23 de diciembre de 2016

Rituales Decembrinos


Mi hija y yo tenemos una suerte de ritual decembrino.  Desde hace unos cuatro años tratamos de regalar cosas hechas por nosotras para la navidad.  Es toda una emoción el pensar en “el proyecto”, los detalles y la parafernalia asociada. Tanto es el gusto que hasta nos compramos un libro de recetas para hacer nuestros obsequios.  De verdad, es todo un placer reunirme con ella e idear el objeto de nuestra intención. Le damos tanta vuelta a la idea o ideas que creo que confundimos a la gente en nuestro deseo de hacerles felices. 

El primer año decidimos hacer una crema exfoliadora de café.  Ese fue un exitazo entre las damas; luego estuve limpiando la cocina por un mes para acabar con los residuos de los ingredientes de belleza que habían salpicado por todas partes. 

El segundo año, cuando compramos el libro mencionado, hicimos un chutney de frutas para las carnes. Toda una exótica inspiración con especies de la India.  El 95% de las personas que lo recibieron pensaron que era mermelada de fruta, y por supuesto se la comieron con pan para el desayuno.  ¿El curry?  ¡Bien gracias! Pero por lo menos todos los amigos recuerdan el frasco y la cucharita de madera que lo acompañaba.

El tercer año nos lanzamos con sales sazonadas.  Buscamos sal Kosher y no solo la aderezamos en dos versiones sino que hasta nombres les dimos: Sherezade y Ulises. La primera con toques árabes y la segunda con influencia del mediterráneo.  Nadie entendió el concepto ni la connotación de los nombres, las especies para cada tipo de sal eran diferentes y relacionadas a los nombres.  Mucha sofisticación de nuestra parte. A lo mejor debimos llamarlas Joao y Shakira. Si no adivinaban por los nombres por lo menos conocían a alguien llamado así.

Este año nos decidimos por el Ponche Crema.  No hay venezolano que no lo disfrute en esta época, y si es casero ni se diga, aunque Eliodoro González P tiene su sitial de honor en los hogares de la patria amada (es una marca comercial de la bebida espirituosa - para los lectores no venezolanos). Este era un tema cultural y de honor.  Decidimos comprar los ingredientes.  Por supuesto el ron es carísimo por estos lares ya que viene de latitudes caribeñas. Decidimos por aquavit (aguardiente) y terminamos comprando vodka. Esa parte ya estaba resuelta… creíamos.  Resulta que la receta tiene huevos crudos, eso es un no – no en los países del primer mundo… por la salmonella.  Así que nuestra intención se fue diluyendo de tal manera que de Ponche Crema pasamos a una suerte de Bailys.  A los compatriotas no les gustó mucho el invento, pero a los canadienses les encantó para sazonar su Starbucks. 

¿Flores para las celebraciones?

Rescue Remedy si usted es de los que entra en crisis por los preparativos y regalos o por falta de ellos.  Nos proporciona calma y serenidad en momentos de “locura”.

Olive para los momentos de agotamiento por los corri-corres de las celebraciones. Nos permite reponer la energía física y mental después de tanta agitación.

Centaury si usted es el anfitrión o la anfitriona servicial que no descansa hasta ver que todo el mundo está complacido, repleto de comida y en el grado máximo de la satisfacción.  Le dará la oportunidad de decir no sirvo ni un plato más de comida, con toda tranquilidad.

Menos mal que siempre nos da por hacer detallitos y no por lanzarnos a hacer cosas que impliquen carpintería, latonería, plomería, intenso trabajo, total dedicación, difícil comprensión y usos equivocados.  ¿Qué se le ocurrirá a mi hija para el año que viene?

Mientras tanto reciban mis mejores deseos en estas festividades, todo colmado de salud, prosperidad y amor. 

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© 2016 Marielena Núñez

20 de diciembre de 2016

Creando realidades


He aprendido con el tiempo y con las flores de Bach que a muchos nos gusta y nos gustaría no solo soluciones rápidas en nuestras vidas sino también todo eso que nos hace sentir bien. Seríamos locos si quisiéramos lo contrario.  Quisiéramos vernos bellos,  desbordados de felicidad, saludables, tener un cuerpo sin un ápice de grasa, tener dinero, tener excelentes relaciones interpersonales, tener la pareja soñada, ser popular, ser respetados en nuestros ámbitos de acción, entre muchísimas cosas más.  Es fácil soñarlo y desearlo,  pero nada es de gratis - como decía mi abuelita.

Hay que  preguntarnos qué podemos hacer para lograr la lista anterior.  A veces pensamos que con solo desearlo vamos a ganarnos un convertible rojo, sin movernos del sillón donde estamos viendo la televisión.  Eso solo podría suceder si nos ganamos la lotería y para eso tenemos que tener un billete en mano por lo menos.

Pensando en las resoluciones, propósitos y metas de año nuevo, muchos queremos tener los cuadritos marcados en el abdomen y ni siquiera hacemos ejercicio, otros queremos el negocio de nuestras vidas pero sin correr los riesgos que eso implica. 

Para obtener una experiencia positiva sostenida en el tiempo tenemos que hacer nuestro trabajo.  Tenemos que ser “buenos” en nuestro manejo de esas experiencias (no muy agradables, por cierto) que nos llevarán a los resultados que deseamos, esos estados ideales. Cuando deseamos lo bueno también tenemos que saber cuánto nos cuesta llegar a ello. De otra manera solo estaremos fantaseando o idealizando situaciones. En inglés hay una frase viviendo en un mundo de unicornios, bastones de caramelo y algodón de azúcar. A veces nos enamoramos de un resultado final sin pensar en lo demás. Yo conozco a una joven que sueña con el día de la boda pero no quiere pensar en lo que puede ser su vida de casada, a ella solo le interesa el vestido y la fiesta. Para ella no existe el día después, ni siquiera se lo plantea. Bueh, ya tiene el novio por lo menos!

