19 de febrero de 2013

Pare de Sufrir



¿Se ha preguntado alguna vez cómo abordamos los diferentes géneros el romance y luego las relaciones amorosas más estables?  No importa si se vive en el hemisferio Norte o en el Sur, en el Trópico de Cáncer o en el de Capricornio los hombres y las mujeres del planeta Tierra tenemos comportamientos similares cuando de amor se trata. Por supuesto le debemos a la biología y la cultura una gran parte de estos atributos y conductas comunes.

Como siempre digo, yo soy experta en lo femenino… en lo masculino son expertos los individuos de ese género.  Sin embargo, hay algunos comportamientos que parecieran obvios, por lo que he observado, en caballeros que se mueven y han movido en mi entorno. Los hombres no hacen lo mismo que hacemos las damas cuando se refiere a romance.  Ellos se ahorran las penurias y pasan la página prontamente.  Las mujeres damos pensamiento infinito a las situaciones del corazón antes, durante y después. Gracias a una joven canadiense de pura cepa que se acercó  a preguntarme sobre su dificultad en establecer relaciones decidí escribir esta entrada. Aclaro su gentilicio pues la dama nació, fue criada y vive en un país del primer mundo, no le pueden imputar el sello latino americano y menos el de cuaima venezolana.    

Se me ocurrió entonces hacer una relación de lo que hacemos nosotras que ellos no hacen ¿Qué les parece si revisamos algunas realidades femeninas? De nuevo, no me gusta generalizar aquí van solo algunos lugares comunes.

Ellos no se convierten en reyes del drama, mantienen sus asuntos en privado y no están llamando la atención sobre ello, ni contándoselo a amigos o conocidos. Procesan su información primero con ellos mismos.  A nosotras nos encanta contar nuestras historias, necesitamos hablar de lo que sentimos.  Probablemente eso nos da largas vidas pero cortas o insatisfactorias relaciones en algunos casos.

Ellos se ocupan primero de ellos y luego de lo demás. A veces son considerados egoístas por las damas. Las mujeres tendemos a sobreproteger y cuidar, también tendemos a resolver los asuntos que nos incumben (y los que no también).  Una buena lección sería comenzar a ocuparnos de nosotras mismas, total no somos madres de las potenciales futuras parejas.

Cuando un hombre está buscando su duplo siempre deja sus opciones abiertas; quiero decir con esto que podría salir con varias al mismo tiempo hasta que decide. No establece un contrato de exclusividad.  Las mujeres no son así y tampoco les gusta pensar o imaginarse que el posible objeto de su afecto pudiese estar saliendo con otras damas en paralelo. Las féminas por naturaleza se “auto-esclavizan”  con la primera salida si el caballero les gusta. Sufren entonces un montón cuando se enteran que hay otras rondando a la presa de cacería o cuando no son correspondidas.

Ellos no hablan de la relación que recién comienza con la persona con quien están saliendo.  Las damas quieren saber para donde va a ese tratamiento especial (si son novios, empates, si la relación tiene futuro, o si son un reemplazo temporal) aunque tengan dos días de citas.  Los hombres tienen que sentirse seguros para hablar del tema, además distinguen claramente amor de pasión carnal (léase sexo). Nosotras confundimos las dos.    Cuántas veces no hemos escuchado la burla de los caballeros sobre la frase “¿Gordo, tú me quieres?” luego de una primera salida donde se ha desbordado la fogosidad.

Los caballeros no sobre-analizan las cosas o las situaciones. Nosotras queremos saber que significa esa subida de la ceja que tuvo cuando le dijimos esto o aquello, o pensamos las razones por las cuales nos regalaron flores sin causa alguna. A las damas nos gusta la información para hacer conjeturas, es nuestra naturaleza. ¿Han visto ustedes a hombres entre sí preguntándose entre ellos cómo les fue en el trabajo, quien está de novio con quien, cuando va a nacer el bebé del jefe, o cuántos caballeros trabajan en ese departamento?

Los hombres se dan la posibilidad de aspirar con tranquilidad.  Un hombre con panza o calvo no tiene rollos en intentar salir con una mujer despampanante, casi modelo de pasarela. Ellos nunca se cuestionan ante el espejo. Tienen mejor auto estima que las féminas. Jamás se les escucha decir que están pasados de peso, que la barriga se les está desbordando sobre la pretina del pantalón, que están hinchados, que están estreñidos, que la camisa talla 8 ya no les cierra, que deberían ir al gimnasio o hacerse cirugía cosmética para mejora ciertos detallitos.  Cuando la auto estima de una mujer está más baja que su talón de Aquiles…. ella no aspira a un mejor partido, no se siente merecedora. Una mujer que se siente fea o pasada de kilitos no espera a un galán de revista, ¡que va!! Se abre a recibir aquello que pueda venir.

¿Flores para relacionarnos saludablemente con el sexo opuesto?

Larch si no creemos en nuestra capacidad para establecer y mantener relaciones, nos dará una inyección de auto-estima.

Crab Apple si nos auto-devaluamos encontrando todo lo malo que tenemos y todo lo bueno que nos falta tener para ser físicamente atractivas.  Nos ayudará a aprender a tener gusto y aprecio por lo que vemos reflejado en el espejo.

Chicory si queremos que nos quieran como nosotras queremos que nos quieran, controlando con nuestros afectos.

No importa si usted no está una relación en este preciso momento o si realmente está en una.  Lo interesante es colocarse un espejo de realidad frente a usted y analizar qué cosas hacemos de las mencionadas en los párrafos anteriores que pudiesen estar mejor.  No tenemos que estar mal para estar bien…podemos estar bien para estar mejor.

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