28 de enero de 2013

¿Cómo lidiar con personas díficiles?



Mucha gente se acerca para preguntarme cómo pueden hacer para manejar a las personas problemáticas en sus vidas.  Los "difíciles" pueden variar en rango de afinidad o grado de relación; pueden ser familiares, hijos, pareja, padres hasta compañeros de trabajo, escuela, amigos, servidores públicos como el vendedor de hortalizas en su supermercado.

Lo que hago personalmente es tener en claro dos cosas: la primera, darme cuenta en qué específicamente consiste lo difícil de la persona objeto de mi atención.  No es lo mismo que una persona sea dificultosa porque no expresa sus emociones por timidez y debo “adivinar” que está pasando por su mente, que en contraste tener que lidiar con una persona difícil porque es explosiva (cada vez que hay que decirle algo grita histéricamente).  ¿Es algo temporal o siempre reacciona así esa persona? Esto me dará la posibilidad de entender cómo voy a dirigirne al susodicho.

Ajá, ahora viene mi segunda claridad; cuáles son las razones por las cuáles debo manejar o lidiar con ese personaje. ¿Es un tema fuera de mi control o es una situación que desearía controlar?.  Vamos a hacerlo más gráfico; si usted es maestra y tiene un pequeñín en su salón de clases que alborota a todos los demás conviertiendo el aula en un pandemónium será una cosa diferente a estar hablando de su jefe que se expresa con gritos y sarcasmos dentro del predio de la oficina. Aquí estamos presentando situaciones donde los personajes difíciles son ajenos a su vida personal, forman parte del ámbito laboral. Pudiese intervenir más no controlarlos. Otra situación sería tener que batallar, buscando cierto tipo de injerencia, con personajes difíciles en su vida de pareja o maternal. Por ejemplo, el hijo adolescente que quiere hacer lo que le gusta y no acata normas, o la pareja que no tiene observación del tiempo y gracias a esa costumbre le hace pasar por momentos incómodos cada vez que van tarde a una reunión social.   En estos dos últimos ejemplos, las áreas cambian y la posibilidad de control también.... repito, solo posibilidad

Se preguntarán algunos de mis lectores ¿Para qué Marielena buscaría tener claro esos dos puntos?  Muy sencillo.  Yo no puedo cambiar a nadie ni a sus circunstancias sin embargo si puedo cambiar mi actitud sobre ellos.

Tengo una historia personal de mis años mozos. Trabajé a finales de mi década de los 20 en Londres, Inglaterra en un despacho venezolano en esa ciudad.  Todas las personas veían mi trabajo como glamoroso, menos yo que lo veía como un infierno. Mi jefe era un Almirante de la Armada con temperamento y carácter únicos (imagínese lo que usted quiera pero del lado malo). Yo no sabía que esperar cada mañana a mi llegada a la oficina.  Solo tenía una palabra para describir a ese ser:  H-O-R-R-I-B-L-E.  Mi mamá que era un ángel en todo el sentido de la palabra me regaló un librito de La Palabra Diaria de Unity. Yo no creía en nada ni en nadie, estaba en mis plenos veinte y tantos.  Pero tal era mi desesperación que llamé a la línea de oración Unity (una suerte de línea caliente donde rezan por los afectados) buscando ayuda directa del cielo. En mi cabeza se produjo la ecuación: mamá ángel + Palabra Diaria = Papá Dios me salvará de esta tortura.

Recibí a vuelta de correo un panfleto cuya frase inicial decía: Cuando nos encontramos ante gente problemática lo primero que tenemos que hacer es cambiar nosotros.  Yo me dije ¿Yo? Pero si es este monstruo que me hace la vida de cuadritos. Luego de calmarme, recapacité y cambié mi actitud hacia la dificultad, hacia el personaje y hacia mi forma de combate de la situación.  Mágicamente, de la nada… me cambiaron al jefe.  

¿Flores para la brega?

Gentian si se frustra y desilusiona ante los obstáculos reales o imaginarios producidos por las situaciones y personas problemáticas.  Nos ayuda a entender que no hay montaña suficientemente alta.

Rock Rose si se paraliza de terror cada vez que tiene que enfrentarse a esa persona “especial”.  Nos ayuda a tener serenidad ante el pavor.

Sweet Chestnut si entra en estados de angustia mental extrema tratando de solucionar la situación difícil.  Le ayudará a manejar el tormento y buscar soluciones apropiadas al momento.

No estoy diciendo que la ecuación fue mágica o que Unity transformó mi vida.  No hay sortilegios instantáneos y menos con esa organización tan respetada. Pero como me lo planteaba el folleto recibido, mi actitud era clave para parar de sufrir y no quejarme tanto de lo que estaba viviendo laboralmente.

Para cerrar voy a compartir una pequeña “receta” que aplico cuando me acerco a situaciones complejas.

  • Analizo la situación y cómo respondo a ella (¿me pongo chiquita, me quejo, me retiro, me exacerbo, me siento víctima, me convierto en Súperniña la prima hermana de Súperman?).

  • Evito cambiar a la persona, reviso mi actitud (culparle y frustrarme no van a cambiar nada).

  • Trato de ver la circunstancia lo más objetivamente posible (¡arduo pero factible!!).

  • Me programo de acuerdo a la problemática y acciono (Si la persona es explosiva y gritona, evito intervenir en el medio de la descarga; si la persona es criticona y protestona, escucho primero todo el argumento sin interrumpir y luego, cuando se ha descargado yo expongo mis puntos).

  • Cuando he revisado mi actitud, estoy clarita y nada de lo anterior me ha resultado…hago mutis al foro.  No vale la pena gastar pólvora en zamuros. Es preferible retirarse, no dispararle un tiro al otro y salir en el noticiaro estelar, ni tanto como divorciarse o cambiar de trabajo, a menos que la situación realmente lo amerite (¡menos el disparo por favor!!).  Es mejor vestirse de teflón*.   
 * Puede leer para más información ese artículo en esta página Efecto Teflón, septiembre 2012.

1 comentario:

  1. Tus escritos y reflexiones llegan en el momento preciso. El tiempo de Dios es perfecto.... Gracias
    Soraya Galindo

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