25 de marzo de 2013

Leyendas urbanoides





Últimamente he estado escuchando sobre la aparición de mitos de muchas especies, pensaba que eso ya no se daba.  Recordé que cuando era niña compartía el gusto de la lectura de este género con mi primo Tato.  Nos encantaba leer mitología latino americana, griega, romana y cualquiera que nos pasara por las manos.  Era la posibilidad de hacer verdad cualquier fantasía como poder volar hacia el sol como Ícaro sin achicharrarnos en exceso durante el intento y sin perder ni alas ni plumas tratando de llegar al astro rey.

Existen muchas formas de mitos y leyendas. A mí se me ocurren tres, a lo mejor existen muchas más. 
  • Hay por ejemplo personas que construyen mitos a su alrededor para justificar sus acciones (malas, buenas o regulares). A veces se auto-proclaman gurúes, otras nos hacen creer que son, la última tapa del frasco, o simplemente se creen la última Coca-cola en el desierto. Yo que trabajé en corporaciones puedo recordar a personajes que crearon su propia leyenda personal y en la realidad no estaban ni cerca de lo que pregonaban ser y hacer.  Sus leyendas estaban tejidas sobre su capacidad laboral y su talento como encantadores de serpientes.  Cuántos de nosotros no tuvimos en la época escolar un profesor que era el terror de las matemáticas, ese que casi se comía vivos a los muchachitos en el salón de clases.  Cuántas damas no se han topado con un galán con fama de rompecorazones.  Cuántos superhéroes de la legión de la justicia han surgido que no aguantan ni un poquito de kriptonita de realidad social. De estos tenemos montones de casos en la historia antigua y más contemporánea.
  • Hay también grupos sociales que crean mitos alrededor de una persona pues sienten que el objeto del mito se parece a ellos y es quien puede salvarles de alguna tribulación. Robin Hood es un ejemplo que ha pasado de boca en boca a través de las generaciones. Simón Bolívar fue venerado por sus hazañas y campañas admirables.  El mismo Dr. Bach casi es convertido en un santo en algunos lugares, atributo lejano a su realidad.  En un plano menos glamoroso el Coco y otros fantasmas como la Llorona fueron creados para “calmar” a los niños híper-kinéticos de mi  infancia (los de ahora se calman con el IPad, el IPod y el IPhone).
  •  Hay creencias y suposiciones que se convierten en mitos y muchas personas las incorporan en su repertorio personal y social. Realmente las personas que inventan el mito “sueltan”  la información al ruedo buscando confirmar elementos de su fe o  de su esperanza en algo.  De este tipo hay una tonelada métrica.  Por ejemplo, mi abuelita en semana santa no nos dejaba bañar en la playa el viernes santo  porque nos podíamos convertir en peces (¿Marielena la sirenita?); otro mito era que las enfermedades eran heredables (hoy ya sabemos que pueden ser aprendidas); otro,  dentro del campo de las flores de Bach, es que son aprobadas por la Organización Mundial de la Salud (esta organización no tiene el “poder” de aprobar). ¿Otros más sobre las flores? Deléitese, que el remedio de emergencias produce patogénesis si se toma muy seguido (mentira por supuesto), que las flores no pueden pasar por rayos x ni infrarrojos (¿y cómo los traerán desde Inglaterra?), que si uno toma Agrimony se convierte en un monstruo (¿qué seré yo?).
En todo mito hay visos de verdad y de no-verdad porque él obedece a las leyes del inconsciente, es decir, se generalizan y sintetizan deseos y verdades, se une la fantasía y la realidad, se encubren, magnifican y exageran hechos. ¿A qué viene toda esta explicación mitológica? A veces nos gusta figurar lo que pudiese ser y no es.  Los mitos son fantasía, leyendas, ficción, mentiras que nos decimos para flotar en una realidad que puede ser dura de aceptar y preferimos evadir. Todo eso nos saca del aquí y del ahora apartándonos de la posibilidad de vivir el presente y aprender de él.

¿Flores para manejar nuestra realidad?

Clematis si construimos personajes /situaciones fantásticas y nos recreamos con ellas perdiéndonos la oportunidad de vivir el presente, nos dará una dosis de realidad.

Agrimony si pretendemos ser quienes no somos para evadir situaciones, nos ayudará a manejar situaciones que nos generan conflicto.

Mimulus si nos da temor la realidad y mentimos para “salvarnos” de ella.  Nos dará valentía y seguridad ante situaciones que nos generan nerviosismo y miedo.

Creer en algo o en alguien nos ayuda a inspirarnos para lograr nuestros objetivos personales mientras que vivir en la fantasía tergiversando o cambiando la realidad nos hace presos de mentiras que a veces, de tanto repetirlas, las convertimos en verdades de fe.  A través de un mito podemos darle poder a algo o alguien que no lo tiene o no lo merece. Yo quiero una vida repleta de verdad y tranquilidad, sin mentiras que la aderecen.

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