1 de abril de 2013

Soltar- Soltarse




A raíz de la publicación “Hasta aquí la trajo el río” recibí numerosas notas, hermosas y sentidas, de muchas personas estimadas, de mis estudiantes, conocidos, y consultantes las cuales quiero reconocer públicamente.

Me llamaron mucho la atención la de Cristina Brazao quien me hacía una observación sobre las predicciones para este año en curso, la de Marisol Pulgar por sus conmovedoras palabras y la de Lynn Mc Whinnie por su explicación anglófona del “entregarse”.  Comentaban sobre las transformaciones, los cambios y los cierres.  Mi conclusión fue que nunca me imaginé que lo de los mayas y la serpiente de agua también era conmigo.Yo pensé que era impermeable.

Marisol me decía que la vida era un barco y nosotros elegíamos ir en la proa o en la popa. Si íbamos en la popa veíamos lo conocido y eso ya lo teníamos en la mente y el corazón, en la proa veíamos hacia donde nos dirigíamos, abiertos al horizonte tipo Leonardo Di Caprio en el Titanic. Lynn me hablaba de entregar-soltar-desapegarse-rendirse-desprenderse  que en inglés se “cubre” con una palabra: surrender.  En todos los comentarios había una constante de vida: las transiciones, el cierre de los capítulos. 

A veces batallamos con "los finales" pues sentimos que es nuestra responsabilidad mantenernos intentando, no dejar morir una situación vital para nosotros, aún cuando la esperanza flaquee. Nos cuesta romper con el lazo que nos une al pasado y se nos dificulta entrar en el futuro que comenzó ya. Estas batallas pueden ser referidas a un negocio, una relación de pareja, un trabajo, la mudanza a otro país, a una enfermedad.  Nos hacemos infinitas listas de preguntas sobre lo que pudo ser y no fue, revisando los detalles del pasado con nostalgia y melancolía. Sufrimos, resentimos, entramos en duelo,  nos cuesta movernos.

En esta oportunidad yo personalmente decidí zarandear mi enfoque, re-encuadrar la situación. Decidí apuntalar sobre el aspecto positivo del suceso y darle  toda la relevancia posible.  Preferí pensar en todo lo bueno que obtuve como experiencias, aprendizajes, relaciones, lazos, amistades… mis ganancias y lecciones a todo nivel.  Mi primogénito capturó la esencia de mi sentir inmediatamente reforzando cada pensamiento y dándome estímulos.  Como decía mi abuelita “lo bailado nadie me lo puede quitar”. ¿Cómo vendrá mi mañana? No lo sé.  El tiempo me lo dirá.

¿Flores para soltar y soltarse?

Oak para aquellos que luchamos por responsabilidad a pesar de los obstáculos, nos ayuda a percatarnos de nuestras necesidades personales.

Gorse para los capítulos de desesperanza, nos ayuda a recuperarnos de la incertidumbre.

Walnut para movernos en nuevas circunstancias cortando el cordón umbilical del pasado.

Luego de analizar esta última década de mi vida, justamente a la entrada cercana de mi tercer acto o tercer tercio, me di cuenta que he tenido grandes cambios o cierres de capítulos.  Es decir, el Ave Fénix y yo para lo que salga, somos amigas intimas. Como me dijo la última vez que hablamos, a veces no es un tema de pasar el capítulo sino de cambiar el libro. ¡Habrá que considerarlo!

Nota: El ave Fénix es un personaje mitológico que renace de sus cenizas, es símbolo de renovación  y  sus lágrimas eran curativas.  Alimentó varias doctrinas y creencias religiosas; los chinos tienen su propia versión  en la que se conjugan el yin y el yang. Me pregunto si tiene amistad con la serpiente de agua, a ver si intercede para lo que resta del año.
 





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