar por lo que no vale la pena, vamos a buscar medios para hacernos ricos… y así la lista continúa, página tras página hasta hacerse infinita. Podemos fotocopiar la del año pasado, o la del anterior si nos cuesta pensarla y enumerar todo lo que queremos cambiar.   Los temas pueden parecerse o pueden diferenciarse de una persona a otra, pero esa bendita lista existe en nuestra mente o en un papel, llena de deseos, expectativas y propósitos por ser mejores o tener una calidad de vida cónsona con el ideal que nos hemos hecho de lo que es conveniente para nosotros.

Yo soy de las que piensa que el hecho de solo pensar en cambiar algo en nuestras vidas que no está funcionando o podría funcionar mejor es una buena señal.  Nos hace conscientes aunque seamos (o creamos) ser incompetentes para realizar acciones concretas. Es un buen primer paso.  No quiero significar con esto que hay que ser conformista, “dejado”, o esperanzado en fórmulas mágicas transformadoras de vida. Al contrario, creo en los pequeños pasos que llevan a transiciones estables o más duraderas.

Con el tema de la destrucción del mundo, tan anunciado por algunas personas que se basaron en una mala interpretación de la cultura maya, se me ocurre que podríamos utilizar la figura de un lienzo vacío para representar un nuevo comienzo. Ese tapiz a diseñar es nuestra vida.  Allí podríamos comenzar a esbozar o plasmar eso que queremos para nosotros. ¡Sin presiones por favor! Pero bien pensaditas para no seguir haciendo listas todos los años.

Las instrucciones para inspirarnos y comenzar a modelar ese cuadro podrían ser las siguientes según mí razonar:
  • Mirar hacia adentro: me refiero a “mi yo- conmigo- mismo”. Si, es@ mism@ que viste mi ropa y calza mis zapatos. Es@ que tiene talentos, dotes, fortalezas y áreas de oportunidad para no decir debilidades que resultan negativas.  Tan mala no puedo ser, he logrado cosas.  Tal vez no tantas como mi vecina, o la actriz de la telenovela, o mi prima Beatriz, pero si tengo algunos resultados buenos.  Tenemos que aprender a validarnos y a reconocer que aunque tengamos una lista infinita de cosas que queremos arreglar para estar mejor, no estamos comenzando de cero.
  • Mirar afuera: me refiero a quienes nos rodean.  La gente quien nos apoya, nos acompaña, los que nos critican, los que no nos aprueban.  Podemos nutrirnos de las experiencias con los demás para ser mejores, para ser agradecidos,  para desarrollar paciencia, tolerancia y aprender de nuestras vulnerabilidades.
  • Mirar hacia atrás: me refiero a todo lo que hemos avanzado en la vida con circunstancias a favor y en contra.  La Madre Teresa de Calcuta decía (traducción libre de Marielena) “Yo sé que Dios no me va a dar más de lo que yo pueda manejar…. Pero a veces se le pasa la mano y confía demasiado en mi capacidad”.  El solo hecho de ver quietamente lo que hemos avanzado en la vida, las batallas sorteadas y ganadas, lo que hemos aprendido de lo bien hecho y de lo mal hecho, los obstáculos vencidos,  ya nos da un inicio lleno de victorias…. Aunque usted se quiera azotar y apalear.
  • Mirar a hacia delante: me refiero a dónde queremos ir.  A veces perdemos la perspectiva, incluso en metas insignificantes.  Queremos tener cuerpos de modelo y no nos fijamos en la edad ni los efectos del photoshop por ejemplo. Queremos un Ferrari rojo y ni siquiera trabajamos o compramos la lotería.  Pienso que hay que dar un pasito hacia atrás para analizar objetivamente nuestros deseos, sueños, aspiraciones y metas. ¿Son viables, son factibles, se parecen a mi o a la vida que quiero tener? ¿Qué puedo hacer realmente para lograrlo?
Las transiciones personales, profesionales, colectivas, de país, a veces son opcionales y otras veces no lo son.  A veces las evitamos, a veces las aceptamos, a veces las rechazamos, a veces las iniciamos.  Lo importante es saber que hay lecciones que debemos aprender (de los cambios) por nosotros mismos que nadie nos puede enseñar, que debemos vivir nuestros procesos para alcanzar nuestro máximo potencial. Las soluciones mágicas no existen a menos que usted viva en el mismo vecindario que Harry Potter.  Las listas de propósitos son un buen comienzo, pero se quedarán en listas si no nos movemos y aprendemos las lecciones que nos enseñan año tras año. Incluso dejarlas inconclusas o abandonarlas nos enseña una lección sobre el realismo o idealismo de las mismas.

¿Flores para comenzar el año?

Walnut para fluir con los cambios sin ser hipersensibles al medio que nos rodea.

Chestnut Bud para aprender de los errores y fijar nuestra atención en las transiciones.

Honeysuckle para entender que el pasado ya pasó y que estamos para vivir en el presente, sin nostalgias.

 ¿Qué estoy haciendo en este momento? Aquí revisando mis listas  ¿otra vez con lo mismo Marielena? ¡Mijita! Ponte las pilas que la vida es finta.

Imagen tomada de The Guardian y de Facebook, a través de internet.

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