20 de diciembre de 2016

Creando realidades


He aprendido con el tiempo y con las flores de Bach que a muchos nos gusta y nos gustaría no solo soluciones rápidas en nuestras vidas sino también todo eso que nos hace sentir bien. Seríamos locos si quisiéramos lo contrario.  Quisiéramos vernos bellos,  desbordados de felicidad, saludables, tener un cuerpo sin un ápice de grasa, tener dinero, tener excelentes relaciones interpersonales, tener la pareja soñada, ser popular, ser respetados en nuestros ámbitos de acción, entre muchísimas cosas más.  Es fácil soñarlo y desearlo,  pero nada es de gratis - como decía mi abuelita.

Hay que  preguntarnos qué podemos hacer para lograr la lista anterior.  A veces pensamos que con solo desearlo vamos a ganarnos un convertible rojo, sin movernos del sillón donde estamos viendo la televisión.  Eso solo podría suceder si nos ganamos la lotería y para eso tenemos que tener un billete en mano por lo menos.

Pensando en las resoluciones, propósitos y metas de año nuevo, muchos queremos tener los cuadritos marcados en el abdomen y ni siquiera hacemos ejercicio, otros queremos el negocio de nuestras vidas pero sin correr los riesgos que eso implica. 

Para obtener una experiencia positiva sostenida en el tiempo tenemos que hacer nuestro trabajo.  Tenemos que ser “buenos” en nuestro manejo de esas experiencias (no muy agradables, por cierto) que nos llevarán a los resultados que deseamos, esos estados ideales. Cuando deseamos lo bueno también tenemos que saber cuánto nos cuesta llegar a ello. De otra manera solo estaremos fantaseando o idealizando situaciones. En inglés hay una frase viviendo en un mundo de unicornios, bastones de caramelo y algodón de azúcar. A veces nos enamoramos de un resultado final sin pensar en lo demás. Yo conozco a una joven que sueña con el día de la boda pero no quiere pensar en lo que puede ser su vida de casada, a ella solo le interesa el vestido y la fiesta. Para ella no existe el día después, ni siquiera se lo plantea. Bueh, ya tiene el novio por lo menos!

Alguien podría decir que si no se siguen los sueños somos unos perdedores, o que no creemos en nosotros mismos y en nuestro potencial, o que deberíamos hacer más afirmaciones y tener mente positiva. Eso ayuda, pero no lo es todo. Puedo dar innumerables ejemplos que van desde el bienestar de mi país hasta míos personales.   Soñar no basta; sin las acciones correspondientes, soñar queda en un delicioso ejercicio de imaginación. No nos empodera.

¿Flores para crear nuestra realidad?

Clematis para darle ingeniería a nuestros sueños y un toque de realidad de manera de convertirlos en acción.

Larch para fomentar nuestra capacidad y nuestra auto-estima con la convicción que podemos lograr resultados

Gentian si dudamos de los resultados que podemos lograr y nos desilusionamos o frustramos ante el primer obstáculo.

La verdad es que no solamente podemos seleccionar nuestras batallas sino también nuestros sueños.  Podemos entender que no es solo es importante el resultado final sino el proceso para lograr ese resultado. 

En el lugar donde hago mis sesiones de Pilates hay un letrero que dice  “disfruta  el viaje” (Enjoy the journey).  Cuando lo leía, en los comienzos de mis rutinas de ejercicio, me parecía ininteligible, no entendía qué significaba, a veces pensaba que era absurdo.  Hoy, 14 años después, entiendo que la flexibilidad que me da esa forma de ejercicio no era cosa de un día, sino de la práctica contínua y cotidiana  Así que son esas luchas o viajes los que determinan nuestros éxitos.  ¡También por si acaso, juego el lotto todas las semanas!




Imagen con Copyright de iStock
© 2016 Marielena Núñez

1 comentario:

  1. La lucha es constancia.Caemos cada vez y necesitamos mucha disciplina y motivaciones para levantarnos otra vez.
    Gracias por tus reflexiones pues dan motivación para seguir luchando.

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