Alguien podría decir que si no se siguen los sueños somos unos perdedores, o que no creemos en nosotros mismos y en nuestro potencial, o que deberíamos hacer más afirmaciones y tener mente positiva. Eso ayuda, pero no lo es todo. Puedo dar innumerables ejemplos que van desde el bienestar de mi país hasta míos personales.   Soñar no basta; sin las acciones correspondientes, soñar queda en un delicioso ejercicio de imaginación. No nos empodera.

¿Flores para crear nuestra realidad?

Clematis para darle ingeniería a nuestros sueños y un toque de realidad de manera de convertirlos en acción.

Larch para fomentar nuestra capacidad y nuestra auto-estima con la convicción que podemos lograr resultados

Gentian si dudamos de los resultados que podemos lograr y nos desilusionamos o frustramos ante el primer obstáculo.

La verdad es que no solamente podemos seleccionar nuestras batallas sino también nuestros sueños.  Podemos entender que no es solo es importante el resultado final sino el proceso para lograr ese resultado. 

En el lugar donde hago mis sesiones de Pilates hay un letrero que dice  “disfruta  el viaje” (Enjoy the journey).  Cuando lo leía, en los comienzos de mis rutinas de ejercicio, me parecía ininteligible, no entendía qué significaba, a veces pensaba que era absurdo.  Hoy, 14 años después, entiendo que la flexibilidad que me da esa forma de ejercicio no era cosa de un día, sino de la práctica contínua y cotidiana  Así que son esas luchas o viajes los que determinan nuestros éxitos.  ¡También por si acaso, juego el lotto todas las semanas!




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© 2016 Marielena Núñez

4 de diciembre de 2016

La belleza de lo imperfecto


Hace muchos años aprendí formalmente sobre las experiencias “pico o cumbre” de Abraham Maslow mientras estudiaba en la universidad.  En una época se pensaba que esto solo lo sentían los santos o aquellos “tocados” por Dios en cualquiera de sus denominaciones. En la historia de la psiquiatría occidental hubo un momento en el cual se sostenía que estas experiencias eran producto de enfermedades mentales hasta que Maslow probó científicamente que no era de ese modo, que se podían dar en personas comunes y corrientes, y bien adaptadas.  Este psicólogo decía entre otras muchas cosas que se producía un estado mental en el cual se experimentaba una fuerte emoción positiva con efectos positivos residuales.

¿A qué viene todo esto? Bien yo he experimentado esto varias veces en mi vida, a lo mejor porque he vivido varias décadas.  He sentido una plenitud que resulta curativa, regeneradora y benéfica. Es un sentimiento de armonía y conexión con lo que me rodea.  Es un momento prácticamente mágico.  Recientemente lo sentí en una presentación de mi coro.

Me uní a Cool Choir  (un coro de rock y música moderna) hace 8 meses para trabajar mis procesos de memoria, relajarme, cantar música moderna que me gusta, fomentar mi comunicación en un idioma que no es mi lengua materna y practicar sonidos que no existen en español. Una de las mejores y más inspiradoras experiencias de mi vida.  El lunes pasado luego de haber viajado por casi 24 horas llegué a mi casa a alistarme pues en la noche habría una presentación en un festival de corales.   Nos reunimos en el lugar de hacer el calentamiento antes de la presentación.  Como soy petite de altura me toca estar en la primera fila.  Sin embargo, como me costaba una de las canciones porque no entendía la letra (inglés antiguo) configuré un plan de acción rápidamente.  Me fui rodando hacia atrás hasta llegar a la tercera fila donde pensé iba a pasar por desapercibida. ¡Buen plan! me dije.   El director de mi coro tiene una asistente que organiza las entradas y salidas al escenario.  Ya ella había estado afuera y revisado el lugar.  Entró a la sala y dijo que entraríamos por filas, dos estarían abajo a nivel del director y el resto en el escenario.  Yo no caí en cuenta de lo que había dicho la señora hasta que entramos al escenario.  Tanta estrategia y quedé en la primera fila, a la vista de todo el público.  Cuando vi donde había quedado me paralicé como un conejo ante las luces de un automóvil… Sólida como un trozo de hielo.

¿Flores para la inmovilización?

Rock Rose para el miedo intenso que no deja pensar, hablar, escuchar y/o moverse, nos da valentía serena.

Larch para la seguridad en nuestra capacidad cuando nos sabemos las canciones y pensamos que no.

Recue Remedy para las pequeñas y grandes emergencias en lo cotidiano.

Luego del susto inicial, respiré profundamente y me dije “todo está bien, todo está en orden”. Cuando comenzamos a cantar sentí el éxtasis de mis 250 compañeros y por supuesto el mío propio.

Mi hija que grabó el concierto me dijo que yo no paraba de sonreír y se notaba que lo estaba disfrutando plenamente. La sensación colectiva residual fue tal que luego a mitad de semana tuvimos otro ensayo y la gente estaba aún embriagada de felicidad y bienestar.  Eso es una experiencia pico basada en la belleza de la imperfección.  Me convertí en el clon del conejito de Energizer.



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© 2016 Marielena Núñez